Itongadol/Agencia AJN.- Ayer fue 7 de octubre. Pasamos el día recordando la masacre. Casi todos los medios hablaron de Gaza. Pero la masacre ocurrió en el Neguev, y casi nadie en el mundo lo nombró.
Gaza fue el lugar desde donde Hamás la planificó y lanzó, y adonde llevó a los rehenes. En Gaza asesinaron a rehenes. En Gaza los torturaron; en Gaza se cometieron abusos sexuales contra rehenes, sobre los que informó la propia ONU.
Las víctimas del 7 de octubre eran familias del Neguev.
Sus gobernantes alimentaron la masacre de su propio pueblo con el doble objetivo de protegerse y promocionarse: los utilizaron como escudos humanos. La vida de su pueblo valía menos que la publicidad que su muerte podía rendir a la causa de los «oprimidos». Yahya Sinwar, jefe de Hamás en Gaza, lo dejó escrito en mensajes publicados por The Wall Street Journal en junio de 2024: las muertes de civiles eran «sacrificios necesarios».
Esa madrugada no pude dormir. Me pregunté cuál es la diferencia entre el hombre y el animal salvaje. Aunque todavía era de noche, puse en el televisor algunos videos de YouTube.
Vi al león cazar para alimentarse, a sí mismo y a sus crías. Suele aferrar a su presa por la garganta y mantenerla inmovilizada hasta que deja de respirar. Vi al halcón caer sobre su presa con una precisión mortal. Vi al jaguar abatirla con la fuerza de sus mandíbulas.
Ninguno conoce la piedad, porque ninguno puede elegir entre el bien y el mal. No son crueles ni nobles: obedecen a su naturaleza. El hombre, en cambio, podría aprender algo al mirarlos.
La hiena manchada caza en clan. Cuando alcanza a una presa, puede empezar a devorarla antes de que muera: la despedaza mientras todavía respira, todavía lucha, todavía intenta escapar. La sangre y la agitación de la víctima parecen desencadenar en la jauría un frenesí que, visto por un ser humano, parece excitación. La escena es brutal. Pero no es maldad: la hiena no puede elegir. Actúa por instinto y, en general, caza para alimentarse.
En Gaza, Hamás convirtió esa brutalidad en estrategia: expuso a su propia población a la muerte y transformó el sufrimiento de sus propios civiles en propaganda. La hiena despedaza porque así caza; los dirigentes de Hamás eligieron sacrificar a su pueblo para conservar el poder y obtener una ventaja ante el mundo.
El hombre sí puede elegir. Esa es su grandeza y su condena.
El 7 de octubre de 2023, bajo la bandera verde de Hamás, los terroristas que cruzaron la frontera no obedecían a ningún instinto. Habían planificado durante años. Sabían a quién buscaban. Eligieron a quienes dormían, a los ancianos, a las mujeres y a los bebés en sus cunas. El ataque estuvo marcado por el odio antijudío, aunque entre sus víctimas también hubo personas no judías, incluidos trabajadores extranjeros y ciudadanos beduinos.
También se filmaron. Llevaban cámaras en el pecho para que nada se perdiera. Uno llamó a sus padres desde el teléfono de una mujer que acababa de asesinar y, eufórico, les dijo que había matado a diez personas con sus propias manos. Sus padres lo felicitaron. Su madre le dijo: «Ojalá estuviera contigo».
La hiena devora porque tiene hambre. Ellos mataron, violaron, mutilaron y quemaron para que el mundo lo viera.
Ya en el Génesis, Noé, padre de toda la humanidad, recibió la prohibición de comer carne arrancada de un animal vivo. La tradición judía incluyó ese mandato entre las siete leyes que obligan a todos los seres humanos. La primera frontera moral impuesta a la humanidad fue no comportarse como una hiena ni siquiera con un animal.
El 7 de octubre, los terroristas no solo cruzaron la frontera de Israel: cruzaron la frontera de la humanidad. Podían elegir. Eligieron.
Me pregunto por quienes, en el mundo entero, pudiendo llamar a la masacre por su nombre, eligieron mirar hacia otro lado. Y por quienes invirtieron los papeles hasta presentar a los torturados como torturadores: dirigentes, medios de comunicación y organismos internacionales. No fue un silencio inocuo. Francia, el Reino Unido, España y otros gobiernos reconocieron al Estado palestino después del 7 de octubre; Hamás celebró esos reconocimientos como «uno de los frutos del 7 de octubre». Cuando los autores de una masacre pueden presentar sus consecuencias como un triunfo, algo grave ha fallado en la conciencia del mundo.
Cuando se oculta a las víctimas y se invierten las responsabilidades, no estamos ante una disputa de vocabulario. Estamos ante una enfermedad moral. Y el primer paso para recuperarse es un diagnóstico honesto: llamar al terror por su nombre, identificar a quienes lo perpetran y señalar también a quienes lo encubren o lo convierten en una ventaja.
Pero la sabana guarda otra lección, y es la más importante.
Cuando las hienas acorralan a una cría de búfalo, la madre puede volverse contra el clan, sola si hace falta. A veces regresan también otros miembros de la manada, cuernos bajos, exponiéndose para defender a una sola cría. Basta con mirar lo que hacen: no abandonan a los suyos.
El 7 de octubre, mientras la hiena verde avanzaba, hubo hombres que hicieron lo mismo. El general retirado Noam Tibon tomó su auto en Tel Aviv y condujo hacia el infierno de Nahal Oz para sacar con vida a su hijo, a su nuera y a sus nietas. Ocho meses después, Arnon Zamora cayó en Nuseirat durante la operación en la que fueron rescatados cuatro rehenes.
Maimónides lo escribió hace ocho siglos: no hay mandamiento más grande que el rescate de los cautivos. Esa es la frontera que importa. No la fuerza, no el número, no la ferocidad. La elección de arriesgar la propia vida para salvar la de otro.
El león mata sin culpa. La hiena devora sin culpa. Pero el hombre puede decidir si abandona a los suyos o vuelve por ellos. Ahí empieza su nobleza.
Y cuando Israel volvió por los suyos, como vuelve el búfalo por su cría, el mundo lo condenó.
Después de una noche de desvelo, el panorama me quedó claro: debo pedir disculpas a las hienas por compararlas con algunos humanos.
Fuentes principales
- The Wall Street Journal, mensaje de Sinwar (junio de 2024); The Times of Israel, sobre el terrorista que llamó a sus padres.
- ONU, informe de Pramila Patten (4/3/2024); JNS, declaración de Hamás sobre los reconocimientos.
- The Times of Israel y FDD, sobre Ariel, Kfir y Shiri Bibas (21/2/2025); The Times of Israel, rescate de la familia de Noam Tibon; The Jerusalem Post, Arnon Zamora (8/6/2024).
- Génesis 9:4; Maimónides, Mishné Torá, Hiljot Matnot Aniyim 8:10.

