Inicio ISRAEL El Ejército israelí niega que exista una autorización para causar 500 muertes y cuestiona las afirmaciones de “NAZA” sobre el uso de IA

El Ejército israelí niega que exista una autorización para causar 500 muertes y cuestiona las afirmaciones de “NAZA” sobre el uso de IA

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- El documental “NAZA” volvió a poner en el centro del debate el uso de inteligencia artificial por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel para localizar e identificar posibles objetivos en Gaza. Sin embargo, un alto funcionario militar calificó de “infundada” la afirmación de que existen autorizaciones para provocar hasta 500 muertes como daño colateral y aseguró que los umbrales establecidos requieren la aprobación de distintos niveles jerárquicos y alcanzan como máximo algunas decenas de personas.

El documental, dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, incluye testimonios sobre el empleo de herramientas tecnológicas para localizar potenciales objetivos de ataques. En uno de los fragmentos difundidos de la película, uno de los entrevistados afirma que, aunque no siempre se verificaba la cantidad de personas que podían morir como consecuencia de un ataque, existía una “aprobación para 500” muertes.

Un alto funcionario militar consultado por el medio israelí ynet rechazó esa afirmación. “La cifra de 500 no tiene fundamento”, señaló. Según explicó, existen diferentes umbrales de posibles daños colaterales que requieren la autorización de distintos niveles superiores dentro de las Fuerzas de Defensa de Israel, pero estos no llegan a cientos de personas y se sitúan en algunas decenas.

La polémica se concentra particularmente en la Unidad 8200, el principal organismo de inteligencia de señales de Israel, que durante la guerra desarrolló y empleó diferentes herramientas basadas en inteligencia artificial.

El debate no comenzó con “NAZA”. En abril de 2025, el diario estadounidense The New York Times publicó una extensa investigación sobre el uso de inteligencia artificial por parte de Israel durante la guerra en Gaza, con especial atención a las capacidades desarrolladas por la Unidad 8200.

Según esa investigación, una de las tecnologías empleadas por Israel permitió localizar al comandante del Batallón Central de Jabaliya de Hamas, Ibrahim Biari, uno de los responsables y planificadores de la masacre del 7 de octubre.

De acuerdo con el periódico, Israel tenía como objetivo eliminar a Biari desde finales de octubre de 2023 y sabía que se encontraba oculto en la red de túneles de Hamas, pero los servicios de inteligencia no habían logrado determinar su ubicación exacta.

Tres funcionarios israelíes y estadounidenses citados por The New York Times señalaron que Israel recurrió entonces a una nueva tecnología militar integrada con inteligencia artificial. El sistema había sido desarrollado aproximadamente una década antes, aunque hasta ese momento no había sido utilizado en el campo de batalla.

Para localizar a Biari, según la investigación, Israel interceptó sus comunicaciones y utilizó una herramienta basada en inteligencia artificial capaz de proporcionar una estimación del lugar desde el cual realizaba llamadas. Con esa información, las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a cabo un ataque aéreo contra el sitio el 31 de octubre de 2023, en el que murió el comandante de Hamas.

Una organización de derechos humanos afirmó posteriormente que más de 125 civiles murieron en ese ataque. The New York Times señaló que había entrevistado a nueve altos funcionarios de seguridad israelíes y estadounidenses, cuyos testimonios indicaban que el empleo de esa herramienta para localizar a Biari era solamente un ejemplo de la manera en que Israel estaba incorporando y probando rápidamente tecnologías de inteligencia artificial durante la guerra.

La cooperación con empresas tecnológicas

Según la investigación del periódico estadounidense, durante los 18 meses anteriores a su publicación Israel había incorporado inteligencia artificial a diferentes sistemas de inteligencia.

Entre ellos se encontraban programas de reconocimiento facial capaces de comparar imágenes borrosas con identidades reales, herramientas destinadas a elaborar listas de posibles objetivos para ataques aéreos y un modelo de inteligencia artificial en árabe capaz de analizar mensajes de texto, publicaciones en redes sociales y otros datos.

Parte de estos desarrollos surgió de la cooperación entre integrantes de la Unidad 8200 y reservistas que trabajan en grandes compañías tecnológicas como Google, Microsoft y Meta.

La Unidad 8200 creó además un centro conocido como “Studio”, destinado a conectar especialistas con proyectos de inteligencia artificial.

Uno de los sistemas desarrollados allí fue un modelo de lenguaje de gran escala en árabe. Según The New York Times, los desarrolladores tuvieron dificultades inicialmente para crear la herramienta debido a la escasez de bases de datos en árabe disponibles para entrenarla.

La inteligencia militar israelí contaba, sin embargo, con grandes cantidades de información acumulada durante décadas a partir de la interceptación y análisis de mensajes de texto, conversaciones telefónicas y publicaciones en redes sociales en árabe.

Durante los primeros meses de la guerra se desarrolló un modelo de lenguaje en árabe junto con un chatbot que fue integrado con bases de datos multimedia. Esto permitió a los analistas realizar búsquedas complejas utilizando imágenes y videos.

