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Abás prepara un gobierno de emergencia para todos los territorios palestinos

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Abás y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) han conseguido la colaboración de Fayad, que fue ministro de Finanzas en el anterior ejecutivo de Unidad Nacional con Hamás y que tiene apoyos internacionales por su trayectoria en el Banco Mundial; pero formar un gabinete está resultando más difícil.

La presentación del gobierno se está retrasando y aún no se sabe si se dará a conocer hoy, como se había anunciado.

Según dijeron a Efe fuentes del Comité Central de la OLP, Abás no ha conseguido, de momento, ni la adhesión de los partidos pequeños, ni políticos que estén dispuestos a presentarse en Gaza como ministros que obedecen órdenes de Ramala.

El Gobierno de emergencia que debe formar Fayad se presentará como un ejecutivo para todos los territorios, pero de hecho será difícil que tenga vigencia fuera de Cisjordania y así lo reconocen entre bastidores algunos funcionarios.

En Gaza, el primer ministro y líder de Hamás, Ismail Haniye, destituido anoche por el presidente, afirma que mantendrá el gobierno de unidad, pese a que no podrá contar con los ministros nacionalistas ni independientes.

«Lo que está haciendo Haniye es ilegal e inaceptable, no tiene un mandato válido, no hay gobierno en Gaza y vamos a buscar la manera de que el Ejecutivo de Emergencia, nombrado por el único con autoridad para hacerlo, el presidente, tenga vigencia en Gaza», recalcaron fuentes de la Presidencia.

La manera de hacer que las decisiones que se tomen en Ramala se apliquen en Gaza no se comenta, pero, bajo condición de anonimato, algunos funcionarios de Al Fatah dan a entender que la lucha por la franja puede tener una segunda ronda.

Abás ha empezado a debatir ya con socios internacionales, en particular con EEUU, la posibilidades de pedir una fuerza multinacional para Gaza, que no se limitaría, como estaba previsto en las propuestas iniciales, a vigilar la frontera con Egipto, sino que podría actuar en todo el territorio.

En Portugal, donde se encuentra en visita oficial, la ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livni, ha advertido de que esa fuerza tendrá que hacer frente a Hamás.

En la Presidencia palestina se recalca el apoyo internacional recibido por Abás tras la toma de Gaza por parte de Hamás.

Este apoyo puede traducirse en ventajas financieras, pues, por ejemplo, el periódico israelí «Haaretz», informa hoy de que Israel podría entregar a Abás el importe de los aranceles que cobra en nombre de la ANP y cuyo pagó suspendió cuando Hamás llegó al poder por las urnas en marzo del año pasado.

Esto acentuaría la disparidad que existe entre Cisjordania y Gaza, una zona económicamente más aislada y dependiente de la ayuda internacional.

Tanto en el entorno de Abás, como en el de Hamás se ha tratado de salir al paso de los temores que despierta la separación «de facto» que se está creando en los territorios palestinos.

En las calles de Ramala preocupa mucho esa división, que ha creado el enfrentamiento entre facciones.

Antes de la crisis, no era extraño en Cisjordania oír comentarios algo despectivos respecto a Gaza, como los que se escuchan en muchos países en las regiones más ricas respecto a las más pobres.

Pero ahora, lo que prima es el deseo de preservar la unidad del pueblo palestino.

«Gaza es diferente, allí todos son pobres y están encerrados, aquí nos podemos mover más, hacer negocio», comenta Adnán Abu Safie, gerente de un chiringuito de la céntrica plaza de Manara, quien confiesa que, salvo algunos estudiantes que hace tiempo regresaron a la franja, no conoce a nadie de esa zona.

Pero, añade, «espero que al final volveremos a estar juntos, porque yo soy ante todo palestino».

Iad Azamta, un estudiante de 21 años de la Universidad de Al Quds abunda en este sentido: «Todos seguimos siendo palestinos, los soldados israelíes nos matan a todos por igual».

«La cuestión de si vamos a acabar siendo dos entidades es ridícula, es un debate político que no tiene nada que ver con las raíces palestinas», comenta una profesora de psicología de la universidad Bir Zeit, que no quiere dar su nombre, y añade: «las separaciones son algo a lo que estamos acostumbrados, yo soy de Jerusalén Este, ¿acaso Jerusalén no está dividida?».

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