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Palabras del Presidente Álvaro Uribe en el Encuentro de Dirigentes y Comunidades judías Latinoamericanas y del Caribe

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“Nos honra mucho a los colombianos, a la ciudad de Cartagena, que ustedes se reúnan aquí. Los recibimos con los brazos abiertos, como con los brazos abiertos ustedes se han integrado históricamente a Colombia.

Colombia les tiene afecto, admiración, gratitud. Ustedes han sido grandes gestores en Colombia de disciplina de trabajo, de emprendimiento, de generación de empleo, de valores democráticos, de responsabilidad social.

Todas las ciudades colombianas que han tenido el privilegio de recibirlos, desde los abuelos, los bisabuelos, generaciones bastante mayores que las aquí presentes, tienen el mejor recuerdo, la mayor gratitud, la mayor esperanza en todo el aporte de su comunidad a cada de nuestras ciudades, a cada una de nuestras comunidades.

Maestros, académicos, pensadores, dirigentes comunitarios, líderes empresariales y rabinos de 24 naciones asisten al Encuentro de Dirigentes de Instituciones y Comunidades Judías de Latinoamérica y el Caribe, evento al que asistió este jueves el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez. El Jefe de Estado es abordado por un grupo de rabinos, a su llegada al Hotel Hilton de Cartagena, sede del evento.

Foto:Guillermo Borger, Rabino Tzvi Grunblatt y Michael del KKL

Ustedes han traído un gran agregado. Le han agregado disciplina y emprendimiento. Muchas gracias.

En esta hora del mundo nos complace albergarlos en Colombia. Vengo a decirles que esta patria los estima mucho. Que esta patria que ustedes han ayudado a hacer, los quiere mucho. Los consideramos parte esencial de esta patria.

La palabra confianza

Nosotros creemos que se debe trabajar en los gobiernos por principios elementales, que también se vuelven muy profundos. Y hacer el esfuerzo de alimentar todos los días esos principios, de inocularlos en el corazón de los ciudadanos.

La palabra fundamental por la cual nosotros trabajamos en Colombia es la palabra confianza. En el 2002 les preguntaba a estudiantes de las universidades si en algún momento habían pensado irse de Colombia. Y me daba mucha tristeza porque muchos levantaban la mano diciendo que sí. Y sin aspirar al regreso.

Había una especie de sentimiento creciente de desarraigo. Eso nos llevó a escoger la palabra confianza.

La soportamos en tres pilares: la seguridad con valores democráticos, la promoción de la inversión, con toda la convicción, con toda la expresión. La promoción de la inversión con todo el compromiso, con responsabilidad social. Y el avance de la cohesión social, teniendo como eje fundamental la educación.

Nosotros pensamos que sin seguridad y sin confianza para invertir, no se puede crear un marco de prosperidad: lo único que permite avanzar en una sociedad con cohesión social. Y la cohesión social es el gran validador de la seguridad y el gran validador de la inversión. Practicamos la seguridad con valores democráticos.

Seguridad con valores democráticos

Creemos que hay tener tanta firmeza para buscar la derrota de los violentos y de los criminales, severamente, como compromiso con los valores democráticos.

En estos años Colombia ha recuperado el monopolio que nunca debió perder: el monopolio de las fuerzas institucionales para combatir a los criminales y el monopolio de la justicia.

Está desaparecido el paramilitarismo. Su nombre surgió para denominar a las bandas criminales privadas que habían surgido para combatir a la guerrilla. La guerrilla, el paramilitarismo, el narcotráfico, se constituyeron en una gran plaga de Colombia. Está desmontado el paramilitarismo, y en proceso de derrotar a la guerrilla terrorista, sin titubeos, sin aspavientos y sin dudas, con toda la determinación.

Nosotros encontramos hoy que la Nación tiene más confianza en sus fuerzas institucionales. Antes un creciente número de ciudadanos quería emigrar o resolver el problema de inseguridad por métodos individuales ilegales o aislarse. Hoy hay más confianza en las fuerzas institucionales.

Antes se hablaba de las víctimas en los funerales, las víctimas no reclamaban por temor, hoy las víctimas tienen confianza en un propósito nacional de reparación.

Reparación total no hay, pero todo esfuerzo de reparación anula una semilla de odio, elimina un germen de venganza. Costará mucho en dinero el esfuerzo de reparar víctimas, pero será muy poco frente a la tragedia que ha sufrido Colombia, que queremos superar definitivamente para que las nuevas generaciones vivan felices.

