Inicio CONFLICTO PALESTINO Termina la semana e Israel no extendió su soberanía a partes de la Ribera Occidental en medio de una polémica mundial

Termina la semana e Israel no extendió su soberanía a partes de la Ribera Occidental en medio de una polémica mundial

Por Martin Klajnberg
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Itongadol/Agencia AJN.- Termina la semana y finalmente Israel no extendió su soberanía a partes de la Ribera Occidental, una medida anunciada sin fecha cierta y que generó una polémica mundial.

Hay dos hechos que es fundamental comprender: el 1º de julio era el día a partir del cual podía aplicarse esa decisión, aunque cualquier persona que conociera realmente lo que ocurre daba por descartado que algo relevante sucedería en esa oportunidad, y por otra parte, tal paso no sería más que simbólico, sin que signifique un cambio concreto sobre el terreno, ya que se referiría a partes del “Área C”, que los Acuerdos de Oslo asignaron al control israelí, que pasarían de tener una Administración Civil supervisada por el Ejército a ser equiparables a cualquier otra población del Estado judío hasta tanto se determinen las fronteras definitivas del mismo.

Pero ese peso simbólico representa muchísimo para el conflicto árabe-israelí y de ahí la gran repercusión que tiene, así como el debate que genera dentro y fuera del país y hasta del propio gobierno de unidad nacional, que nadie sabe cuánto tiempo durará.

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Maale Adumim es uno de los asentamientos israelíes en el territorio en disputa.

En principio, no se sabe cuándo se implementará ni qué extensión tendrá esa eventual extensión de soberanía, que el plan de paz del presidente estadounidense, Donald Trump, admite hasta la tercera parte del territorio en disputa, ya sea que se lo denomine Margen Occidental, Cisjordania o Judea y Samaria.

Se supone que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pretendería completar esa cuota e incluir los grandes bloques de población judía y todo el Valle del Jordán, que tendría una importancia vital para la seguridad nacional, mientras que su principal socio en la coalición con Azul-Blanco, el jefe de gobierno alterno y ministro de Defensa, Benny Gantz, se conformaría con menos y en consenso con Jordania y Egipto, y el canciller Gaby Ashkenazi no estaría convencido de hacer movida alguna.

Por lo pronto, ya a principios de semana el segundo trató de bajar las expectativas y reclamó no tomar decisiones relevantes hasta tanto se solucione la crisis sanitaria y económica generada por la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19.

Es consciente de que bajó mucho en las encuestas y que su sueño de liderar el país podría derrumbarse si hubiera nuevas elecciones.

Entretanto, Netanyahu mantiene reuniones y conversaciones sobre el tema, sin descuidar los frentes interno y externo, sobre todo Irán, Siria y el delegado de ambos, la organización terrorista libanesa Hezbollah.

Sabe que no le sobran apoyos, fuera de la coalición, la Knesset (Parlamento) y una supuesta mayoría de la población, una parte indeterminada del mundo judío en la Diáspora y sectores del partido Republicano estadounidense y de evangelistas en todo el globo.

En contra tiene a casi todo el resto de la comunidad internacional, fundamentalmente la Unión Europea -incluido un aliado histórico como Gran Bretaña-, el mundo árabe y, obviamente, los palestinos, que también agitan el fantasma para lograr una cohesión interna que está horadada por la corrupción de sus líderes y las recurrentes crisis, socioeconómicas y ahora también sanitaria, en medio de bombardeos terroristas aislados y amenazas de una escalada de violencia.

Si hasta el Vaticano expresó su “preocupación”, mientras se espera que la Corte Penal Internacional de La Haya se expida respecto de su competencia para tratar denuncias de la Autoridad Palestina.

En un intento por aquietar las aguas, Netanyahu instó a los líderes de esta última a reiniciar las negociaciones en base al plan de paz de Trump que rechazan porque lo consideran parcial a favor de Israel y por ello cortaron todo lazo con la Casa Blanca y gran parte de su coordinación de seguridad con Jerusalem.

Los «animo a no perder otro siglo tratando de destruir Israel», les sugirió.

En tanto, el ministro de Cooperación Regional, Ofir Akunis, aclaró que la extensión de la soberanía «solo sucederá después de una declaración de Trump» al respecto, que podría darse en los próximos días, después de que escuche y analice el informe de su asesor y yerno, Jared Kushner, luego que este haga lo propio con el reporte del enviado especial para Negociaciones Internacionales, Avi Berkowitz y el Consejo de Seguridad Nacional, uno de cuyos miembros, Scott Leith, acompañó al anterior a Israel a fines de la semana pasada.

Claro que las encuestas locales ven alejarse mucho la posibilidad de una reelección y eso es algo que les importa a las dos partes porque no sería lo mismo si Washington lo maneja el demócrata Joe Biden.

CGG

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