Inicio MUNDO JUDIO El dólar del Rebe: La mitzvá de Tzedaká más viva que nunca

El dólar del Rebe: La mitzvá de Tzedaká más viva que nunca

Por Iton Gadol
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Itongadol.- El Rebe de Jabad Lubavitch tenía un gesto particular que es recordado fuertemente por todos lo que lo conocieron. En las audiencias, primero privadas y luego públicas, acostumbraba a regalar un billete de un dólar a quienes se acercaban a él para recibir su bendición o un consejo. Ese dólar tenía un objetivo específico: debía ser utilizado para una Tzedaká. El rabino Israel Kapeluschnik, de Jabad Argentina, fue uno de quienes recibió ese simbólico dólar y dialogó con ItonGadol sobre su significado.

“Él siempre enfatizó en el tema de qe la Tzedaká acerca la redención, la venida del Mashiaj. Para el Rebe siempre fue muy importante incentivar a los yehudim a que cumplan con la mitzvá de Tzedaká. Cada vez que él daba un dólar, convertía a esa persona en su sheliaj, para que sea el responsable de cumplir la mitzvá de Tzedaká”, explicó Kapeluschnik.

El rabino Israel Kapeluschnik junto a su hija, recibiend el dólar del Rebe

Durante los primeros veinticinco años de su liderazgo, el Rebe solía recibir a las personas en audiencias privadas, donde al finalizar la charla, les entregaba el dólar. Pero pronto la cantidad de personas que querían recibir su bendición fueron tantas, que el Rebe debió comenzar a implementar audiencias públicas, en las que mantuvo la misma costumbre.

“Vi al Rebe por primera vez para estudiar en la Yeshivá de Jabad en septiembre del año 1974. Los bajurim de la Yeshiva estaban muy convulsionados porque el Rebe la noche anterior había hecho un Farbrenguen y había repartido dólares, cosa que no era usual. Había sido una de las primeras veces que el Rebe lo hacía dentro de los farbrenguen. Era muy interesante cómo el Rebe repartía dólares. Estaban dirigidos a todos los presentes, tanto hombres como mujeres, pero no todos pasaban delante del Rebe para recibir un dólar. El Rebe lo hacía a través de los tanquistas, que eran aquellos que se subían a los tanques, los móviles de las mitzvot, especialmente los días viernes para ir por distintos lugares de Nueva York y colocar Tefilim a la gente y ofrecer otras mitzvot. Personalmente fui tanquista y tuve el privilegio de ir muchas veces a recibir un piloncito de dólares para distribuir entre la gente”, recordó.

Asimismo, destacó que por lo general, el que recibía un dólar del Rebe luego daba más que eso, porque se consideraba que el dólar del Rebe tenía mucho más valor.

“En el año ‘81 viajé con mi esposa y mi hijo mayor. Tuvimos una audiencia privada con el Rebe y nos dio un dólar a cada uno para que diéramos en Tzedaká. Mi hijo tenía un año, lo tenía a upa, y el Rebe se puso de pie para darle primero el dólar a mi hijo. Eso para mí fue inolvidable, y mi hijo agarró el dólar y después no se lo podíamos sacar. Fue algo muy importante”, destacó.

La popularidad del Rebe era tan grande que gente no judía también pasaba para recibir su dólar. El presidente Lacalle, padre del actual presidente de Uruguay, cuando era candidato estuvo en Nueva York y el rabino Shemtov lo llevó al Rebe para recibir una bendición y un dólar. “Muchos años después hubo un kinus de shlujim, un congreso de enviados del Rebe, en Montevideo, y con motivo de una audiencia con Lacalle, él saco la billetera y nos mostró que llevaba el dólar consigo todo el tiempo. Esto refleja la importancia que incluso los no judíos le daban al dólar del Rebe”, contó el rabino Kapeluschnik.

Un fenómeno sorprendente fue relatado por todos los que iban a recibir los «dólares de los domingos». El Rebe –ya entrado en su novena década– solía estar parado y, en ocasiones, llegaba a estarlo durante ocho largas horas sin interrupción. Sin embargo, en los pocos segundos que la persona estaba con el Rebe, sentía que él estaba allí solo para ella. Era como si esa persona hubiera sido la única visitante del día. Una vez, una mujer mayor no se pudo contener y exclamó: «Rebe, ¿cómo lo hace?, ¿cómo es que no se cansa?». A lo que el Rebe respondió con una sonrisa: «Cada alma es un diamante. ¿Puede uno cansarse de contar diamantes?».

“Mi hermano menor se casó en el año ’92 en Nueva York. Ese día fue un domingo, y toda la familia pasó delante del Rebe para recibir dólares y bendiciones por el casamiento. Fue obviamente muy emotivo, pero en nuestro recuerdo queda lo fuerte, porque al día siguiente el Rebe tuvo un derrame cerebral y entonces podemos decir que ese fue el último domingo que el Rebe repartió dólares en forma sana físicamente”, puntualizó.

El rabino Israel Kapeluschnik en 1977, ahí era tanquista

“Uno conserva el dólar porque nos mantiene conectado con algo que el Rebe dio. Pero lo que en realidad el Rebe quería es que nos conectemos con Hashem, con D’s y con sus preceptos, y que cada yehudí cumpla la misión que tenemos en esta vida de hacer un mundo mejor, de hacer de este mundo una morada para Hashem. Jag Sameaj”, concluyó el Rabino Kapeluschnik.

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