Algo bien importante, apreciados integrantes de la Comunidad Judía Latinoamericana: hemos desafiado un terrorismo poderosísimo en el mundo, por el número de terroristas, por su crueldad y por su financiación autónoma del narcotráfico.

Hemos enfrentado ese terrorismo, no lo hemos derrotado, pero lo estamos derrotando. Y lo hemos enfrentado sin restricción de libertades, sin Estado de Sitio, sin afectar el pluralismo, sin recortar la democracia. Lo hemos enfrentado con legislación civilista, lo hemos enfrentado con toda la vigilancia internacional, lo hemos enfrentado de la mano de la Constitución, de la mano de la justicia.

En estos años se han desmovilizado más de 50 mil integrantes de los grupos terroristas, nos faltan entre 7 y 9 mil. Aquellos que se desmovilizan los recibimos con toda generosidad, los albergamos con afecto, procuramos que además de dejar las armas, se sientan plenamente reintegrados a la familia, a la sociedad, a la vida constitucional.

Tenemos tanta firmeza para enfrentar a los terroristas, como también tratamos de interpretar la generosidad de nuestros compatriotas para recibir, albergar, a aquellos que rectifican.

Por supuesto, no podemos incurrir en nuevas trampas. Seguramente, a medida que avance el debate electoral, los terroristas insistirán en proponerle al país nuevas trampas.

Tenemos documentados los testimonios, según los cuales los terroristas de las Farc en el proceso del Caguán confesaron que no estaban interesados en la paz, sino en aprovechar la generosidad del Estado colombiano para armarse y para destruir a nuestro Estado democrático.

Nosotros, con la ayuda de Dios, no vamos a caer en esas trampas. El único proceso de paz que aceptamos es un proceso de buena fe, con hechos de paz. No vamos a permitir que nos conduzcan por el camino que aprendieron de Marx, y que éste interpretó bien de Maquiavelo. En el pasado estos grupos pensaron que toda generosidad del Estado colombiano era una oportunidad que expresaba debilidad y que les daba a ellos la posibilidad de avanzar en la destrucción de nuestro Estado democrático. Ahora no lo permitiremos.

Tenemos disposición para la paz, para el diálogo, siempre y cuando cesen ellos en sus actividades criminales. No tendríamos afán para el desarme, para la desmovilización, pero sí es requisito esencial para empezar un diálogo, una muestra de buena fe en la paz, y esa muestra debe ser la cesación de actividades criminales.

Confianza inversionista

Nosotros creemos en la iniciativa individual. Creemos en la empresa privada con responsabilidad social. Creemos en esa gran fuerza de la cual ustedes dan ejemplo en el mundo entero, que es el emprendimiento. Nosotros no participamos de la idea del estatismo, que le cierra el paso a la iniciativa privada. Nosotros creemos en la bondad de la iniciativa privada, en su capacidad de avanzar corresponsabilidad social.

Por eso, para obtener confianza inversionista en este momento de un gran debate latinoamericano, reiteramos, de manera clara, sin actitud vergonzante, nuestra confianza en la iniciativa privada, en el emprendimiento privado con responsabilidad social.

Para nosotros la responsabilidad social es transparencia en las relaciones entre los inversionistas y el Estado, compromiso de la inversión con las comunidades, más allá de reducir las interpretaciones de los mínimos legales, por ejemplo en el cumplimiento de los postulados ambientales.

Para nosotros responsabilidad social es fraternidad en las relaciones laborales, ni odio de clases ni capitalismo salvaje.

La crisis económica, algunos la interpretan como la gran crisis de la iniciativa privada. No es así. Esta es la crisis del capitalismo especulativo. Esta es la oportunidad para recapacitar sobre la noción del capital. Para nosotros responsabilidad social es entender que el capital es un factor de creación de riqueza social, no una herramienta de especulación. Esta crisis debería sepultar la especulación e inyectarle una gran fuerza a la iniciativa particular, constructora de riqueza social.

Quienes viven en Colombia de esta apreciada comunidad judía, han sentido nuestro apego a las libertades, a la responsabilidad social desde la iniciativa privada. Y aquellos de ustedes que viven en países hermanos, pueden tener la certeza de que aquí ondean esas banderas: la bandera de la libertad y de la responsabilidad social desde la iniciativa privada.

Política social

Hemos acompañado esta tarea de una política social. Nunca se logran plenos resultados. A Colombia le falta mucho. Le falta en seguridad, en inversión, en cohesión social, pero con perseverancia el país va avanzando.

