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Actualidad comuntitaria/Opinión. Dónde están y quiénes son los candidatos

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Itongadol.- Culmina 2014 y nos aprestamos a ingresar en un año que a nivel nacional será políticamente muy activo debido a las elecciones para elegir al próximo Presidente de la Nación, un tercio de los senadores y la mitad de los diputados que conforman el Congreso Nacional, la gran mayoría de los gobernadores, legisladores provinciales, centenares de intendentes y miles de concejales.

 
En el ámbito comunitario para fines de octubre o principios de noviembre 2015 las instituciones que componen la DAIA y las filiales DAIA del interior del país deben votar para designar el Consejo Directivo que regirá los destinos de la institución desde fines de 2015 a fines de 2018 y comenzarán a perfilarse las candidaturas para la elección de la AMIA, que estatutariamente debe efectuarse en abril de 2016.
 
En estos momentos, a semanas del inicio de 2015, el panorama parece ser muy distinto en lo que respecta a la “interna” de ambas instancias centrales comunitarias, pues en la DAIA si existen diferencias de criterios entre quienes la conducen, las mismas se debaten internamente potenciando la gestión, mientras que en la AMIA es evidente el enfrentamiento entre quienes la conducen y aquellos que decidieron hace un año y medio no integrar la Comisión Directiva.
 
Si bien desde hace varios meses Julio Schlosser confirmó que no se postularía a ser reelecto presidente de la DAIA, la licencia que se vio obligado a solicitar a principios de noviembre por los motivos que son de público conocimiento potenciaron los comentarios sobre la posibilidad de que hubiera dos candidatos a sucederlo surgidos del actual Consejo Directivo. Esto se diluyó con las declaraciones que en forma conjunta realizaron a Ia Agencia Judía de Noticias (AJN), Waldo Wolff, vicepresidente primero, y Jorge Knoblovits, secretario general, difundidas el 5 de diciembre, donde hablan de continuar implementando el modelo de gestión comunitaria que presentaron a la comunidad y comenzaron a implementar desde el mismo momento en que fueron electos, el 5 de noviembre de 2012.
 
Lo que decimos no significa que además de Wolff no puedan surgir uno o más dirigentes que decidan aceptar que se los postule a la presidencia de la DAIA, sino solamente que hasta el momento de escribirse este comentario el único candidato en firme es el actual vicepresidente primero, si bien -como es lógico- hay rumores de que un ex presidente, si lograra cierto consenso, podría llegar a consentir ser postulado.
 
Además, no debemos olvidarnos de que antes de que aceptara ser tesorero de la AMIA, muchos dirigentes consideraban que Ariel Cohen Sabban podría ser uno de los posibles sucesores de Schlosser, y si bien no ha dado muestras evidentes de estar interesado, consideramos que es conveniente tenerlo presente.
 
La situación en la AMIA es completamente distinta: las diferencias surgidas durante las negociaciones para que la Asamblea Electora designara de entre sus integrantes a los miembros de la Comisión Directiva se fueron potenciando con el paso de los meses.
 
Dos hechos ocurridos en esas semanas de álgidas conversaciones entre los máximos referentes de las listas electorales que participaron en la elección del 7 de abril de 2013 han sido muy importantes y deben ser tenidas en cuenta en todo análisis de la situación actual.

Uno es que Amia es de Todos, que fuera el aliado que cinco años antes le permitió al Bloque Unido Religioso (BUR) acceder a la presidencia de la AMIA, decidió no mantener esa alianza.
 

El segundo, que Avodá se escindió de la lista electoral que lideraba Luis Grynwald, Acción Plural, y acordó con el BUR sumarse a la Comisión Directiva, lo cual recién se definió en la cuarta sesión de la Asamblea Electora.
 
El resultado de lo ocurrido es que ningún miembro de Amia es de Todos y el resto de las agrupaciones que conformaron Acción Plural integraron la Comisión Directiva y se constituyeron en oposición en el RAT, la denominación popular de la Asamblea de Representantes de Asociados de la AMIA, lo cual resultó evidente a partir de la Asamblea Ordinaria efectuada el 19 de diciembre de 2013 y en las subsiguientes que pudieron sesionar.
 
