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Por Eduardo Chernizki

Podría haber sido una fiesta, pero algo falló, en el acto del Día de Israel
Por Eduardo Chernizki

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 “Un agradecimiento a todos los que permanecieron acá, en el acto, a pesar de los incidentes, porque vamos a seguir demostrando, frente aquellos, quizás grupos minúsculos, que prefieren vivir en la violencia y con las amenazas, para demostrarles que nosotros estamos por la convivencia, por el pluralismo y fundamentalmente por la democracia, gracias a todos”. Con estas palabras Aldo Donzis, el presidente de la DAIA, cerró la celebración del 61º aniversario de la independencia del Estado de Israel organizado por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la Avenida de Mayo al 500, frente a la hoy Casa de la Cultura.

Este agradecimiento pronunciado cerca de las 18.30 horas de ayer domingo 17 de mayo, fue el corolario de una tarde muy especial porque algo menos de 3 horas antes, cuando unas 1.500 personas se encontraban disfrutando de un espectáculo artístico, un grupo de inadaptados lo interrumpió desde el sector que da a la calle Perú con pancartas, folletos y gritos contrarios al Estado de Israel a la vez que pegaban con palos a quienes quisieron hacerlos callar.

Ante la inesperada agresión algunos jóvenes, y otros no tanto, intentaron repeler el ataque sin que los pocos efectivos policiales, apostados en la cercanía del escenario, intervinieran.

Al notar los atacantes que quienes los rechazaban los superaban en número, comenzaron a escapar corriendo por la Avenida de Mayo hacia la calle Chacabuco, donde algunos fueron interceptados por policía de civil, que logró detener a 5 de ellos, mientras que el resto pudo escapar. El saldo de la refriega fueron 3 personas lesionadas, dos jóvenes que enfrentaron a los atacantes y un miembro de la Policía Federal, la rotura de objetos que un grupo de artesanos tenía a la venta y de algún vidrio.

Estos incidentes interrumpieron el acto y obligó a la custodia del embajador Daniel Gazit a retirarlo del lugar que ocupaba frente al escenario, mientras que el presidente de DAIA, Aldo Donzis, en el lugar, Julio Schlosser, secretario general de AMIA y Carlos Frauman, presidente de la OSA, estos dos últimos insistían frente a los responsables policiales que había que prevenir que otros inadaptados volvieran a atacar.

Sabemos que tanto Aldo Donzis como Julio Schlosser, se comunicaron telefónicamente con el ministro de Justicia, Aníbal Fernández para recriminarle la pasividad inicial de los policías. Horas después respondió por medio de un comunicado que rechazaba las acusaciones que le fueron realizadas, pero que resultaron evidentes para todos los que estaban en el sector de la calzada en donde se produjo el enfrentamiento.

Cuando se reanudó el espectáculo una gran cantidad de gente se acercó al lugar permaneciendo hasta que el acto finalizó, llegaron varias autoridades policiales y efectivos antimotines.

¿Por qué no estuvieron antes?, es un interrogante que por el momento no tiene respuesta. Como era de esperar los comentarios e interpretaciones de lo ocurrido fueron muchos, desde la opinión de Julio Schlosser de que se había dejado la zona “liberada”, hasta el de un miembro del gabinete ministerial del Gobierno de la Ciudad que decía que lo ocurrido era consecuencia de que a cierto sector del poder le molesta que otros puedan salir a la calle, no a manifestar y hacer reclamos, sino a celebrar.

También escuchamos a uno de los responsables de la organización de este evento decir que al iniciarse el incidente le solicitó a uno de los policías uniformados que intervinieran para evitar los palazos y que en lugar de hacerlo le contestaron que si quería que lo hiciera él. Esto también se lo relató a uno de los comisarios que se hizo presente luego de los disturbios.

Otra de las interpretaciones que hacían varios periodistas que se acercaron al lugar cuando se enteraron de los incidentes, era que a menos de 45 días de las elecciones al oficialismo no le convenía para nada una agresión como la ocurrida, y que por lo tanto era un “pase de facturas” en su contra, de algún sector disconforme por no haber sido incluido en las listas electorales.

De acuerdo a los volantes que quedaron esparcidos en la calle, los atacantes se identificaban como integrantes del Frente de Acción Revolucionaria, una agrupación que se define como marxista-leninista y defensora del proletariado explotado por el imperialismo.

Según los responsables del Gobierno de la Ciudad, pasaron por el lugar más de 4.000 personas. Podría haber sido una fiesta, pero algo falló.

 

 

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