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Marcha por la Vida, el viaje que ningún judío puede dejar de hacer (Video)

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 “Marcha por la Vida es un viaje a nuestro pasado y nuestras raíces, al lugar donde vivieron nuestros bisabuelos en Polonia, y a nuestro presente y futuro en Éretz Israel, durante el cual transitamos caminos dolorosos, en los cuales hubo muerte y exterminio, pero también otros maravillosos, en nuestra tierra; es un antes y un después, un desafío para todo aquel que quiera transitarlo y un viaje que ningún judío puede dejar de hacer”, definió su directora en la Argentina, Alejandra Tolcachier, en diálogo con la Agencia Judía de Noticias.

Este proyecto educativo internacional comenzó en 1988, y si bien antes tenía más centralidad en Israel, en la actualidad la sede de March of the Living está en Nueva York, aunque su presidente, Shmuel Rosenman, y su director general, Aharon Tamir,continúan en el Estado judío.
La Argentina recién se involucró en 1992: el entonces presidente de Hebraica, Gilbert Lewi z”l, “escuchó acerca de este viaje cuando estuvo en Israel y fue el precursor de esta idea -en principio, bastante rara- de que jóvenes, universitarios y adultos pudieran viajar a los campos (de concentración y/o exterminio) en Polonia y a Israel”, contó Tolcachier, quien formó parte del primer grupo que salió de la Argentina, integrado por unas 60-70 personas de todo el país.
“No estaba instalado y hubo que hacer mucho trabajo en cada institución, contar de qué se trataba y confiar en los askanim y directores para hacer el viaje, que involucraba una semana en Polonia y otra en Israel, teniendo en cuenta que en los primeros años había muchas cuestiones que no estaban muy bien organizadas; por ejemplo, al principio Polonia pertenecía al régimen soviético, y recién años después hubo más libertades para viajar”, recordó.
“En general, los madrijim fuimos quienes más ‘nos prendimos’ en la propuesta -muchos de los cuales éramos de Hebraica- cuando nos contaron acerca del retornar a nuestras raíces y conocer lo que fue la vida judía en Polonia”, pero “no cualquiera podía viajar: había que presentar una monografía, defenderla ante un jurado y después hubo una selección de jóvenes de Buenos Aires y el Interior”, prosiguió la hoy directora de Marcha por la Vida en la Argentina.
“A todos los que viajaron conmigo de alguna manera nos marcó en una militancia importante dentro de la comunidad, en defensa de los derechos humanos y de la memoria de lo que había sucedido; una quedó vinculada al proyecto, haciendo acciones en escuelas no judías y en la difusión del programa”, añadió.
“En sus comienzos se viajaba cada dos años, entonces la participación era un poco menor, pero siempre estaba el grupo de ‘marchistas’, que teníamos como códigos en común para contar esa experiencia”, memoró.
En 1999 se decidió instalar una oficina de Marcha por la Vida en la Argentina, en la Sociedad Hebraica Argentina, como no podía ser de otra manera, y Tolcachier se hizo cargo de la misma.
“Hebraica centraliza el proyecto en la Argentina y diversifica la cantidad de participantes”, explicó.
En una mirada retrospectiva, “se cumplen 20 años del proyecto en la Argentina, que fue incrementado sus participantes, no sólo en número -empezamos con grupos de 30-35 personas y hoy estamos hablando de delegaciones de 250-300-, sino en la brecha generacional entre ellos: tenemos grupos de jóvenes de 4º y 5º años del colegio secundario, otros de universitarios y profesionales de 20 a 30 años y un poco más también, y muchos de adultos interesados en participar por varias cuestiones: papás de chicos que participaron en el proyecto, algunos que quieren construir la historia de sus abuelos y otros que esperan saber y transmitir”, resumió su directora local.
Si se desglosan a los participantes por edades, “la mayor participación es de los chicos del secundario, pero el grupo de adultos se va incrementando cada vez más”, especificó.
De todos modos, “hay pocas escuelas secundarias judías con una matrícula importante, y sólo 3 participan todos los años con una propuesta para sus alumnos, con diferentes características: ORT, Tarbut y Buber”, lamentó.
Las dos últimas comenzaron en 1999, a través de algún concurso o como un premio a sus alumnos de mejores promedios, y hoy “Marcha por la Vida es parte de la currícula de 4º en Tarbut, Buber tiene una participación muy activa en el último año del secundario y ORT la propone desde 2008 para 4º y 5º, con un incremento cada año”, informó la funcionaria.
Finalmente, Tolcachier recomendó consultar el blog www.marchaporlavida-argentina.blogspot.com, en el cual “se encuentra toda la información de los distintos programas para las diferentes edades y hay un formulario de inscripción para universitarios y adultos”.
 

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