Durante el año en curso los pedidos efectuados por los representantes de asociados de ambos sectores de que se convocara a Asamblea Extraordinaria para considerar en el Orden del Día cuestiones que eran de su interés debieron ser aceptados por la Comisión Directiva, pues se ajustaban a las disposiciones estatutarias, pero al no asistir los representantes del BUR las mismas no pudieron sesionar por falta de quórum, según las autoridades de la AMIA, mientras que quienes las solicitaban consideraban que sí podían hacerlo de acuerdo a lo establecido por la Ley de Mutualidades, por lo cual comenzaron a anunciar que recurrirían al INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social), el órgano estatal de control de las mutuales, para que defina la situación.
 
Además, acusaban al BUR de no ser pluralista y democrático por no aceptar debatir los temas que planteaban como integrantes del Orden del Día de cada Asamblea Extraordinaria que solicitaban, y condicionaban la posibilidad de establecer un diálogo a que los dirigentes de Avodá que integran la Comisión Directiva de la AMIA dejaran sus cargos.
 
Sin duda que estos hechos motivaron el duro discurso del presidente de la AMIA, por entonces en uso de licencia médica, Leonardo Jmenitzky, durante la cena anual de la Ieshivá Jafetz Jaim y la escuela Heijal Hatorá, el comunicado de Avodá explicando los motivos por los cuales se integraron a la Comisión Directiva de la AMIA, la difusión de la existencia de firmas falsas en los pedidos de Asamblea Extraordinaria y las muy fuertes declaraciones del indiscutido líder del BUR, el rabino Samuel Levin, que AJN difundiera en las últimas semanas.
 
Quizá lo afirmado por el rabino Levin acerca de cómo fueron la negociaciones en los meses de abril y mayo de 2013 sirva para aclarar el porqué de la actual composición de la Comisión Directiva, como también su afirmación “Todo el problema es que no pueden estar en la oposición y ya llevan siete años… El BUR está fuerte y no se debilitó (con el ejercicio del poder)” sobre cómo este movimiento interpreta lo que está ocurriendo.
 
Pero no solamente en esta interna intervienen quienes hemos mencionado hasta el momento, también hay otros factores que se aprestan a tener un rol activo, y también han de influir decisiones personales de ciertos dirigentes.
 
Por ejemplo, Mercaz, el brazo politico sionista del Movimiento Masortí, de acuerdo a lo expresado por su presidente, Edgardo Band, ha de participar en la próxima elección de la AMIA con su propia lista electoral. Su objetivo es reagrupar al Movimiento Masortí y retomar el liderazgo de los miembros de las comunidades conservadoras, y no unirse -por lo menos antes de las elecciones- a otros factores.
 
No son pocos los que consideran que Guillermo Borger sería un muy buen dirigente para volver a presidir la AMIA, y su presencia en muchos actos comunitarios puede, y quizá deba, interpretarse como que no le disgustaría serlo.
 
La decisión de Schlosser de “afiliarse” a Plural JAI cuando todavía le resta casi un año de gestión en la DAIA y el afirmar que Luis Grynwald es su “padre político”, comunitariamente hablando, tiene una connotación especial si tomamos en cuenta las palabras del presidente de Plural JAI, Elías Sporn, cuando en el acto en el que Schlosser informó sobre su incorporación a ese factor político interno de la comunidad judía de la Argentina habló de sumarlo a un lugar importante en la mesa de decisiones.
 
Teniendo en cuenta que no son pocos los que opinan que el próximo candidato a la presidencia de la AMIA por parte de quienes hoy están en la “oposición” no debería ser Grynwald, pensar que Schlosser podría ocupar ese lugar no es descabellado, por más que  afirme: “Creo que es hora de que la comunidad encuentre los canales que nos permitan tener una unidad fuerte y simplemente quiero colaborar para lograrlo”.
 
También es válido interrogarse qué harán los denominados factores sionistas: Avodá, Likud, Movimiento Sionista Renovador, etc. En la denominada "calle judía" no son pocos los que consideran que el ideal sionista en la AMIA no debe ser declarativo, sino activo, y que para ello es necesario que los factores sionistas tradicionales se unan y presenten una sola lista electoral.
 
En base a lo expuesto, tanto para la DAIA como para la AMIA 2015 será un año políticamente movido en lo referente a la “interna”, y aunque el rabino Levín afirme que el BUR decide a su candidato para la presidencia de la AMIA luego de conocer el resultado de la elección y que para la DAIA no tendrán uno propio, consideramos que la pregunta que muchos miembros de la comunidad se hacen, respecto a ambas instituciones, es dónde están y quiénes son los candidatos.

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