Itongadol/AJN.- Ora Seidner es la directora de Beit Halojem (La casa del combatiente), que son los centros de rehabilitación, deporte y recreación para los más de 50 mil veteranos heridos de Tzahal. En una entrevista con la Agencia AJN, explica la importancia del trabajo que realizan para que “los jóvenes aprendan muy rápido que su vida no ha terminado en el momento en que quedan discapacitados”.
La Organización de Veteranos Heridos de Tzahal (ejército israelí) reúne y representa a los más de 50 mil miembros de las fuerzas de seguridad que quedaron con una discapacidad de por vida. La Agencia AJN fue recibida en Tel Aviv por Ora Seidner, la directora de Beit Halojem (La casa del combatiente), que son los centros de rehabilitación fundamentales para apoyar a los soldados.
Estas casas de Beit Halojem existen en cuatro ciudades en Israel (Tel Aviv, Haifa, Jerusalem y Beer Sheva) y se está construyendo la quinta en Ashdod.
“El concepto de Beit Halojem es muy especial y único en el mundo. Una de las razones es porque la familia del discapacitado está invitada a tomar parte en todo el proceso de su rehabilitación”, destacó Seidner.
“Hay miembros aquí que tienen 90 años, y cada día recibimos nuevos jóvenes, porque cada día en Israel hay heridos. Los nuevos que llegan son recibidos por los veteranos con más experiencia. Se crea un grupo de apoyo. Hay un abrazo que el más joven recibe del mayor. El más joven aprende muy rápido que su vida no se ha terminado en el momento en que quedó discapacitado. Cuando llegan, este lugar les da mucha esperanza.”
La Agencia AJN viajó a Israel para su cobertura especial por el 70 aniversario del Estado hebreo. Respecto al trabajo de la organización en el marco de esta celebración, Seidner expresó: “Todos los días trabajamos para que el Estado siga existiendo. Sin el sacrificio de estas personas, no existiría Israel”.
-¿Quiénes integran Beit Halojem?
-La organización madre se llama Organización de Veteranos de Tzahal, pero sus miembros son todos ellos que fueron heridos desde 1948 hasta hoy en día, y se quedaron con una discapacidad de por vida. Ya sea en Tzahal, la policía, el Mossad o los servicios de seguridad. Cada uno, que durante la reserva o en su servicio regular quedó discapacitado, es miembro de esta organización. Estas casas de Beit Halojem existen en cuatro ciudades en Israel. En Tel Aviv fue la primera, creada en 1974; la segunda está en Haifa, la tercera en Jerusalem y la cuarta en Beer Sheva. Estamos construyendo otra, la quinta y última, en Ashdod, porque en esa parte de Israel hay más de 7 mil veteranos.
-¿Cuál es la característica de Beit Halojem?
-El concepto de Beit Halojem es muy especial y único en el mundo. Una de las razones es porque la familia del discapacitado está invitada a tomar parte en todo el proceso de su rehabilitación. Estas casas del combatiente serán un segundo hogar para los discapacitados más difíciles por el resto de su vida. Y a veces será un primer hogar. Sus familias, esposas, hijos, padres, pueden venir. Si la familia está más activa en su rehabilitación, la recuperación será mucho más completa y más fácil.
-¿Por eso es único en el mundo?
-No sólo por eso. Es una de las razones. Otra es el hecho de que hay miembros aquí que tienen 90 años, y cada día recibimos nuevos jóvenes, porque cada día en Israel hay heridos. Hay aquí hay actividad militar día y noche. Entonces, los nuevos que llegan, son recibidos por los veteranos con más experiencia. Se crea un grupo de apoyo, algo que nadie ha planeado. Hay un abrazo que el más joven recibe del mayor. El más joven aprende muy rápido, no sólo que su vida no se ha terminado en el momento que perdió un pie o su vista. Aprende que va a poder continuar viviendo con su herida, va a poder realizar sus sueños, con modificaciones. Se va a poder casar, tener familia, una profesión y no va a ser una amenaza a su familia ni a la sociedad. Eso aprenden cuando llegan, este lugar les da mucha esperanza. El hecho de que la organización madre apoya a sus miembros por el resto de su vida, quiere decir que nunca van a tener que preocuparse por la burocracia, porque la organización tiene representantes en cinco distritos del país. Si alguien fue herido, quedó discapacitado y vive en Tiberíades, por ejemplo, nunca va a tener que venir a Tel Aviv a tocar las puertas del ministerio de Defensa. Porque tiene un representante de esta organización. La organización no tiene fines de lucro y no tiene nada que ver con el gobierno ni con el ejército. Los miembros dejaron el ejército y el ministro de Defensa ya estableció el porcentaje de discapacidad que van a tener. Así que llegan con su discapacidad calificada.
