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Pediatra argentina: Hadassah es uno de los hospitales más reconocidos del mundo, por clínica e investigación

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Itongadol/AJN.- En el marco de la cobertura del 70º aniversario de la independencia del Estado de Israel, la Agencia AJN visitó el hospital Hadassah, de Jerusalem, y dialogó con la doctora argentina Malena Cohen [foto], quien integra la Unidad de Neumonología Pediátrica.

– Me recibí de médica en la Universidad de Buenos Aires y a los dos meses, en agosto de 2000, hicimos aliá [emigración a Israel] con mi marido y mi hijo, que tenía un año y medio, convocados por un trabajo que le habían propuesto a él. Viví en Israel con mi familia cuando era adolescente y siempre me había quedado pendiente el volver por decisión propia, así que se dio todo junto y es un placer contarlo. Acá hice la reválida [del título], un año de internado rotatorio, la especialidad en pediatría, 4 años y medio, y luego, 2 y medio de subespecialidad en neumonología pediátrica. Trabajo en Haddasah hace 15 años y me dedico, más que nada, a enfermedades crónicas.

– ¿Cuáles son las bondades de este hospital?

– Haddasah es uno de los hospitales más reconocidos en Israel y el mundo, tanto a nivel clínico como de investigación. Cuando vivía en la Argentina y pensaba en desarrollarme como médica en Israel, Haddasah era como un sueño… Una de las cualidades del hospital es que, estando en Jerusalem, atendemos día a día a una población muy heterogénea en cultura y religión -judíos, cristianos y musulmanes-, y eso se puede ver muy claramente en el Departamento de Pediatría.

– ¿Se puede decir que esa convivencia tiene tanta importancia como la parte médica?

– Todos vienen con las mismas preocupaciones, enfermedades y problemas, más allá de la parte social, y como médicos nos sentimos en la obligación de atender a todos por igual. Cuando veo muy claramente cómo conviven esos pacientes y familias, me siento muy cómoda de hacerlo. El Estado de Israel está conformado por gente que vino de muchos países. Su población es muy heterogénea y convive. Creo que parte de nuestra función como ciudadanos y profesionales es la tolerancia, el aceptar al otro más allá de sus creencias, y eso se ve muy claramente en Jerusalem y en el hospital.

– ¿Te llamó mucho la atención cuando llegaste?

– Sí, porque lo que uno escucha y se imagina desde afuera nada tiene que ver con la realidad. Cuando uno ve que en la misma sala de internación hay una señora ortodoxa con un bebé, una mujer musulmana toda cubierta, a quien solamente se le ven los ojos, con un nene y en otra cama hay un católico, y que la enfermedad es de todos, aprende a convivir con eso y es un muy lindo ejemplo. Por varios proyectos que tengo en Sudamérica me ha tocado recorrer varios países -Chile, Argentina, Uruguay…- y trato de mostrar esta realidad: muestro fotos de lo que ocurre y cuento sobre nuestras iniciativas. Uno de nuestros grandes proyectos fue ayudar, hace unos años, a crear un centro de enfermedades crónicas de fibrosis quística en la Franja de Gaza y durante un año vinieron al hospital Haddasah kinesiólogos, enfermeras, nutricionistas… y les preparamos un curso para formarlos. Cuando cuento esto en el exterior, la gente se queda “helada”, no lo puede creer, y bueno, eso también es parte de mi misión.

– ¿Qué ocurre con los latinoamericanos en el hospital?

– Hay muchos, judíos o no, en la parte fija o que vienen hacer una residencia por pocos años, justamente porque vienen a formarse en un centro de referencia y de excelencia. Algunos se quedan, muchos se vuelven.

– ¿Y cuáles son las bondades de este hospital respecto a la calidad pediátrica?

– Somos un centro muy grande de enfermedades genéticas y crónicas en niños, y como ahora la sobrevida de muchos de los síndromes es mayor que anteriormente, seguimos tratándolos de adultos. Creo que el enfoque multidisciplinario es revolucionario, y un ejemplo es el de la fibrosis quística: trabajamos en conjunto neumonólogos, gastroenterólogos, endocrinólogos y especialistas en disciplinas que tienen que ver con la enfermedad, como nutricionistas, kinesiólogos, trabajadoras sociales… ¿Qué pasaba? El paciente era tratado un día por el neumonólogo; al otro, los papás lo tenían que llevar al endocrinólogo, y luego tenían que ir a la kinesióloga… La idea es facilitarle a la familia ver a todos los especialistas en un día. También tenemos un centro de síndrome de Down a nivel nacional, que es el único del país, con más de 1.500 pacientes. Con el mismo enfoque multidisciplinario, trabajan médicos, kinesiólogas, trabajadoras sociales y psicólogas. Tenemos centros de excelencia en enfermedades crónicas, que son un ejemplo bastante innovador a seguir en varios lugares.

– ¿Cuáles fueron los hechos más relevantes en pediatría de los últimos 20 años?

– Hubo muchos avances. En Haddasah no solo nos destacamos por la excelencia clínica y el servicio que les damos a los pacientes, sino también por la investigación. En Neumonología trabajamos mucho con las enfermedades genéticas más frecuentes en la población árabe, que tiene sus particularidades por consanguinidad. Tenemos publicados varios trabajos donde encontramos genes para ciertas enfermedades que no eran conocidos a nivel mundial y a los papás que quieren tener más chicos saber les ofrecemos estudios para detectarlos antes de la concepción.

– ¿Cuál es el orgullo de ser parte de todo esto?

– Es un orgullo en todo sentido. Creo que el crecimiento que tuve a nivel profesional e individual en cuanto a conocimientos, investigación y trato al paciente desde que estoy en Haddasah es como un nombre que me acompaña a todas partes del mundo cuando me toca reunirme con científicos o médicos de otros lugares. Cuando digo que soy del hospital, a la gente se le abren los ojos… Ser parte de Haddasah, ver mi futuro acá y seguir creciendo dentro de la especialidad y el departamento es una suerte que pocos pueden tener. Es realmente un orgullo vivir en Israel y ser parte en lo que respecta a la parte médica. Estamos en uno de los primeros lugares en el mundo en lo que tiene que ver con salud. Ojalá que todos estén sanos, pero si alguien tiene la mala suerte de tener algún tipo de enfermedad, éste es el lugar…

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