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Hatzad Hasheni – ¿Han concertado Putin y Netanyahu un gran trato?

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 RESUMEN: El 8 de julio, Israel realizó, supuestamente, un ataque aéreo dentro de territorio sirio atacando una vez más la base denominada T4 cercana a Homs. Curiosamente, Israel no llevó a cabo ningún ataque aéreo para detener el avance simultáneo de las fuerzas sirias y de Hezbollah en dirección sur. Esto pudiera muy bien sugerir que Rusia concertó un buen trato con Israel, en el que Moscú le asegura a Jerusalén una retirada iraní a cambio de que Israel acepte la consolidación del estado sirio. Esto pudiera explicar la pasividad de Israel aunque de ninguna manera se vislumbra como seguro que Moscú prevalecerá sobre Teherán para que este se retire de Siria.

Israel presuntamente atacó la base T4 cercana a Homs el 8 de julio, pero no realizó ningún ataque aéreo para detener el avance de las fuerzas sirias y de Hezbollah en dirección sur desde Daraa hasta la frontera jordana, a apenas unos 30 kilómetros al este de las Alturas del Golán.

¿Cómo puede Israel ser tan contundente contra un blanco a una distancia de más de 100 millas de su frontera norte y aun así ser tan pasivo mientras Siria, Hezbollah y muy posiblemente las fuerzas iraníes apabullan a los rebeldes y reconquistaron el territorio?

¿No ha insistido Jerusalén una y otra vez en que no permitirá que la frontera norte con Siria cree una réplica de su frontera norte con el Líbano, por la que ha pagado muy caro durante más de dos décadas?

La reunión que tuvo lugar entre el Presidente Vladimir Putin y el Primer Ministro Binyamin Netanyahu una semana después del avance sirio pudiera contribuir en gran medida a explicar la tal pasividad de Israel.

Rusia pudiera estarle ofreciendo a Israel un gran trato que Putin cree satisfará los intereses de ambas partes.

Su piedra angular es mantener a Irán a raya en Siria hasta que se llegue a un acuerdo total sobre el tema sirio, que incluiría:

La retirada de Turquía de la franja noroeste a lo largo de la frontera turco-siria en su guerra contra los kurdos y
La eliminación de la presencia y participación estadounidense en el área sureste de Al-Tanf. Esta presencia es parte de una campaña contra la continua presencia de ISIS, pero también ha provocado que ocurran dolorosos ataques aéreos estadounidenses en contra de las fuerzas sirias y de Hezbollah y el apoyo de los Estados Unidos a las fuerzas kurdas a lo largo del lado este del Éufrates hasta más allá del área de Deir az-Zur.
Putin muy probablemente le aseguró a Netanyahu que una vez que estas fuerzas extranjeras sean removidas, incluyendo el cordón umbilical logístico turco que le provee a los rebeldes sunitas en el área de Idlib (el último bastión territorial de los rebeldes), Moscú se asegurará que los iraníes y Hezbollah también se marchen de Siria.

Es bastante probable que Putin le haya recalcado a Netanyahu que ya se ha comprometido a este trato haciéndose la vista gorda a los dolorosos ataques que Israel ha lanzado sobre Irán y Hezbollah en Siria.

Es muy probable que Putin le haya dicho a Netanyahu que la participación de Rusia en Siria, en total contraste con sus predecesores comunistas (a quienes, por supuesto, sirvió como oficial de seguridad de menor jerarquía), será un actor principal en el logro de la estabilidad regional basados en la integridad territorial, con cada estado y actor dentro de cada estado, “persuadidos” a honrar la integridad territorial de los otros estados.

Según tal visión, Hezbollah finalmente se establecerá como partido libanés ‘nacional’ despojado de su manto teocrático y de ‘resistencia’ junto a su milicia. Irán recurrirá a sus tantas preocupaciones domésticas. Siria trabajará arduamente para encontrar una solución federal que satisfaga las necesidades de su heterogénea población, siempre y cuando, por supuesto, el cantón alauita tenga asegurada su estabilidad, aunque solo sea porque Rusia desea su presencia naval en Tartus y su base aérea en Khmeimim.

Si esto llegase a ocurrir, Israel sería el principal beneficiario de un nuevo orden basado en la premisa de que los estados y agentes estatales deben ocuparse de sus propios asuntos, excepto en el caso del comercio fronterizo que aumentaría la estabilidad regional.

Pero, ¿por qué Siria, Irán y Hezbollah deberían desempeñar ellos los papeles que les asigna el gran trato? Después de todo, ¿no están los tres ideológicamente comprometidos con la destrucción del estado judío?

Putin cree que Damasco no tiene más remedio que aceptar el cortar lazos con Teherán. La alternativa es arriesgarse a ser divididos por fuerzas externas: Turquía, Estados Unidos y, quizás la amenaza mayor, Irán, su presunto aliado. Cada uno contará con la ayuda de sus respectivos representantes, los remanentes rebeldes sirios bajo la influencia turca; los kurdos con el apoyo estadounidense; y Hezbollah y las milicias iraquíes al servicio de Irán.

Irán pudiera muy bien aceptar retirarse si ha interiorizado la lección enseñada a este en los últimos dos años, el uso estratégico del poderío aéreo. La utilización estratégica del poderío aéreo. El uso exitoso por parte de Rusia del poderío aéreo cambió la tendencia a favor del estado sirio en contra de los rebeldes y el poderío aéreo fue utilizado por Israel y los Estados Unidos para castigar a las fuerzas iraníes y a sus aliados. Sus ataques aéreos pudieran ser más coordinados y mortales, e incluso pudiesen apuntar hacia el propio territorio iraní si Teherán continúa albergando ambiciones imperiales que confrontan con el afán de Moscú de promover la estabilidad en la zona.

Por supuesto, la medida en que Rusia puede implementar este gran acuerdo dependerá de los resultados de la reunión que Putin tendrá con el Presidente Donald Trump en Helsinki el 16 de julio. Una clara aceptación estadounidense de la primacía de Moscú en las antiguas repúblicas soviéticas y la eliminación de todas las sanciones contra Rusia o rusos para demostrar ese compromiso, será pues la principal exigencia rusa.

Sin embargo, incluso si estos acuerdos, primero entre Putin y Netanyahu y luego entre Putin y Trump, se cumplen, no es seguro que Rusia esté dispuesta o pueda ver a los iraníes fuera de Siria. Según Michael Sharnoff, experto en relaciones de las superpotencias con sus clientes en el Medio Oriente, la Unión Soviética apenas prevaleció en las decisiones clave sirias a pesar del masivo apoyo económico y militar dado al régimen de Assad. Esto incluyó la decisión de iniciar conversaciones de desconexión con Israel en 1974 sin informarles a los soviéticos.

Putin parece haber convencido a Netanyahu, en cualquier caso. Este último formuló una declaración tras la reunión en la que dijo (contrario a los hechos): “No hemos tenido ningún problema con el régimen de Assad. Durante 40 años, ni una sola bala fue disparada en las Alturas del Golán”.

Tal vez en los Alturas del Golán hubo muy pocos problemas, pero la ayuda siria a Hezbollah, Hamás y a otras organizaciones terroristas no solo fue problemática para Israel durante más de tres décadas, sino que de hecho fue letal.

La pasividad israelí al avance sirio en dirección sur pudiera en retrospectiva, haber sido, en el mejor de los casos, una oportunidad perdida y en el peor, un enorme error estratégico.

*El Profesor Hillel Frisch es profesor de estudios políticos y estudios del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan e investigador asociado principal en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat .

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