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Presos palestinos concluyen la huelga

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(EFE).- Los presos palestinos terminaron hoy la huelga de hambre masiva que comenzó el pasado 15 de agosto en protesta por las condiciones de confinamiento, tras llegar, según los palestinos, a un acuerdo con las autoridades penitenciarias israelíes.

«La huelga de hambre ha terminado tras un acuerdo alcanzado hoy entre representantes de los presos palestinos y dirigentes del Servicio de Prisiones de Israel (SPI)», informó Karkara.
Karkara declaró su satisfacción con el fin de la huelga de hambre porque «significa que las condiciones de vida de los prisioneros van a mejorar».
Miles de presos palestinos en cárceles y centros de detención israelí participaron en una huelga de hambre que comenzó el pasado 15 de agosto en protesta por el deterioro marcado de las condiciones de vida en las prisiones.
Karkara subrayó que «el fin de la huelga de hambre supone una alegría en particular para los familiares de los detenidos», a los que afectan las estrictas restricciones impuestas por las autoridades israelíes al régimen de visitas.
De hecho, la única víctima mortal de la huelga ha sido la madre de uno de los huelguistas, una mujer de 55 años, que llevaba doce días de ayuno en solidaridad con su hijo, Amar al-Zeben.
Al-Zeben, militante de las Brigadas de los Mártires de Al Aksa, ha sido condenado a 27 cadenas perpetuas.
La mujer, que se negó a cesar el ayuno, murió a causa de un infarto, informaron fuentes médicas palestinas.
Anoche los palestinos en la prisión de Nafha, en el desierto del Neguev, suspendieron la huelga de hambre, con lo que esta mañana permanecían en ayuno únicamente 500 presos de la cárcel de Eshel, en la ciudad de Beersheva, pendientes de las negociaciones con las autoridades israelíes.
El funcionario palestino declaró que la huelga de hambre llegó a su fin tras recibir garantías por parte de SPI de que las condiciones de su confinamiento mejorarán.
Por su parte, las autoridades israelíes confirmaron que la huelga de hambre ha terminado, pero negaron, como han hecho repetidamente desde el comienzo, toda información sobre negociaciones con los presos.
Ofer Lefler, portavoz del SPI, dijo que las autoridades israelíes han cumplido con su compromiso, que anunciaron incluso días antes de que comenzara de la huelga, de no aceptar ninguna de las exigencias de los presos. «No estamos discutiendo nada», dijo.
Desde el principio de la huelga, el SPI retiró televisores, radios y periódicos de las celdas, además de la sal y todos los líquidos, menos el agua, a fin de privar a los presos de cualquier apoyo que les permitiera prolongar el ayuno.
Asimismo, suspendió las visitas de familiares y de abogados.
Según fuentes del Ministerio de Asuntos de Presos palestino, las exigencias de los reclusos palestinos tienen que ver con las medidas represivas introducidas durante los últimos años por las autoridades penitenciarias israelíes.
Principalmente, los presos exigen al SPI que se levanten las restricciones a las visitas, en particular las mamparas impuestas recientemente y que impiden cualquier contacto físico con sus familiares, que renuncien a desnudarles al llevar a cabo los cacheos, que mejore la calidad de la comida y de la asistencia médica y que terminen las agresiones arbitrarias.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que como guardián de las Convenciones de Ginebra se preocupa de los derechos de los presos palestinos, afirmó a EFE que los habitantes de Naplusa tienen prohibidas las visitas a sus familiares en las cárceles israelíes y que en este ámbito las autoridades israelíes imponen restricciones en todos los distritos de Cisjordania y la franja de Gaza.
Asimismo, Israel viola la IV Convención de Ginebra, que regula la relación entre una fuerza ocupante y la población afectada, al trasladar a los presos palestinos a cárceles y centros de detención fuera de los territorios ocupados de Cisjordania y la franja de Gaza.
Las autoridades penitenciarias israelíes justifican las medidas con el argumento de que son necesarias por razones de seguridad, en algunos casos para evitar que los detenidos continúen con la planificación de ataques contra objetivos israelíes.
Más de 8.000 palestinos se encuentran en cárceles o centros de detención israelíes tras haber sido detenidos por el Ejército durante sus redadas diarias en Cisjordania y la franja de Gaza.

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