Itongadol.- Hoy se celebró el 20º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Estado de Israel y la Santa Sede. El acto tuvo lugar en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires. En declaraciones a la Agencia Judía de Noticias, el monseñor Mario Poli, expresó: "Estoy muy contento por tener a la comunidad judía en nuestra casa".
El primado de la Argentina explicó que "la iniciativa de la Santa Sede a través de la Nunciatura es para hacer memoria y un acto de acción de gracias a Dios por el acercamiento con el Estado de Israel".
Poli aseguró que se trata de "20 años recorridos, de acercamiento, diálogo y beneficios diplomáticos". "Primero inspirados en el Concilio del Vaticano II y muy puesto en práctica por el Beato Juan Pablo II", agregó
El arzobispo añadió que "la Iglesia tiene clara conciencia del significado del acercamiento entre las grandes religiones". Poli hizo hincapié en las relaciones con la religión judía por ser "de donde vienen nuestras raíces más profundas". "Estamos muy contentos y con convicción de seguir este camino", puntualizó.
El evento además contó con la presencia del Nuncio Apostólico de la Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig; el presidente de la DAIA, Julio Schlosser; la embajadora del Estado de Israel en Argentina, Dorit Shavit; el monseñor Mario Poli; el director para América Latina del Congreso Judío Mundial, Claudio Epelman; el rabino Abraham Skorka; Ofer Moreno del Departamento Político de la Embajada de Israel; la Agregada de Cultura, Difusión y prensa de la Embajada de Israel, Dovrat Zilberstein; el subsecretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj; el representante para América Latina del Centro Wiesenthal, Sergio Widder; el presidente del KKL Argentina, Adolfo Filarent y el protesorero 1º de la DAIA, Alberto Zimerman.
El 30 de diciembre de 1993 diplomáticos de ambas partes firmaron un acuerdo que establecía el inició de las relaciones diplomáticas entre ambos estados, culminando de esa manera un largo proceso que se inició en 1904, cuando el Papa Pío X concedió una audiencia al fundador del movimiento sionista, Theodor Herzl, quien esperaba obtener el apoyo de la Sede del Vaticano al proyecto sionista. Pío X, luego de escuchar a Herzl rechazó la idea y dijo que la Iglesia no podía reconocer al pueblo judío ni sus aspiraciones en Palestina, ya que los judíos “no habían reconocido a Nuestro Señor”. Herzl actuaba movido por criterios políticos, en tanto que la respuesta del Papa se basaba en la teología católica.
Años después, el Vaticano se opuso a la Declaración Balfour, del 2 de noviembre de 1917, por motivos teológicos, pues le era inaceptable que los denominados “Lugares Santos” católicos estuvieran bajo el gobierno judío. Hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las relaciones entre el Vaticano y el Movimiento Sionista fueron escasas y esporádicas.

