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OSM. Slepoy: Qué significa “ser sionista” y cuál es el objetivo y la actividad de este movimiento

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Itongadol.- Frente a ciertas opiniones del presidente de Irán descalificando a un judío llamándolo “sionista”, el representante de la Organización Sionista Mundial para América Latina, Lázaro “Lalo” Slepoy, definió claramente, en esta nota para la Agencia Judía de Noticias (AJN), qué significa “ser sionista” y cuál es el objetivo y la actividad que este movimiento desarrolla a favor de la preservación del judaísmo.

No es una ofensa que me digan que soy sionista, para mí es un orgullo, y como representante de la Organización Sionista Mundial, que es la entidad central respecto a este tema en el mundo judío, voy a explicar qué significa el sionismo.
Empezó ya en la época de la Biblia, cuando D’s le dice a Abraham: ‘Deja tu tierra, deja tu patria, deja la casa de tus padres y vete a la tierra que te voy a mostrar’, sin siquiera decirle cuál era esa tierra.
Abraham siguió el mandato divino y de ese mismo momento, hace ya unos 5.000 años, los judíos rezan y sueñan con el momento en que puedan habitar y desarrollarse como un pueblo normal en su tierra, la Tierra de Israel.
La palabra “sionismo” lo dice específicamente: Sión es sinónimo de Jerusalem, la capital del pueblo judío.
Sionismo es el deseo ancestral de retorno a la Tierra de Israel, donde nació, se desarrolló y vivió nuestro pueblo durante siglos.
A 120 años de haber sido creado, el Movimiento Sionista sigue con su objetivo, si bien ha logrado concretar gran parte del mismo: concentrar a los judíos en la Tierra de Israel.
Hoy en día, cada judío del mundo sabe que tiene un país que nunca lo va a abandonar: así como pagamos con más de mil terroristas la liberación de uno de nuestros hijos, hicimos lo propio cuando secuestraron israelíes y judíos en Entebe o cuando hay problemas en cualquier comunidad del mundo.
Los judíos saben que pueden contar con Israel: así como ayudamos a salir a los de la ex Unión Soviética, Chechenia o Etiopía, todo el pueblo sabe que tiene un Estado propio que es Israel.
Todo judío también lo siente: es lógico que cuando abra el periódico o lea las noticias en la web busque especialmente la sección Internacional, para ver qué está ocurriendo en el Estado de Israel.
Es lógico porque es su país y sabe que estará apoyándolo en forma incondicional.
Claro que no estamos hablando de delincuentes o de gente que no merece ese apoyo, sino de aquel que es discriminado, encarcelado o privado de sus derechos por el hecho de ser judío.
El Estado de Israel estará siempre con él, para que pueda vivir como judío donde elija.
Por supuesto que nos gustaría que elija vivir con nosotros, en el Estado de Israel, pero mientras no lo haga, vamos a luchar para que en cada país donde more, un judío pueda hacer uso de todos los derechos que le corresponden, independientemente de si se considera o no sionista.
Lo que hace el Movimiento Sionista hasta hoy en día es ayudar a aquel que expresa su deseo de llegar a Israel a que pueda hacerlo, y a aquel que aún no lo decidió, le muestra la grandeza del Estado porque, a nuestro criterio, el lugar de cada judío en el mundo es Israel.
Y para aquel que elige, como legítima decisión, quedarse a vivir fuera de su país, lo que estamos haciendo es tratar de acercarle Israel, ya sea a través del conocimiento de sus logros, su religión, su historia, su presente, su problemática y su cultura.
Haremos todo lo posible por acercarle los valores de Israel.
Lo hacemos a través de la enseñanza del hebreo, que es el idioma en el cual nuestro pueblo crea, estudia, reza y se comunica; de clases de historia, de vivencias religiosas y por todos los medios, pues Israel es parte de cada judío y cada judío es parte de Israel.
Muchas veces nos han dicho que somos lo que el resto ve que somos, y no me sorprende que vean en cada judío a un sionista.
No me sorprende porque es natural, porque saben que el sionista es el movimiento que representa a la mayoría del pueblo judío.
También aquel que no es sionista sabe que, en el momento que lo necesite, las puertas de Israel van a estar abiertas para él, ya que la primera Ley Básica que se promulgó fue la Ley del Retorno; o sea, que cualquier judío -o aquel que tenga incluso un abuelo paterno judío y hace dos generaciones que no lo es de acuerdo a la Halajá- que exprese su deseo de vivir en la Tierra de Israel consigue la ciudadanía en el momento en que pisa suelo israelí.
Israel ha demostrado en más de una oportunidad su ayuda incondicional a los judíos: durante la dictadura o cuando cualquier judío necesitó la ayuda del Pueblo de Israel, sin importar si el gobierno era de derecha, militar o de izquierda; independientemente de todo eso, Israel está con el pueblo judío.
Ése es el sentido del Movimiento Sionista, y por lo tanto, soy sionista porque soy solidario con mi pueblo, porque deseo que pueda vivir en forma normal en su Estado, no como una minoría, sino como la mayoría.
Por eso, cuando me llaman “sionista” no me humillan, sino que saco pecho.
Creo que ésa debe ser la posición de todo judío, tanto en Israel como en la Diáspora.
Fuera de la religión y la cultura, el sionismo es una ideología que todos los judíos del mundo tenemos en común: la pertenencia a un mismo país, a un mismo pueblo y a una misma nación, que es la nación judía.

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