Inicio ACT. COMUNITARIA Coronavirus. Drori Ganiel: “Crear una mesa de emergencia comunitaria es obligatorio”

Coronavirus. Drori Ganiel: “Crear una mesa de emergencia comunitaria es obligatorio”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- En el marco de una serie de entrevistas que está realizando ItonGadol a distintas personalidades que fueron protagonistas en la crisis económica de 2001, Drori Ganiel, representante del Departamento Educativo de la Agencia Judía para América del Sur en aquel entonces, fue consultado sobre la estrategia que se debe desplegar en la comunidad judía para enfrentar las consecuencias generadas por la pandemia del COVID-19. (Encontrá al final de esta nota las demás entrevistas realizadas por ItonGadol).

“Es importante formar una mesa redonda con un equipo profesional, de estrategas y economistas, estudiar los datos después del mapeo, analizar los resultados, segmentar los desafíos en los diversos frentes: educativo, económico, medicina, salud mental, comunidades en el interior del país o periferias sociales, y luego formular un plan de trabajo”, destacó Ganiel, quien actualmente se desempeña como miembro del Departamento de Educación de la municipalidad de Eilat, en Israel.

El protagonismo de Ganiel durante la gestión de la crisis de 2001 tomó gran relevancia cuando se embarcó en la creación de BAMÁ, la Casa del Educador Judío, en un momento donde la red escolar judía tambaleaba. Hoy en día, la institución sigue funcionando y formado nuevos morim.

Ganiel en la puerta de BAMÁ

-Usted fue parte del liderazgo en la comunidad judía argentina en la crisis del 2001/02, ¿puede trazar alguna analogía entre aquella crisis y la actual?
-Me desempeñé como representante del Departamento Educativo de la Agencia Judía en América del Sur desde 1999 hasta fines de 2003.
En efecto, la crisis política, y debido a ésta, la crisis económica de principios de siglo fue extremadamente dura y el daño al sistema educativo de la comunidad fue enorme.
La actual crisis comenzó siendo de índole epidémica y de salud, pero el principal daño es económico, siendo que millones en todo el mundo perdieron sus puestos de trabajo y fuentes de sustento.
El denominador común entre ambas es que comenzaron como crisis política o sanitaria, pero inmediatamente debido a éstas comenzó una crisis económica muy grande.
En ambas el futuro era incierto, y por esto fue difícil hacerles frente y fueron afectadas las fortalezas comunitarias.

-¿Cuán importante es una mesa de emergencia y centralizada con todas las instituciones más representativas?
-La mesa de emergencias es obligatoria. Es exactamente lo que hice en Argentina y luego en Uruguay ni bien estalló la crisis.
Formé una mesa redonda sobre educación y educación informal con todos los miembros de la comunidad. Creamos un grupo de control profesional con contadores y profesionales junto al rabino Sergio Bergman y examinamos la situación económica de cada colegio que solicitó ayuda. Recolecté junto con Alan Hoffman, que en ese entonces era el director general del Departamento de Educación de la Agencia Judía, mucho dinero en Estados Unidos, y determinamos criterios para asistir colegios mientras negociábamos con cada uno de los líderes. Estuve en ciudades en el interior del país donde también evaluamos la situación y dimos asistencia. Solo en una mesa redonda con todos los interesados y con la ayuda de un equipo profesional pudimos enfrentar el asunto.
El joint se centró principalmente en el cuidado de los pobres y los nuevos generados por la crisis y en el sistema educativo, que es el esqueleto en el que se apoya toda la comunidad. Solo juntos seremos exitosos.

Ganiel junto a Daniel Berliner y Alan Hoffman

-La crisis de 2001 afectó mucho a la red escolar judía…
-En el examen de los resultados no hay dudas de que salvamos con esto y gracias al dinero recolectado, el sistema educativo de un derrumbe total. Nos ocupamos de mantener colegios funcionando y eficientes, inicié en ciudades del interior y algunas áreas de Buenos Aires el programa «Lomdim» para estudiantes adultos y «Jalomot» para jóvenes, ambos programas excelentes.
Sin ninguna relación, creé la Casa del Educador Judío y lo administré durante varios años. Hacia el final de mi misión transferí mi gestión a manos de la comunidad. El hecho de que este lugar funcione hasta el día de hoy señala la importancia de la medida. Cuando todos pensaron que había enloquecido por crear un lugar cuando todo alrededor se derrumbaba, en poco tiempo quedó claro cuán importante era reanimar las esperanzas y construir el futuro.

-¿Cómo se resuelven hoy algunas situaciones de falta de alimentos, expensas, alquileres de algunas familias?
-En Israel quienes intervienen son el tercer sector, el Estado (y el Ejército por un período limitado de tiempo y en determinadas zonas).

-¿Es la AMIA quien debe centralizar la crisis junto al resto de las instituciones?
-No conozco la situación actual en Argentina, pero está claro que la AMIA es un cuerpo central e importante. Junto a esto, es apropiado compartir a todas las demás comunidades y liderar juntas la gestión de la crisis.

-¿Cómo se llega a la familia judía que no está institucionalizada y necesita urgente ayuda?
-Esta crisis es una excelente e importante oportunidad para acercar a quienes están lejos. Este es el peligro más grande para la comunidad, la asimilación. Se deben invertir los esfuerzos no en los amigos, sino en los de afuera. Es como la menorá que ponemos en la ventana en Janucá para anunciar el milagro, pero luego vemos las luces de la Janukiá, pero no la oscuridad de afuera y en esta «oscuridad» hay muchos judíos que deben acercarse.

-Para Usted y por su experiencia, ¿cuál es el camino que se debe tomar y qué medidas?
-Me es muy difícil dar consejos desde la distancia sin una conexión real con lo que está sucediendo. Es importante formar una mesa redonda con un equipo profesional y de estrategas y economistas, estudiar los datos después del mapeo, analizar los resultados, segmentar los desafíos en los diversos frentes: educativo, económico, medicina, salud mental, comunidades en el interior del país o periferias sociales, y luego formular un plan de trabajo y una política general a seguir por un equipo que monitoreé, lleve un control de la situación, y obtenga los recursos de todas las fuentes y salir a trabajar.

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