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Menora | Janucá 2021: Todo lo que es importante saber para celebrar la fiesta judía de Janucá

Por Iton Gadol
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Isaac Sacca, Gran Rabino Sefardí y presidente de la Organización Judía Mundial Menora, comparte su mensaje para la sociedad argentina en sintonía con la inspiración de la festividad de Janucá que inicia el domingo 28 de noviembre y finaliza el lunes 6 de diciembre. También responde a las dudas más comunes sobre el significado y las costumbres de esta festividad.

Janucá es una festividad judía que rememora la heroica gesta de los Macabeos, que lucharon por la libertad de culto y liberaron al pueblo judío de la opresión del Imperio Seléucida helenístico. A continuación, una guía al material completo:

¿Qué es Janucá?

Janucá recuerda los sucesos de los años 168-164 a.c. En aquella época, el territorio de Judea estaba dominado por el Imperio Seléucida, uno de los sucesores del imperio de Alejandro Magno. Antíoco IV Epifanes, emperador seléucida, impuso una serie de decretos que restringían severamente la libertad religiosa y coartaban fuertemente la autonomía del pueblo judío.

Frente a esta situación, el pueblo judío, liderado por los Macabeos, se rebeló contra la tiranía. La rebelión fue exitosa y el Gran Templo de Jerusalén – mancillado por la impiedad del emperador seléucida- fue reinaugurado.

Cuando los judíos se disponían a retomar el servicio religioso en el Gran Templo de Jerusalén, notaron que no había aceite de oliva puro para encender la Menorá (candelabro de siete brazos). Buscaron a fondo hasta encontrar una pequeña cantidad de aceite, que solo alcanzaba para que las velas duren un día. Sin embargo, se hizo un milagro y el aceite duró ocho días.

El mensaje esencial de Janucá es la importancia de la libertad religiosa, de expresión y de asociación. Ningún gobierno o poder tiene la autoridad o el derecho de coartarnos esas libertades esenciales.

¿Cuándo se celebra Janucá?

De acuerdo al calendario judío, Janucá se celebra desde el 25 de Kislev hasta el 2 o 3 de Tebet. Este año, 2021, comienza con la puesta de sol del domingo 28 de noviembre y termina a la tarde del lunes 6 de diciembre.

¿Cómo se saluda en Janucá?

El saludo tradicional es “Jag Saméaj”, que se traduce como “Que tengas una fiesta alegre”.

¿Cómo se celebra Janucá?

Se encienden velas en una Janukiá (candelabro de ocho brazos), en orden ascendente (el primer día se enciende una vela, el segundo dos velas, y así sucesivamente hasta el octavo día). También se realizan rezos y lecturas especiales relacionados con la festividad.

Hay una costumbre popular de comer alimentos fritos (especialmente con aceite de oliva, en recuerdo del aceite con el que se encendía la Menorá en el Gran Templo de Jerusalén) y alimentos lácteos.

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Por el Gran Rabino Isaac Sacca(*)

Janucá: la religión y la belleza

En la festividad de Janucá, los judíos recordamos la lucha de los Macabeos por la independencia del Imperio seléucida y la reinaguración del Gran Templo de Jerusalén. Si bien hubo batallas militares, aquello que destaca a Janucá no es la guerra sino el debate ideológico. La gran victoria macabea no fue ganar una contienda militar sino haber sabido sobreponerse a los aspectos negativos de la cultura imperante.

El Imperio seléucida fue uno de los herederos del gran imperio de Alejandro Magno. Como tal, la cultura oficial era helenística y el idioma oficial era el griego. En la escala de valores que predominaba en ese contexto, la belleza era apreciada y respetada especialmente. Para los helenistas y sus sucesores ideológicos, la armonía y la simetría eran valores supremos: aquello que desentonaba con el conjunto era considerado pernicioso y caótico. Ponderaban el atractivo del cuerpo humano y la belleza física. Eran adeptos a guiarse por los cinco sentidos. Para ellos, el arte era una forma de expresar lo más bello y noble de la civilización.

El texto bíblico señala que el antepasado directo de Grecia, la fuente de estas ideas, es Iafet, uno de los tres hijos de Noé (Génesis 10:21). El nombre “Iafet” deriva de la raíz “Iafé” (“bello”). De aquí, los Sabios del Talmud aprenden que la base de la cultura helenística es la búsqueda y la valoración de la belleza.

Lo bello llama la atención a través de los sentidos. Por ello es una forma rápida y certera de transmitir ideas, conceptos y sentimientos. Es una poderosa herramienta de comunicación.

Sin embargo, de acuerdo a las enseñanzas de la Biblia Hebrea, lo bello no es un fin en sí mismo, sino un medio para acceder a lo sublime. Uno de los problemas del paganismo antiguo era la idealización del arte: una escultura podía ser la personificación de un dios y contener un poder sobrenatural.

Por otro lado, “el arte por el arte mismo” tampoco es un valor para el judaísmo. Un artista encerrado en su búsqueda de la belleza, sin relación alguna con los problemas espirituales y materiales del prójimo, no es realmente un artista.

El arte activa el instinto humano de búsqueda de trascendencia. Por eso, ocupa un rol importante en cualquier expresión religiosa. Visitar un museo puede ser una experiencia espiritual, en la medida en que las obras de arte expresan el alma de un artista o de una sociedad y pueden ser disparadores para sentir la presencia Divina en nuestra vida.

En resumen: la belleza no es un valor en sí mismo, sino un medio para acceder a lo bueno. Experimentar la hermosura de una obra de arte no es un objetivo, pero puede ser el puntapié para la reflexión y el análisis que llevan a Dios.

 

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