Hemos hecho esfuerzos muy grandes en todas las áreas sociales, los hace el país. Teníamos un 68 por ciento en cobertura de educación básica, hoy estamos llegando al ciento por ciento. Tenemos un gran faltante en educación preescolar para los sectores pobres, tenemos un gran avance en nutrición para los niños. Este año el país entrega, durante 156 días, alrededor de 14 millones de porciones alimenticias, especialmente para escolares y para niñitos menores de seis años.

Teníamos 430 mil bachilleres, ahora graduamos a 650 mil bachilleres. Teníamos menos de un millón de estudiantes universitarios, ahora tenemos más de millón y medio de estudiantes universitarios. Financiábamos 60 mil estudiantes universitarios, hoy financiamos 300 mil.

Los empleadores colombianos, y ustedes hacen parte de ellos, pagan unas cotizaciones de responsabilidad social. Una de ellas para el Servicio Nacional de Aprendizaje, constituido hoy en ejemplo de América Latina.

Capacitábamos en oficios vocacionales a un millón 100 mil colombianos, ahora capacitamos a seis millones por año. Dábamos cinco millones de horas de enseñanza, ahora en ese sistema 16 millones de horas de enseñanza. Teníamos matriculados en programas técnicos y tecnológicos 41 mil, ahora 298 mil.

Y como parte de la política contra esta crisis de la economía, estamos abriendo matrícula para otros 250 mil jóvenes colombianos, especialmente en el nivel tecnológico referido a los nuevos empleos.

Sabemos que muchos de los empleos que se han perdido en el mundo entero en esta crisis, no se van a recuperar, que va a ser mucho más fácil recuperar la economía que recuperar el empleo. Pero esta crisis nos tiene que obligar a hacer más reformas estructurales. Una de las que emprendemos en este proceso de crisis, es la reforma para buscar capacitar a nuestros jóvenes en nuevas posibilidades de empleo.

Colombia tiene 45 millones de habitantes y hay 41 millones con seguro de salud. Pero quedan muchos problemas. En muchas ciudades hay problemas de financiación, en otras de infraestructura y de calidad. Ninguno de estos logros es suficiente. Nuestro Gobierno busca todos los días no quedarse en lo que obtuvo el día anterior sino mirar cuáles son los nuevos retos.

Tres millones de familias, los más pobres de Colombia, reciben un subsidio monetario del Estado para garantizar la educación, la salud de sus hijos. Esta ciudad de contrastes, con mucha pobreza, ya tiene en ese programa 50 mil familias.

Ese programa apunta financiar todo el ciclo escolar, para que las familias de los pobres no estén condenadas a ser pobres, para que a través de la educación abramos todas las avenidas del ascenso social, que son propias de la democracia.

Reformas e incentivos

Hemos hecho muchas reformas estructurales, en pensiones para eliminar privilegios, en transferencias a las regiones para hacer compatible la descentralización con la sanidad fiscal del Estado. Reformas laborales, tributarias.

No hemos reducido sustancialmente la tasa impositiva para todo el mundo. Creemos que en un país con tantas dificultades, en lugar de dar el regalo de una reducción sustancial de la tasa tributaria, hay que promover la inversión.

Hoy hay grandes incentivos de inversión en Colombia. Si ustedes construyen un hotel en Colombia tienen 30 años de exención tributaria. Si instalan en Colombia una empresa de servicios turísticos ambientales, de ecoturismo, tienen 30 años de exención tributaria.

Hay exenciones tributarias al software, hay exenciones tributarias a los cultivos de tardío rendimiento, cacao, palma africana, exención tributaria a la madera. El país tiene una nueva legislación de zonas francas. Toda la vida habíamos tenido 11 zonas francas. Con las nuevas legislaciones se han aprobado 47, esperamos llegar este año a más de 60.

Zonas francas: los usuarios no pagan ni IVA ni arancel. En renta pagan el 15 por ciento, no el 33.

En Colombia de toda inversión tiene hoy una deducción del 40 por ciento. Ustedes invierten un dólar en Colombia, pueden deducir de su renta líquida gravable 40 centavos. Y eso lo pueden deducir durante el número de años que requieran.

A la pregunta de cómo se garantiza la estabilidad de esas reglas, hemos contestado con una ley, que autoriza al Gobierno a hacer pacto de estabilidad con los inversionistas por 20 años.

