Inicio NOTICIAS Jabad Lubavitch celebró Jánuca con la presencia del Gran Rabino Sefaradí de Israel, Shlomó Amar

Jabad Lubavitch celebró Jánuca con la presencia del Gran Rabino Sefaradí de Israel, Shlomó Amar

Por
0 Comentario

Como lo viene haciendo desde hace 28 años, Jabad Lubavitch Argentina realizó ayer, miércoles, un multitudinario acto público para el encendido de las velas de Jánuca en una januquiá (candelabro alusivo a esta Fiesta de las Luminarias) gigante emplazada en la plaza República Oriental del Uruguay, que contó con la presencia del Rishón Letzión (Gran Rabino Sefaradí del Estado de Israel), Shlomó Amar, y el jefe de gabinete de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta.
Éste transmitió el saludo del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y se congratuló de participar en una fiesta tan alegre, tras lo cual prendió el shamash (vela guía) junto con la embajadora del Estado de Israel, Dorit Shavit; el titular de la Junta Directiva del Congreso Judío Mundial, Eduardo Elsztain; y el presidente de la DAIA, Julio Schlosser.
El Rishón Letzión Amar fue el encargado de encender la primera luminaria correspondiente al quinto de los ocho días de Jánuca, acompañado por el director general de Jabad Lubavitch Argentina, Rab. Tzvi Grünblatt (foto), mientras que las cuatro restantes les correspondieron a miembros de esta entidad y personalidades presentes, como el titular del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, Jorge Telerman.
A continuación, Amar afirmó que ése era un día que hizo D’s para festejar y regocijarse y que esas luces son sagradas y vienen a marcar un camino en la vida.
“Estas luminarias, generadas por los macabeos, que entregaron su vida para preservar la santidad del pueblo judío, hoy nos iluminan; eleven sus ojos y véanlas, aunque pasen miles de años, la santidad y vigencia del D’s viviente no mermará y no se debilitará por la eternidad”, agregó.
“Al lado de estas luminarias, asegurémosle al Altísimo que no claudicaremos, que jamás abandonaremos este mensaje”, sino que “proseguiremos con nuestra tradición, aunque muchas veces encontremos dificultades, y no nos caeremos porque tenemos una fe profunda en que el Creador nos acompaña”, prosiguió el Gran Rabino Sefaradí de Israel.
Por otra parte, “el Altísimo vio la pobreza que tendría lugar a nivel espiritual en la última generación previa a la llegada del Mesías y nos envió a un gran tzadik (justo), el Rebe de Lubavitch (Menajem Mendl Schneerson), que iluminó en el mundo entero, y estas luminarias también fueron encendidas con su fuerza, a través de sus shlujim (enviados), que siguen con las enseñanzas para la vida que nos dio”, finalizó Amar, quien les solicitó a los presentes que recen para que pronto llegue el Mesías y traiga la paz al mundo.
Para Shavit, la primera independencia del pueblo judío se produjo cuando salió de Egipto, pasando de la esclavitud a la libertad, y la segunda fue en Jánuca.
En esa oportunidad “se luchó para mantener nuestras costumbres, tradiciones y la fe contra el dominio y el despotismo helénico; no fue fácil, los macabeos eran pocos y luchaban contra el imperio más grande del mundo de entonces”, pero “nadie dijo ‘somos débiles’ para enfrentar a quien quería imponer sus costumbres”, destacó.
“Ese mensaje también lo tenemos hoy, cuando el Estado de Israel lucha por su verdad, sus costumbres y su fe, por más que las Naciones Unidas y los países del mundo digan que está equivocado porque el pueblo y el gobierno de Israel y el pueblo judío del mundo entero tienen fe en que vamos a luchar para mantener nuestra verdad, luz y costumbres, a pesar de las dificultades”, concluyó la embajadora.
A su turno, Grünblatt les agradeció a los presentes por acompañarlo en el encendido de las luminarias de Jánuca: “Estar hoy aquí es decir que nosotros, como judíos, nos expresamos abiertamente, con orgullo; no salimos a la calle nada más que a protestar, salimos a la calle para demostrar y mostrar nuestra riqueza a toda la ciudadanía”.
El rabino enseñó que “Jánuca es un momento de milagros”, y el primero de ello “fue que pocos vencieron a muchos; que los débiles, los macabeos, una pequeña familia, venció a un poderoso ejército; pero para Hashem (D’s) no hay condiciones” y por eso “los macabeos salieron a pelear una guerra imposible de vencer”.
“La esencia de Jánuca, y lo que tenemos que llevarnos, es que cuando se trata de la continuidad de nuestro pueblo, de la fidelidad a nuestra fe y tradiciones y a la Torá, ahí no hay cálculo de si voy a lograrlo o no”, sino que “como judío tengo que seguir el camino de la tradición: tener una casa judía, educación judía para los hijos, actuar como judío en todo momento”, continuó.
“El milagro clave en tener una vida judía y ocuparse de la continuidad”, insistió el director general de Jabad Lubavitch Argentina, antes de dar lugar a bailes tradicionales, animados por la orquesta Kef.
Entre los presentes también se encontraban el subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Claudio Avruj; el secretario general de la DAIA, Jorge Knoblovits; el representante para Latinoamérica del Centro Simon Wiesenthal, Sergio Widder; y el presidente del Hogar LeDor VaDor, Jorge Fainzaig.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat