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La participación uruguaya en la creación del Estado de Israel

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 Itongadol.- Tras sesenta y nueve años de vida del Estado de Israel vale el recuerdo a determinados hechos y figuras de la República Oriental del Uruguay que forjaron con su proceder la soberanía del joven país. Ya en 1920 cuando las naciones del mundo se reunían en la Conferencia de San Remo, el representante uruguayo en la misma, Doctor Alberto Guani se manifiesto a favor de las aspiraciones judías en Palestina y apoyó fervorosamente la Declaración Balfour del 2 de noviembre de 1917, hito fundamental en la creación del estado sionista.

Años después con la fundación del Comité Uruguayo Pro Palestina y la constitución de su primera comisión ejecutiva el 8 de julio de 1944 nace en el país un fuerte portavoz de la ciudadanía uruguaya en apoyo a la causa, con el claro objetivo de coadyuvar en la milenaria lucha a la obtención de un hogar nacional en Palestina. En sus inicios la organización era presidida por el Doctor Augusto Turenne, ocupando los Doctores Celedonio Nin y Silva, Álvaro Vázquez y el Profesor Carlos Sabat Ercasty los cargos de vicepresidentes alternos. La realización de un multitudinario acto público en el Ateneo de Montevideo marcó el inicio de una fecunda labor desplegada por la institución en los años posteriores.

En marzo de 1945 la ciudad de Montevideo fue designada sede del primer congreso sionista latinoamericano. A partir de este evento se generaron en el continente esfuerzos conjuntos que permitieron un importante crecimiento de la “alía”. Meses más tarde Uruguay participó junto a más de cincuenta naciones en la Conferencia de San Francisco –antecedente temporal de la Organización de las Naciones Unidas-. En ese ámbito el delegado oriental presentó una ponencia suscripta por el Ministro de Relaciones Exteriores, Ingeniero José Serrato y expuesta por el representante Doctor Héctor Paysée Reyes en solidaridad con el pueblo judío y condenando las persecuciones raciales. Esta moción fue calificada por otras delegaciones participantes de “imprudente” sin embargo el único país del mundo que llevó un proyecto claro de declaración lo defendió haciendo caso omiso a todo tipo de presiones.

En los años posteriores al fin de la gran guerra, diversos sucesos como los acaecidos en Spezia (Italia) con la detención de refugiados judíos dispuestos a emigrar a tierra santa y en Palestina con medidas de encarcelación a dirigentes judíos y allanamiento de instituciones efectuadas por el mandato británico motivaron el fuerte rechazo de la opinión pública nacional. A través del referido comité se llevaron a cabo en el país campañas de esclarecimiento de los hechos con visitas a la prensa y condenas internacionales que incluyeron envíos de telegramas a los mandatarios de Estados Unidos y Gran Bretaña exigiéndoseles una rápida solución a la situación y la autorización irrestricta e inmediata de ingresos en Palestina. Es digno del mejor de los recuerdos la encendida defensa de los derechos inalienables del pueblo judío contra las medidas británicas realizada en un acto público por los entonces diputados Luis Batlle Berres y José Pedro Cardoso.

En la conferencia mundial de Comités Pro Palestina realizada en Washington, ante una treintena de países el delegado nacional Doctor Francisco Pucci expuso sobre la inconveniencia de utilizar el término “hogar nacional judío” afirmando que el mismo contenía una idea de concesión graciosa que no condecía con el derecho legalmente imprescriptible e irrenunciable a un reconocimiento de la soberanía nacional en el territorio de la milenaria nación.

En agosto de 1946 la visita al país del Director del Departamento Latinoamericano de la Agencia Judía el señor Moshe Tov propició una charla que colmó nuevamente las instalaciones del Ateneo de Montevideo marcando un momento histórico del sentimiento vigente entre ambos pueblos. El comité auspició –en la misma época– la primera exposición uruguaya sobre judaísmo en el país denominada “Palestina” relativa al esfuerzo colonizador y redentor en la tierra de Sion.

En abril de 1947 –previo a la Asamblea de las Naciones Unidas que creara la comisión investigadora sobre Palestina (UNSCOP)- se presenta ante el Ministerio de Relaciones Exteriores un pormenorizado informe sobre el tema instando al gobierno a su apoyo. La comisión internacional que estudio el tema formada por once países tuvo entre sus integrantes a Uruguay, quien compareció representado por los profesores Enrique Rodríguez Fabregat, Oscar Secco Ellauri y el Ingeniero Edmundo Sisto. Tras un profundo estudio se elaboraron dos posturas, la primera que apoyo la creación de un estado unitario y la segunda –apoyada por Uruguay- que abogaba por la partición del territorio y la creación de dos estados. Esta posición que fuera firmemente apoyada por los representantes nacionales fue sometida a análisis por la comisión política ad hoc de las Naciones Unidas. Tras encendidos debates y defensas el 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General adopto la histórica resolución siendo el presidente de la delegación nacional en esa fecha el Doctor Juan Carlos Blanco y el Profesor Rodríguez Fabregat su delegado permanente. Nuevamente se inicia en el país una etapa de difusión nacional e internacional de la resolución a efectos de minimizar toda propaganda contraria a la misma.

El 14 de mayo de 1948, grandes sectores de la ciudadanía se lanzan a los festejos de la independencia. Uruguay fue el primer país sudamericano que concedió el reconocimiento al gobierno provisional de David Ben Gurion. El parlamento nacional llevo adelante una acción conjunta de solidaridad, apoyo y defensa al naciente estado. La Cámara de Representantes saludó el nacimiento y lo valoró como un acto esencial de justicia internacional.

A mediados de 1948 y tras una nueva visita de Moshe Tov al país se formalizaron las relaciones entre ambos gobiernos y con la llegada de Jacob Tsur -primer enviado extraordinario y ministro plenipotenciario para América del Sur– se consagra la primera representación diplomática israelí en América Latina y la cuarta en el mundo entero. Uruguay años más tarde designa en la persona del Doctor Pedro María Di Lorenzo a su primer enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Israel. Cabe señalar que el referido diplomático se afincó en la ciudad de Jerusalem, hecho que fue altamente reconocido por el pueblo israelí.

El ingreso del Estado de Israel a las Naciones Unidas, producido el 11 de mayo de 1949 fue apoyado cálidamente por el gobierno nacional y la realización del primer congreso latinoamericano de solidaridad con Israel marcó otro hecho relevante en la relación bilateral. En 1957 ambos estados suscribieron el primer convenio bipartito cultural. Desde su nacimiento es profundo el lazo de hermandad que une a Israel con Uruguay en razón de compartir los mismos principios éticos y jurídicos de justicia, paz y bienestar nacional.

José Luis Piczenik

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