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Educando al perpetrador de un acto antisemita

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Una alumna de la Universidad Estatal de Michigan, Maddy Gum, identificó al perpetrador del robo y destrozo de la mezuza que había colocado en el marco de la puerta de su habitación, y lo convenció de que efectuara una visita guiada al Centro Memorial del Holocausto en Farmington Hills.

Maddy Gum es nieta de un sobreviviente de la Shoá, que al iniciar el semestre en el campus de la Universidad Estatal de Michigan, colocó en el marco de la puerta de su dormitorio una mezuza. A las pocas semanas, la mezuza fue arrancada. Primero pensó que era una broma de mal gusto, pero luego asumió que era un acto antisemita, por lo que efectuó la correspondiente denuncia y comenzó las gestiones administrativas para que los responsables del área revisaran los videos de las cámaras de seguridad, a fin de ubicar el momento en que el perpetrador sacaba la mezuza y que luego la policía local lo pudiera identificar.

Su abuelo, siendo muy chica, le contó que cuando tenía 18 años, junto a su hermano, se escondió en el bosque durante la Segunda Guerra Mundial, logrando sobrevivir mientras el resto de su familia fue eliminada por los nazis. Además, le enseñó que a través de contar su historia, educaba a quienes lo escuchan.

Maddy observó que ante el recrudecimiento de los actos antisemitas en los campus, muchos judíos evitan ser identificados como tales, mientras que ella sentía que ante lo que le ocurrió, no podía ser una simple espectadora, por lo que insistió hasta que identificaron el video que registraba el momento en que sacaban la mezuza de su lugar. Ella lo entregó a la policía, la que luego de analizarlo y efectuar ciertas investigaciones, identificó al perpetrador.

Maddy tenía la opción de efectuar la denuncia penal, pero decidió seguir la enseñanza de su abuelo y organizó una reunión entre ella, el rabino de Jabad que estaba a cargo del Centro Hillel del Campus y el perpetrador, a quien le dijo que sus acciones no solo la habían impactado a ella, sino también a la comunidad judía de la Universidad. Le preguntó si para evitar la denuncia penal haría una visita guiada al Centro Memorial del Holocausto en Farmington Hills.

El perpetrador aceptó la propuesta “educativa”, efectuó la visita y le reintegró a Maddy Gum el costo de la mezuza que había destrozado.

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