Los errores de los sistemas de inteligencia artificial

Las herramientas también presentaron errores. Según The New York Times, después de la eliminación del secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, el chatbot fue utilizado para analizar reacciones en países de habla árabe.

En algunas ocasiones, el sistema no logró interpretar correctamente expresiones coloquiales modernas o palabras provenientes del inglés. También proporcionó respuestas incorrectas, como imágenes de tuberías cuando se buscaban armas.

Estos errores obligaron a especialistas de inteligencia israelíes familiarizados con diferentes dialectos a mejorar el sistema. A pesar de esas dificultades, el uso de inteligencia artificial permitió acelerar distintos procesos de investigación y análisis.

Otra aplicación estuvo relacionada con el reconocimiento facial. En los pasos temporales establecidos entre el norte y el sur de Gaza, Israel utilizó cámaras capaces de escanear a palestinos y enviar imágenes de alta resolución a sistemas de reconocimiento facial basados en inteligencia artificial.

Según la investigación estadounidense, algunas personas fueron detenidas e interrogadas después de ser identificadas erróneamente como sospechosas, especialmente cuando tenían el rostro cubierto.

El sistema Lavender

Otra de las herramientas mencionadas en la investigación fue “Lavender”, un sistema desarrollado antes de la guerra para procesar grandes cantidades de información y ayudar a identificar posibles integrantes de Hamas de bajo rango.

El sistema contaba con una base de datos de miembros de Hamas cuya identidad había sido verificada y buscaba determinar qué otras personas podían pertenecer a la organización.

Aunque sus evaluaciones no eran consideradas infalibles, según The New York Times Israel utilizó el sistema durante las primeras etapas de la guerra como una herramienta de apoyo para la selección de objetivos.

El uso de estas tecnologías generó cuestionamientos éticos entre especialistas. Hadas Lorber, del Holon Institute of Technology, afirmó al periódico estadounidense que los sistemas de inteligencia artificial requieren controles y mecanismos de supervisión y sostuvo que “los seres humanos deben ser quienes tomen las decisiones finales”.

Un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel había señalado al diario que no podía referirse a tecnologías específicas debido a su carácter clasificado y afirmó que Israel está “comprometido con el uso legal y responsable de herramientas tecnológicas”.

La inteligencia artificial y la localización de rehenes

Las mismas capacidades tecnológicas también fueron utilizadas para otros objetivos durante la guerra.

Según The New York Times, la herramienta de análisis de audio utilizada para localizar a Biari también fue empleada, junto con mapas e imágenes de la red de túneles de Gaza, para intentar localizar a rehenes.

Dos altos funcionarios israelíes señalaron al periódico que el sistema fue perfeccionado con el tiempo para mejorar su precisión en la localización de personas.

La utilización de inteligencia artificial, por lo tanto, no implica por sí misma que las decisiones sobre los ataques sean tomadas de manera automática. Según fuentes militares citadas por ynet, cada operación y cada objetivo son sometidos a distintos niveles de evaluación humana.

Entre los factores analizados se encuentran si el objetivo cumple con los criterios para una operación selectiva, las características de su entorno, sus movimientos y rutinas, los lugares donde suele encontrarse, las zonas circundantes, el tipo de munición que será utilizada y la naturaleza de la operación.

La respuesta de las Fuerzas de Defensa de Israel

La polémica generada por “NAZA” llevó además a la conducción militar israelí a involucrarse directamente en la respuesta.

Según ynet, el jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, considera que el asunto excede una cuestión de relaciones públicas y que, si no es abordado, podría afectar significativamente las operaciones militares y a los soldados desplegados en distintos frentes.

Las Fuerzas de Defensa de Israel también están examinando si los militares que participaron de las entrevistas para el documental revelaron información de inteligencia cuya publicación está prohibida.

La investigación se produce mientras las operaciones israelíes continúan principalmente en Gaza, en un contexto marcado por los esfuerzos de Estados Unidos para impulsar el plan de Donald Trump y por el repliegue de fuerzas israelíes.

Según funcionarios de seguridad citados por ynet, numerosas operaciones son detenidas debido a restricciones vinculadas con el posible daño a civiles. Las autoridades también evalúan los ataques teniendo en cuenta sus posibles consecuencias sobre la legitimidad internacional de Israel.

A comienzos de agosto, las fuerzas desplegadas en Gaza recibieron una nueva directiva según la cual solamente se llevarían a cabo ataques destinados a eliminar amenazas inmediatas. De acuerdo con la misma instrucción, las operaciones selectivas requieren la aprobación del jefe del Estado Mayor y de la conducción política.

La conducción militar sostiene que “NAZA” está provocando un daño considerable a las actividades de las Fuerzas de Defensa de Israel en distintos escenarios, con especial atención sobre la Unidad 8200, que ocupa un lugar central en el documental.

La unidad mantiene vínculos con organismos y unidades de inteligencia de distintos países, mientras que sus exintegrantes ocupan posiciones relevantes en compañías y sectores tecnológicos vinculados con la economía y la seguridad de Israel.

En ese contexto, las Fuerzas de Defensa de Israel buscan responder a las acusaciones planteadas por la película, pero también defender públicamente el funcionamiento y la reputación de una de sus principales unidades de inteligencia.

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