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Los profesores Emanuel Peled y Diana Golodnitksky del Centro para el desarrollo de energía renovable de la UTA desarrollan células de combustible y baterías que son más pequeñas, robustas y económicas. Se trata de una tecnología de punta que podría hacer que los automóviles eléctricos sean más viables desde el punto de vista económico y que contribuiría a reducir la independencia del petróleo extranjero por parte de Israel.
Los automóviles eléctricos disponibles hoy en día todavía no son viables desde un punto de vista comercial, más allá de que con ellos se ahorre en nafta, dado que las baterías son el componente más caro. Además de ser caras, las baterías siguen siendo demasiado grandes, pesadas y débiles. Sin embargo, esto podría cambiar, gracias a científicos de la UTA como el profesor Peled y la Profesora Diana Golodnitsky, quienes le dan un fuerte impulso a la industria. En los próximos años, el auto que usted maneja podría funcionar tan sólo gracias a la electroquímica. Los profesores Peled y Golodnitsky, de la escuela Raymond y Beverly Sackler de Química, lideran la investigación de estas tecnologías de avanzada con el objetivo de lograr producir y almacenar, bajo un criterio económicamente viable, energía para vehículos eléctricos. El objetivo de estos investigadores consiste en cumplir con el objetivo de dotar a un vehículo de energía suficiente como para cubrir 500 km con apenas una carga.
La experiencia de estos investigadores les permitió obtener una función directiva en el flamante Centro de Investigación Nacional de Israel para la Propulsión Electroquímica (mejor conocido por sus siglas en inglés INREP), organizado por la Oficina del Primer Ministro y la Fundación para la Ciencia de Israel. El gobierno tiene razones estratégicas para respaldar esta iniciativa. La dependencia del petróleo extranjero constituye el talón de Aquiles de Israel, y también de muchas otras naciones. Independizarse del petróleo tiene el potencial de modificar las estructuras de poder a nivel mundial. Con este ambicioso objetivo en mente, en el año 2011 el gobierno reunió un comité asesor para analizar el rumbo de las investigaciones.
“Israel ya cuenta con una fuerte industria química, y tiene además el potencial para desarrollar y producir los materiales y los componentes que se necesitan para dar energía a los automóviles eléctricos,” señala el profesor Peled, un innovador reconocido en el mundo con cuarenta patentes en investigación de baterías y células de combustible.
¿Qué diferencia hay entre una célula de combustible y una batería?
La célula de combustible es un generador de energía que se vale de las fuentes de energía química almacenadas en el exterior de ésta, y las convierte en energía eléctrica lista para emplear en forma ininterrumpida. Siempre y cuando se disponga de una fuente, como el hidrógeno y el oxígeno (¡aire!), se puede crear energía.
La batería es una unidad de fuerza que contiene toda la energía en el mismo dispositivo. Cada tanto, se la debe cargar con energía proveniente de la red para hacer que funcione.