-¿Quién lo deriva acá?
-Después de atender su herida y estar en rehabilitación, en el hospital, todavía no es miembro de esta organización ni ha sido derivado. Pero entre tres meses y un año después de su herida, ya aparece frente a un comité de doctores que son parte del ministerio de Defensa y ahí, por un año recibe la clasificación de discapacitado temporario. Después de un año, se establece su discapacidad permanente. El momento en el que tiene discapacidad temporaria, ya no está en el ejército, sino que llega a esta organización. Si ha sido curado, no va a ser miembro de esta organización. Pero es importante decir que los miembros pueden haber sido heridos en actividad de combate, pero también durante un entrenamiento, un accidente de autos. Si sucedió durante su servicio, aunque fue cuando estaba de vacaciones, vienen aquí. Han surgido muchas organizaciones pequeñas de gente que piensa que hay que discriminar si perdió su pierna en un accidente de tránsito y no en combate. Aquí va a recibir exactamente el mismo tratamiento y beneficios que el que perdió la pierna peleando en la guerra del Líbano. Esta organización no discrimina, es la única que por Ley es responsable por el bienestar de estos 50 mil veteranos discapacitados.
-¿Cuántas personas pasaron por esta organización?
-Desde el establecimiento de la organización, hoy hay 50 mil. Todos los años mueren unos 300, pero también cada año llegan 400 nuevos. Eso es cuando no hay un conflicto mayor. En 2014, con la Operación Margen Protector, entraron 600 o 700 miembros. De los 50 mil, usan activamente los centros que existen unos 12 mil. Los que tienen necesidad son los que son gravemente discapacitados. Unos 100 miembros no videntes en todo el país viven en un radio de pocos metros de los centros y caminan con sus perros hasta aquí. Dentro de ellos hay varios que son héroes realmente. También otros son jóvenes que fueron heridos hace poco tiempo. Quienes están aquí tienen una rehabilitación que no termina, en los centros hacen énfasis en el deporte. Cada semana hacen tratamientos de fisioterapia y tienen terapias ocupacionales. En los centros como este, que tienen 6 mil miembros, entrenan deportistas paralímpicos. Los centros están abiertos desde las 6 hasta las 23, los siete días de la semana.
-¿Cómo es Iom Haatzmaut aquí?
-Primero tiene una parte muy triste, que es Iom Hazikaron, donde se recuerda a los caídos. Pero luego, al día siguiente, celebramos la independencia con una fiesta.
-¿Cómo es la convivencia entre hombres y mujeres acá?
-De los 50 mil, hay más de tres mil mujeres. Ellas están en funciones de combatientes. Además de en submarinos, están en las líneas fronterizas. La policía de la frontera tiene muchas mujeres. Lamentablemente muchas de ellas sufrieron heridas y aumentó el número de heridas jóvenes en los últimos 4 años. También hubo muertes en Jerusalem de mujeres por ataques con cuchillos.
-¿Cuáles fueron las guerras más importantes que llevaron gente a la organización?
-Después de la guerra de la Independencia ya había 3.500 discapacitados. Cada día y cada año hay nuevos miembros. Las grandes guerras fueron la del ‘56 (Canal de Suez), ‘67 (Seis Días), ‘73 en Iom Kipur, la del ‘82 (con el Líbano) y la segunda en 2006. Desde entonces, cada 2 años, las pequeñas guerras.
-¿Hay respeto por los soldados de aquellas épocas?
-Cuando los jóvenes ven a los veteranos que continuaron con sus vidas, se casaron, hicieron cosas positivas siendo miembros activos en la sociedad, eso les da mucha esperanza. A los jóvenes les gusta ver a los mayores y aprender de ellos. Son una fuente de inspiración. Tenemos un miembro que fue gravemente herido en Entebbe y quedó cuadripléjico, pero aún puede disparar usando su lengua. Hace muchos años tuvimos la visita de Christopher Reed, el actor de Súperman, que llegó en silla de ruedas. Había invertido gran parte de su fortuna en la investigación de células. Cuando vio lo que hacían personas con discapacidades peores que la suya, le dio mucha pena, se dio cuenta que había perdido muchos años pudiendo hacer muchas cosas que jamás imaginaba que podía hacer. Un señor perdió su vista y viene cada día con su perro. Fuera de manejar puede hacer realmente todo.