Inicio Fundación IWO Ezequiel Semo, referencista de la Fundación IWO: “Somos un puente entre otros tiempos y el actual”

Ezequiel Semo, referencista de la Fundación IWO: “Somos un puente entre otros tiempos y el actual”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Ezequiel Semo, referencista y encargado de las donaciones de libros y documentos en Fundación IWO, mantuvo una entrevista con ItonGadol sobre su trabajo en la biblioteca de la institución, sirviendo como nexo entre quienes buscan información y el archivo que él tanto conoce.

– ¿Cómo se inició su vínculo con el IWO?
– Fue hace nueve años, en octubre de 2010. Pero desde que tengo uso de razón me interesé por investigar mis raíces, la historia de mis abuelos. En mi casa siempre se habló el idish, también teníamos presente una importante herencia sefaradí por mis abuelos paternos, pero el idish estaba muy presente en la casa de mis abuelos maternos. Conocí al IWO, primero, por un imán que mi abuela tenía en la heladera y, después, por la película “Un progrom en Buenos Aires”, de Herman Szwarcbart. Finalmente, una vez vine a IWO para donar unos materiales que me había dado una persona mayor, uno de los fundadores del colegio Weitzman del Bajo Flores. Me enteré que necesitaban una persona para atender al público. Así fue como empecé a trabajar en la biblioteca.

-¿Podría dar su visión, desde su juventud, sobre lo que se realiza en el IWO?
-Acá pasan cosas que tienen que ver con la magia, con los tiempos que van y vienen. Ser referencista es como ser un puente entre el presente y el pasado. En estas cajas están las huellas que dejó la gente al armar estas colecciones de archivos. Yo ayudo a contactarlas con las nuevas generaciones que vienen a consultar para generar conocimiento. Uno transita esos dos tiempos, el pasado y el presente, para construir conocimientos.

-¿Se da esta relación generacional de transmitir la historia y la cultura?
– Sí, muchísimo. La biblioteca y el archivo histórico reciben consultas de todo tipo. Tienen que ver con investigación académica, con producción de tesis, con creación artística en literatura, música y videos, con la investigación de la historia familiar.

-¿Cuáles serían los principales temas de consulta?
– Las tradiciones y costumbres judías. La inmigración judía en general, tanto en las colonias rurales como la vida urbana. Los gauchos judíos, el teatro idish, las organizaciones de inmigrantes, la clase obrera judía y las organizaciones profesionales, muchas consultas sobre identidad, sobre shoá. Mucha gente llega diciendo: “Creo que tengo algo que ver con el judaísmo, por el apellido de mi abuela…”

-¿Qué tipo de gente viene?
-De todo. Por ejemplo: alumnos de idish que necesitan materiales de estudio o diccionarios. Muchas veces piden materiales porque se interesaron por algún tema que vieron en clase y quieren profundizar sus conocimientos. También vienen investigadores a nivel internacional, historiadores, antropólogos, sociólogos, docentes de universidades, estudiantes de licenciaturas, maestrías y doctorados. Vienen músicos y cantantes buscando repertorios, artistas visuales. Hay personas que vienen por temas familiares, pueden ser comerciantes, contadores, abogados, son amantes de la historia, la cultura y la genealogía.

-Para usted la magia de este trabajo es unir las dos partes.
-Sí, mi rol es el de un guía que, conociendo lo que hay en el archivo, y conociendo a las personas que consultaron en el pasado, puede generar nuevos nexos. Puede guiar a las personas que vienen para que sen encuentren con los materiales que buscan. En definitiva, generar redes de conocimiento.

-¿Qué es lo que se puede encontrar acá?
-Los materiales que se conservan en el archivo son las huellas de las redes sociales que crearon los inmigrantes, nuestros abuelos, tatarabuelos. Ellos fueron desarrollando instituciones, esas instituciones generaron documentos: cartas, manuscritos, diarios, fotos, todo lo que hizo la vida judía en Argentina. Gran parte de ese material está acá concentrado.

-¿Hay materiales que son muy requeridos?
-Hay algunos materiales son muy consultados, como los referidos a la Semana Trágica o los archivos de teatro ídish. También hay materiales que son consultados por especialistas, como el archivo del Rabino Goldman, que fue el primer rabino ashkenazi que se instaló en el interior del país. Fue fundador de Moisés Ville. Hace un tiempo se creó un Museo de la Cultura Sefaradí, un centro muy importante en EEUU, y vinieron a consultar sobre el rabino de Lavalle. En el archivo rabino Goldman muestra que al migrar del hemisferio norte al sur, habia rezos que se transformaban. Entonces hay mucha correspondencia y diálogos epistolares con rabinos de todo el mundo, que son muy interesantes. También se puede encontrar la prohibición de la conversión en argentina, la takaná. Tenemos mucho material histórico de la «Ezrat Noshim», una organización que daba ayuda a las mujeres y niñas en situaciones de riesgo ya sea porque que eran víctimas de la trata o porque quedaban viudas y no podían mantener a sus hijos.

-¿Cuál es el mensaje de la institución?
-El IWO es una institución de puertas abiertas. Nos importa que los materiales que custodiamos se consulten. Que venga gente joven para construir nuevos conocimientos y que venga la gente mayor para trasmitir sus experiencias. El judaísmo tiene una tradición de transmisión y de diálogo. En IWO se vive esa tradición que tiene el judaísmo de contar, de documentar, de debatir. Yo creo que eso hace que el judaísmo perdure y para mi es importante ser parte de eso. Así veo mi rol. Por un lado generar nuevas colecciones, por otro lado generar que se consulten. Seguir contando esta historia que tiene más de 100 años.

-¿Puede ser que gente en su casa tenga material sin saberlo, que hace a la continuidad, y se puede traer aquí para su cuidado?
– Sí, seguramente. Es muy importante transmitirle a las personas que no tiren nada. Nosotros tenemos una sección destinada a los archivos personales. Son documentos de personas comunes, no de escritores o políticos. Pero esas historias mínimas, esos documentos de lo cotidiano, se suman a la construcción de lo colectivo. Muchas personas traen esos archivos cuando fallece un familiar. Acá los ingresamos, honramos su memoria, los ordenamos, los digitalizamos, los guardamos y nos aseguramos que estén a disposición de las nuevas generaciones, inclusive de sus propios hijos y nietos. El conjunto de los documentos nos permiten valorar tanto los elementos culturales comunes de la comunidad judía como la riqueza y la heterogeneidad de las tradiciones que trajeron a nuestro país.

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