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Toda semejanza entre Malvinas y Gaza es fruto de la ignorancia o la manipulación

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 Se ha hecho costumbre últimamente escuchar en ciertos círculos una impropia equiparación entre las Islas Malvinas y la Franja de Gaza, la cual sólo puede explicarse por la ignorancia o la manipulación de quienes la promueven.

Antes que nada corresponde aclarar que el autor de estas líneas considera que las Malvinas son argentinas y deberían volver a su poder en algún momento, y que lo que lo llevó a redactar esta columna es el absurdo de una comparación inadecuada y no la defensa de los intereses británicos, como algún trasnochado podría argumentar.
Basta analizar las narrativas de las partes para que tal absurdo salte a las claras.
Según la versión argentina, las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur son territorio soberano, parte integrante de la provincia de Tierra del Fuego. Ellas fueron ocupadas por el imperialismo británico a fines del siglo XIX, y desde entonces han sido infructuosos todos los intentos por recuperarlas, ya sea a través del diálogo o de la guerra, de la cual este año se cumplen tres décadas. Su población fue “trasplantada” a unas tierras que no le pertenecen.
Desde el punto de vista malvinense (o kelper, como se llaman), las “Falkland” forman parte de la Corona británica y tienen un gobierno democráticamente electo por sus habitantes, que responde finalmente a Londres. Se consideran británicos y nada quieren saber con ser argentinos. Para ellos, la beligerancia proviene de Buenos Aires, no de Europa, y no pretenden ser un Estado independiente.
Para los palestinos, la Franja de Gaza es territorio propio, ocupado por Israel aunque no haya un solo soldado o civil de ese país pisando su suelo. Tienen un gobierno propio, elegido democráticamente por ellos, si bien después de desavenencias con la Autoridad Palestina, Hamas terminó tomando el poder que le habían dado las urnas a través de un golpe de Estado. Sus habitantes pretenden tener un Estado independiente, junto con la Margen Occidental, y muchos de ellos ansían eliminar Israel y tomar su territorio.
Ahora bien, la equiparación entre las Islas Malvinas y la Franja de Gaza choca con la realidad en varios aspectos.
Si las primeras son territorio ocupado por una potencia colonialista que trasplantó su población, ello no ocurre con la segunda: no tiene fuerzas extranjeras en su territorio y sus habitantes reivindican ser los poseedores de la tierra desde antaño, tal como los promotores de esta absurda comparación repiten.
Si se defiende la “libre autodeterminación de los pueblos” para los palestinos de Gaza, ¿por qué no se hace lo mismo con los malvinenses, que quieren ser británicos?
Si la población “kelper” fue “trasplantada”, ¿también lo fue la palestina de Gaza? Mucha gente se alegraría con ese “reconocimiento”, y no sólo en Israel: cabe recordar que el precandidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos, Newt Gingrich, calificó al palestino de “pueblo inventado”.
Comparar a las Malvinas con Gaza implicaría que si los habitantes de las primeras se consideran británicos, los de la segunda deben creerse israelíes, si se sigue el razonamiento sesgado de los impulsores de la igualación.
O para ser aún más claro: si los gazatíes fueran como los malvinenses, querrían ser ciudadanos israelíes.
Equiparar las Malvinas con Gaza significaría que el gobierno de la segunda asumió democráticamente y respeta el Estado de Derecho y las libertades individuales de sus habitantes, sin imponerles una legislación restrictiva de carácter fundamentalista religiosa, o que el del primero tomó el poder tras un golpe de Estado de una organización terrorista.
Si las autoridades malvinenses responden a Gran Bretaña y ambos casos son iguales, ¿por qué las gazatíes no lo hacen con Israel?
Si fueran hechos idénticos, ¿por qué los gazatíes no consideran beligerante a la Autoridad Palestina, el mundo árabe y a todos aquellos, incluida la Argentina, que dicen que el suyo es un territorio ocupado?
¿Cómo pueden ser equiparables si uno quiere un Estado propio y el otro no?
¿Acaso los malvinenses quieren “borrar del mapa” la Argentina y ocupar su territorio?
En virtud de todo lo expuesto, y más allá del deseo de que alguna vez las Malvinas vuelvan a ser argentinas, queda claramente expuesto que toda equiparación de éstas con la Franja de Gaza sólo puede estar motivada por la ignorancia o la manipulación de la realidad.
 
 

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