Innovación

A fin de avanzar en competitividad, tenemos grandes retos: el reto de escoger los sectores a dinamizar, el reto de agregarles valor a los sectores tradicionales de la economía, el reto de la infraestructura.

En concertación con el sector privado, el Ministerio de Industria ha seleccionado varios sectores como sectores de innovación en Colombia, el software, el bussines process outsourcing, el valor agregado del call center, la industria cosmética, la industria de medicamentos, el turismo de salud.

Colombia es un gran receptor de turismo de salud. La legislación de zonas francas permite hoy tener zonas francas hospitalarias, para que el país sea más competitivo en la captación del turismo de salud.

Biocombustibles

También en esas actividades a dinamizar están los biocombustibles. Este país tiene un gran futuro en biocombustibles. Ya hoy producimos más de un millón de litros diarios de alcohol, y en el mes de junio completaremos capacidad para producir un millón 800 mil litros diarios de biodiesel, a partir de aceite de palma africana.

Esta Colombia que los alberga con afecto, a la cual ustedes han contribuido tanto, tiene un millón 170 mil kilómetros cuadrados, todavía tenemos 578 mil kilómetros en selva, pero hay 42 millones de hectáreas en sabana. Podemos tener un gran crecimiento en biocombustibles sin destruir la selva, sin afectar la seguridad alimentaria.

Y por supuesto, tenemos todos los estímulos tributarios a los biocombustibles, a las energías alternativas. El país tiene un potencial de 50 millones de kilovatios en hidroenergía, apenas tenemos instalados 8 millones.

El país tiene un potencial de más de cuatro millones de kilovatios en energía eólica, apenas tenemos instalados 20 mil kilovatios.

Hay grandes posibilidades. No obstante que tenemos escasez de petróleo, no hemos encontrado el suficiente y tampoco hemos encontrado el gas natural que requerimos. Pero los ritmos de exploración y de inversión en esos sectores, hacen que pensemos en el porvenir de hidrocarburos con más tranquilidad.

Política anticíclica

Enfrentamos esta difícil crisis de la economía con cnco capítulos. Capítulo de infraestructura, la red de protección social, preservar la confianza inversionista, la financiación del Estado y de los empleadores, y los estímulos.

Este año aspiramos a invertir más de 20 mil millones de dólares en infraestructura. Una inversión considerable, dado el tamaño de nuestra economía, que es de 220 mil millones de dólares.

De esa inversión en infraestructura, la mayor parte está a cargo de concesionarios y de contratistas con sus propios recursos. Y hay un porcentaje importante también del presupuesto público.

La falta de infraestructura es un gran limitante de Colombia y una gran posibilidad. De esta ciudad de Cartagena a Bogotá, por carretera hay aproximadamente mil kilómetros. Un poquito más.

Estamos en una licitación abierta para construir una carretera con características de autopista de Bogotá al Caribe colombiano. Para mencionar solamente alguno de los retos de infraestructura.

Quiero invitarlos a vincularse a todos estos sectores de la dinámica económica de Colombia.

Varios de los programas sociales a los cuales aludimos, hacen parte de nuestra red de protección social. Los pobres no son los culpables de la crisis, a ellos no les podemos trasladar la culpa de la crisis. Hay que proteger a los sectores vulnerables en esta crisis.

Además de lo anunciado, nosotros hacemos un gran esfuerzo en microcrédito. La falta de acceso al crédito institucional es uno de los factores de exclusión. Este año debemos proveer con microcrédito a millón y medio de familias.

Nuestro compromiso es tan grande para enfrentar a los criminales, como para trabajar por los sectores pobres de la Nación. Nosotros no creemos en fundamentalismos ideológicos. Por eso para nosotros es plenamente compatible la lucha contra el terrorismo, la defensa de la inversión y la lucha por superar la pobreza y construir la equidad.

Muchos colombianos me preguntan: ‘Presidente, ¿para qué confianza inversionista en esta crisis? No habrá inversión allí donde hay desconfianza, pero tampoco aquí, donde hay confianza’.

A pesar de la crisis, la inversión sigue avanzando en Colombia. El país tenía tasas de inversión del 12 por ciento. Hemos superado el 26 por ciento, y hacemos todo el esfuerzo para no estar por debajo del 25 por ciento.

La inversión extranjera directa era de 700 millones de dólares. En los últimos años hemos tenido ocho mil 500, seis mil 500, nueve mil cero 28. El año pasado 10 mil 564.

