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Recuerdan a Gilberto Bosques Saldívar el mexicano que salvó republicanos españoles y a judíos

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La memoria del diplomático mexicano Gilberto Bosques Saldívar, conocido como el ‘Schindler mexicano’ por haber salvado a miles de republicanos españoles y a judíos el siglo pasado, fue recuperada en México con una exposición fotográfica sobre su figura.

El eminente diplomático (1892-1995) cambió el destino de al menos 20.000 republicanos españoles huidos a Francia tras la guerra civil, y salvó de los campos de concentración a miles de judíos, como muestran 120 fotografías expuestas en el Museo del Holocausto en la capital mexicana, cuyo curador responsable es Eric Saúl.

‘Fue un hombre al que le tocó vivir los acontecimientos más importante del siglo XX’, dijo a Efe Laura Bosques, hija del ex cónsul general de México en Francia durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y tras la Guerra Civil española (1936-1939).

A sus 9 años, Bosques vivió el levantamiento contra el dictador mexicano Porfirio Díaz en su natal Chiautla, en el estado de Puebla, un acontecimiento que le permitió ‘tomar conciencia’ sobre los problemas sociales, señaló su hija.

Se consideraba a sí mismo un ‘hombre de la Revolución’ mexicana (1910-1917), fue diputado y director del diario ‘El Nacional’, ‘que siempre estuvo del lado de la República’, recordó su hija.

Clave para decenas de miles de judíos y republicanos españoles fue la confianza que depositó en él el general Lázaro Cárdenas al asumir la Presidencia de México en 1934, pues cuatro años después le nombró cónsul general en París.

Su hija explicó que Bosques comenzó ‘a dar visados a los judíos que estuvieron tan amenazados’ en una Francia invadida por los nazis.

‘No hay un dato exacto de a cuántos ayudó. Fueron varios miles’, agregó Laura Bosques, quien a sus 82 años emplea tanta energía en conservar su memoria como su padre en salvar a los perseguidos.

Las fotos de esta exposición, que lleva el título ‘Embajador , un hombre de todos los tiempos’, forman parte del acervo personal de la familia Bosques y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), a la que serviría el diplomático también en Cuba, Portugal, Finlandia y Suecia.

La hija de Bosques rememoró que su labor diplomática fue dirigida ‘principalmente a la protección de los españoles’ huidos de la España del dictador Francisco Franco (1892-1975).

Entre los beneficiados por Bosques destacaron figuras como Max Aub, María Zambrano y Manuel Altolaguirre, así como el pintor de origen austríaco Wolfgang Paalen.

En 1942 fue trasladado a Marsella, sur de Francia, y como cónsul de México en esa ciudad intensificó su labor en beneficio de los republicanos, que malvivían en campos de refugiados del sur de Francia.

La legación diplomática mexicana fue asaltada por tropas alemanas en 1942 y Bosques y los suyos fueron arrestados en febrero de 1943 y confinados en los Pirineos, trasladados luego al centro de Francia y, desde allí, a la localidad alemana de Bad Godesberg, donde permanecieron un año y dos meses hasta ser canjeados por prisioneros alemanes en Lisboa.

De esa ciudad partieron a Nueva York, y desde allí Gilberto Bosques y su familia se trasladaron a México, donde la comunidad judía y unos 7.000 españoles les dieron ‘una gran recepción’ en la estación Balbuena, según la hija del diplomático.

Posteriormente, el presidente Manuel Avila Camacho le envió a Lisboa desde donde siguió ‘protegiendo a los españoles’ que la España de Franco había dejado en el exilio.

‘España es muy entrañable, tiene un lugar especial en el corazón, en la memoria’, agregó Laura Bosques.

La anciana reconoció que ella y la familia Bosques tienen ‘un enorme agradecimiento a la comunidad judía’ y expresó su pena por que en España sólo conozcan a su padre los especialistas.

Esta situación la atribuyó al ‘gran silencio que hubo’ en España durante el franquismo.

Se congratuló de que las cosas hayan cambiado y aseguró que es ‘importante para todos recuperar la memoria’ de las atrocidades del pasado.

La labor humanitaria de Gilberto Bosques también tuvo capítulos destacados en relación con Cuba, pues el diplomático facilitó que se diera asilo en México a Raúl Castro en los años cincuenta y que Fidel obtuviera un visado para México tras ser liberado el 15 de mayo de 1955 del penal de la Isla de Pinos gracias a una amnistía.

En Viena hay una calle que lleva el nombre de Bosques y en México la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) tiene planes para que una lleve su nombre.

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