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La imperdible visita al Santo Sepulcro

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 Agencia AJN.- Si hay un lugar sagrado en el mundo para los cristianos, seguro que es el Santuario del Santo Sepulcro en Jerusalem. Custodiado por católicos, armenios ortodoxos y ortodoxos, el lugar es el punto exacto donde se produjo la crucifixión, sepultura y resurrección de Cristo. Pero aún sin importar la creencia religiosa, el Santo Sepulcro se convierte en uno de los lugares imprescindibles a visitar en la Ciudad Vieja de Jerusalem.

A través de las estrechas calles del Suk de la Ciudad Vieja, llenas de vendedores, souvenirs religiosos y peregrinos, se llega ante la majestuosa entrada de la basílica del Santo Sepulcro. Sin duda, la visita a este lugar sagrado como parte de la cobertura de la Agencia AJN, es una parada obligatoria.

En medio de una plaza empedrada rodeada de edificios se abre la fachada de la iglesia cruzada con sus entradas, de las que sólo la de la izquierda permanece abierta. Si hay un lugar sagrado en el mundo para los cristianos, seguro que es el Santuario del Santo Sepulcro en Jerusalem. Custodiado por católicos, armenios ortodoxos y ortodoxos, el lugar, llamado también Gólgota, es el punto exacto donde se produjo la crucifixión, sepultura y resurrección de Cristo alrededor del año 33 d.c.

 

La basílica del Santo Sepulcro, uno de los centros más sagrados del Cristianismo, fue un importante centro de peregrinación desde el siglo IV. Hoy día alberga la sede del Patriarca Ortodoxo de Jerusalem y es la catedral del Patriarcado Latino de Jerusalem.

En la actualidad, el Santo Sepulcro se abre todos los días, aunque hay que tener en cuenta que existen diversos derechos de las tres Comunidades que ofician en el Santo Sepulcro: Latinos (franciscanos), Griegos y Armenios.

Todos los días en los que no hay fiestas o circunstancias particulares, la apertura se realiza a las 4,00 de la mañana, y se cierra de acuerdo a un horario publicado. Para el cierre de la basílica las tres Comunidades estipularon un acuerdo que tiene previsto el cierre a las 19,00 horas entre octubre y marzo, y a las 21,00 entre abril y septiembre.

Todas las tardes, en el momento del cierre, los tres sacristanes se encuentran presentes y se ponen de acuerdo sobre quién abrirá al día siguiente: en particular, la apertura se realiza cíclicamente por las tres Comunidades; al que le toca el derecho de apertura coge la escalera y la apoya en el centro de la puerta cerrada.

Para los cristianos que visitan Jerusalem, el Santo Sepulcro es la etapa final de su recorrido por los distintos rincones de la antigua Vía Dolorosa, partiendo desde el jardín de Getsemani en el Monte de los Olivos. Pero aún sin importar la creencia religiosa, el Santo Sepulcro, también conocido como la Iglesia de la Resurrección, se convierte en uno de los lugares imprescindibles a visitar en la Ciudad Vieja de Jerusalem.

Entre los sitios religiosos de la Tierra Santa, el Santo Sepulcro es uno de los mejor datados históricamente.

Historia

Según los evangelios, antes de la muerte de Jesús el sitio era una tumba ya habilitada como tal, pero no utilizada todavía, propiedad de un rico judío seguidor de Cristo llamado José de Arimatea.

Una de las versiones sobre el primer anuncio de la resurrección de Cristo, fue en el momento en que las mujeres que iban a ungir su cadáver con especias aromáticas, María Magdalena, María, madre de Santiago el Menor y Salomé, madre de Santiago y Juan, se encontraron con la piedra desplazada, y el nicho expuesto y vacío.

La destrucción de Jerusalem, efectuada por los romanos para reprimir la primera gran rebelión del pueblo judío, trajo la ruina para el Templo de Jerusalem y para otros lugares tradicionales de la antigua ciudad, puesta entonces bajo el comando de los paganos.

Si bien los primeros cristianos huyeron hacia Petra antes de la destrucción siguiendo una interpretación profética de Jesús (Lucas 21, 20-22), los mismos dejaron por escrito en los evangelios la descripción del lugar de la Crucifixión y de la sepultura: Mateo 27, 33; 57 – 61; Marcos 15, 22; 42 – 47; Lucas 23, 33; 50 – 55; Juan 19, 17; 38 – 42.

El lugar fue una cantera por la enorme riqueza lítica y la red de cavernas que se pueden observar, un sitio ideal para la construcción de tumbas, una actividad muy normal en la época, especialmente entre personas de posición social.

Los romanos cambiaron el nombre de Jerusalem por el de Aelia Capitolina con el fin de hacer de la ciudad un enclave exclusivamente greco-romano. Prohibieron el ingreso de los pueblos semitas y construyeron lugares de culto pagano en donde estaba el Templo de Jerusalem y el Santo Sepulcro.

Dicho acontecimiento es una de las pruebas históricas y arqueológicas que evidencia la historicidad de ambos sitios.

En el año 326, el Emperador Constantino mandó erigir la Basílica del Santo Sepulcro en el lugar prescrito por la tradición, y en el cual estaba erigido el culto pagano a la diosa romana Venus, y mandado construir por Adriano, hacia el 135.

La Emperatriz Elena había acudido a la ciudad tras escuchar el informe presentado por Macario, obispo de Jerusalem, sobre el lamentable estado en el que se encontraban los lugares descritos en los evangelios, decidida a mejorar personalmente la situación. Pero tras fracasar en la búsqueda de la cruz, o como parte de ella, inició la del sepulcro.

Los sucesos descritos a partir de 325-326, sobre el descubrimiento del sepulcro y la Vera Cruz por la Emperatriz Elena, se deben al obispo de Cesarea (Palestina) e historiador Eusebio, llamado también el Padre de la historia de la Iglesia.

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