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Groucho Marx y Sarah Bernhardt, dos estrellas de octubre

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 Itongadol.- Durante octubre se conmemora el aniversario del nacimiento de dos importantes artistas del mundo judío: Sarah Bernhardt y Groucho Marx. Ambos fueron indiscutibles figuras del espectáculo en su época.

Groucho Marx

"Inteligencia militar son dos términos contradictorios.” Esta frase brillante fue de Julius Henry Marx, conocido artísticamente como Groucho, quien nació en Nueva York en octubre de 1890 y era el cuarto de seis hijos de un matrimonio de inmigrantes judíos alemanes después. No se sabe la fecha exacta de su nacimiento, algunos estiman que fue el 2 y otros el 22.

Su padre Simón Marx era un sastre y, a juicio de su familia, muy malo en su trabajo. Su madre Miene Schoenberg fue la que se ocupó de la educación de sus hijos, haciéndolos estudiar a varios de ellos música, canto en el caso de Groucho.

Así, Groucho debutó como cantante solista cuando tenía 15 años y, poco tiempo después, junto con tres de sus hermanos actuaron en un vodevil donde conformaron el notable conjunto histriónico “Los Hermanos Marx”, que debido al éxito de sus actuaciones tuvieron la oportunidad de representar en Broadway “Cocoanuts” entre 1925 y 1928. Ese trabajo los catapultó a la productora cinematográfica Paramount, donde realizaron varias películas, entre ellas “Los cuatro cocos", "Plumas de caballo" y "Sopa de ganso".

Luego de unos años pasaron a la Metro Goldwing Mayer, de la mano del productor Irving G. Thalberg, donde filmaron varias películas, entre las cuales se destacan las exitosas "Una noche en la ópera" y "Un día en las carreras".

El secreto del éxito de sus películas se debía a que cuando no filmaban, salían de gira representando un vodevil en el que introducían diversos gags, que eran festejados por el público. Ellos después eran utilizados en sus futuras películas, donde muchas veces se salían del libreto introduciendo improvisaciones.

Groucho – sobrenombre que derivó de la palabra inglesa “grouch” (gruñon) – configuró un personaje muy especial: con un bigote negro, un habano permanente en su mano, anteojos de metal, pestañas pobladas y una caminata muy peculiar, motivó la risa de los espectadores. A la vez, su humor era muy imaginativo y anárquico.

A lo largo de su carrera filmo 14 películas, diez de ellas con sus hermanos y, a partir de 1950, cuando cada uno de los hermanos comenzó a actuar separadamente, él lo hizo en televisión, donde fue el más exitoso.

También escribió una gran cantidad de cuentos y varios libros, de los cuales fueron traducidos al castellano: “Groucho y yo” (1959), “Memorias de un amante sarnoso” (1963), “Las cartas de Groucho” (1967), “Groucho y Chico abogados: Flywheel, Shyster y Flywheel. El serial radiofónico perdido de los hermanos Marx” (1999), y “¡Sálvese quien pueda! y otras historias inauditas” (2005).

Groucho se casó tres veces y tuvo tres hijos: Arthur, Miriam y Melinda.

Falleció en Los Ángeles el 19 de agosto de 1977. A lo largo de su carrera actoral inmortalizó diversas frases que son una muestra de su imaginativo humor. Entre ellas se destacaron: "No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo"; “Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cumbres de la miseria"; "El matrimonio es la principal causa de divorcio".

También se recuerda frecuentemente las reflexiones: “Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro"; “Detrás de un gran hombre hay una gran mujer, y detrás de ella su esposa"; "Nunca olvido una cara, pero con la suya voy a hacer una excepción"; "Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida… lo cual no dice mucho a mi favor"; "Por quien me ha tomado, yo tengo unos principios…y si no le gustan tengo otros"; "Disculpen que los llame caballeros, pero es que aún no los conozco bien" y "Hay muchas cosas más importantes en la vida que el dinero, pero, ¡cuestan tanto…!".

Sarah Bernhardt

Esta prestigiosa actriz teatral de las últimas décadas del siglo XIX nació en París el 23 de octubre de 1944 con el nombre de Rosine Bernardt. Fue hija de una mujer judía y de origen holandés llamada Julie Bernardt. Algunos biógrafos indicaron que Sara nació un año más tarde, el 22 de octubre de 1945.

Pasó su niñez en Gran Bretaña y, debido a ello, modificó su apellido al bretón, pasando a llamarse Bermhardt.

A los 7 años se cayó de una ventana y se rompió la rodilla derecha, que si bien sanó cuando era niña, le creó tantos problemas que en 1914 tuvieron que amputarle la pierna.

Su madre la trasladó a París donde estudió en colegios internados, en uno de los cuales participó en una obra teatral, algo que la atrajo e llevó a su madre – aconsejada por su amigo, el duque de Morny, hermanastro de Napoleón III – la inscribiera en 1859 en el Conservatoire de Musique et declamation, donde fue distinguida en 1961 con el 2º premio en tragedia y una mención honorífica en comedia.

Finalizados sus estudios en el Conservatorio, entró – de nuevo gracias a los influyentes contactos del duque de Morny – en la Comédie-Française, donde debutó el 11 de agosto de 1862 con la obra "Iphigénie" de Jean Racine.

Por su fuerte carácter, Sarah tuvo problemas con sus compañeros y debió abandonar la Comédie-Française. Sin embargo, fue inmediatamente contratada por el Teatro Gymnase, donde hizo pequeños papeles en siete obras.

El 22 de diciembre de 1864 dio a luz a su único hijo, Maurice Bernhardt, y volvió a actuar tres años después en el Teatro del Odéon, donde debutó con "Las mujeres sabias" ("Les femmes savantes") de Moliere. Ese fue el inicio de su triunfal carrera teatral.
Dos años después actuó por primera vez personificando a un hombre en "Le Passant" de François Coppée, una obra en verso de un solo acto. También interpretó papeles masculinos en otras obras: “Lorenzaccio”, “Hamlet” y “L´Aiglon”.

Durante la Guerra Franco – Prusiana, Sarah cuidó a heridos de guerra en un hospital militar. Tras la derrota francesa y la caída de Napoleón III, regresaron a Francia muchos intelectuales que debieron exilarse por razones políticas. Uno de ellos era Víctor Hugo, quien eligió a Sarah Bemhardt para interpretar “Ruy Blas” y “Hemaní”. La primera de ellas la alzó como una gran actriz y le permitió regresar a la Comédie-Française como una estrella.

Debido a su fama, actuó en Estados Unidos a principios de la 1880. Posteriormente realizó una gira por Sudamérica, donde se presentó en Argentina, Brasil, Chile y Perú. También, continuamente fue invitada a actuar en las principales capitales europeas.

Los críticos de la época afirman que su estilo actoral era el de la naturalidad, frente a las sobreactuaciones que eran comunes en los actores franceses. Esta particularidad la convirtió en la figura estelar del teatro parisino. A lo largo de su carrera representó más de 150 obras, que en su gran mayoría fueron exitosas.

Distanciada nuevamente de la Comédie-Française, al regresar de la gira americana contrató el teatro Porte-Saint-Martin, en 1883, con el que se convirtió en la primera actriz que también era empresaria teatral.

Con el inició de la cinematografía, a principios del siglo XX, Sarah Bernhardt filmó varias películas. Luego de que le amputaran la pierna, continuó con actuaciones en obras que no requerían que se moviera en el escenario, hasta su fallecimiento el 23 de marzo de 1923.

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