El 54 por ciento a los sectores de minería, hidrocarburos y canteras. Y el 46 por ciento irrigado en diferentes sectores de la economía.

Tenemos hoy mas inversión, inversión más constante e inversión más diversificada.

Les he dicho a mis compatriotas que aun en el hipotético caso de que la crisis sea tan prolongada y profunda, que cese la inversión, hay que perseverar en la confianza inversionista. Porque en el momento en que se supere la crisis, la inversión afluirá con fuerza a lugares donde hay confianza.

Colombia quiere ser líder mundial en confianza inversionista, para que 45 millones de ciudadanos tengan la oportunidad del emprendimiento, de la superación de la pobreza, de buenos empleos con afiliación a la seguridad social.

Nosotros hemos logrado financiar ya al Estado para el año 2009 y vamos adelantados en la financiación de 2010.

Mis antecesores en la Presidencia construyeron gran prestigio de Colombia, en la comunidad financiera internacional.

Nuestras reformas estructurales han reducido sustancialmente el déficit del 6 por ciento al 2,34 en el Gobierno Nacional Central. Del 4,2 al 0,1 en el Gobierno consolidado. Y hemos reducido el endeudamiento al 48, al 22 por ciento del PIB.

Seguramente este año debemos subir algo el deficit y el endeudamiento para enfrentar la crisis.

Lo hacemos con la convicción de enfrentar la crisis, pero con la prudencia de evitar nuevas crisis. Tememos que puede haber nuevas crisis.

Si el mundo no reanuda una gran inversión en energía, cuando empiece a recuperarse la economía podría haber escasez de energéticos.

Si el mundo se excede en financiación, cuando empiece a recuperarse la economía podría haber una nueva crisis de deuda.

Por eso nosotros no queremos resolver los problemas de corto plazo afectando el horizonte de largo plazo. Buscamos hacer compatibles los intereses del país en el largo plazo con las necesidades inmediatas del país.

Hace pocos días hicimos dos colocaciones de bonos del Estado en el mercado financiero internacional. Mil millones de dólares en enero, mil millones de dólares hace pocas semanas, y hubo requerimientos por cuatro mil. Muestra de confianza en Colombia.

El Fondo Monetario Internacional, sin una sola exigencia política que provocara el debate interno, sin debate interno, porque no hubo una sola exigencia política que lo exigiera, el Fondo Monetario Internacional acaba de aprobarnos un crédito de 10 mil 400 millones de dólares, que nos da más fortaleza.

Hoy una agencia calificadora anunció que muy probablemente va a mejorar, en los meses que vienen, la calificación crediticia de Colombia.

Tenemos muchas dificultades, pero también tenemos factores para enfrentarla.

Nuestro sector financiero tenía cobertura de 0,39. Hoy, por cada peso de cartera en mora, hay una cobertura de un peso con nueve centavos.

Nuestras reservas valían 10 mil 600 millones de dólares, hoy valen 23 mil 600 (millones de dólares).

En estos meses de crisis, Colombia es uno de los países del mundo que menos ha utilizado las reservas para defender su moneda. Prácticamente nuestra moneda se ha defendido, a pesar de la crisis, sin que hayamos tenido que sacrificar las reservas.

Teníamos 400 millones de dólares de seguro de depósito, hemos ahorrado 2 mil 600, hoy tenemos 3 mil millones de dólares.

Financiar bien al Estado es un gran compromiso para poder superar esta crisis. Y también financiar a los empleadores para proteger el empleo. Estamos haciendo todo el esfuerzo para que especialmente la pequeña y mediana empresa, sea atendida en sus necesidades crediticias, no solo por la banca privada sino por los bancos estatales de segundo piso.

La defensa del empleo hoy en parte se da con la financiación adecuada de la pequeña y de la mediana empresa.

Los saludamos a ustedes con afecto. Muchas gracias por estar en Colombia. Siéntanse aquí igualmente bien aquellos que se integraron a nosotros desde sus tatarabuelos, y los que ahora llegan por primera vez a Colombia.

Colombia siente mucho afecto por ustedes, apreciada comunidad judía latinoamericana. Bienvenidos a este suelo de libertades, a este pueblo que tiene toda la determinación para que el mundo entienda que aquí hay la fortaleza para derrotar esa pesadilla del terrorismo.

Muchas gracias por estar en Colombia”.

El Presidente Álvaro Uribe Vélez saluda a algunos de los 100 jóvenes universitarios que participan en el  Encuentro de Dirigentes de Instituciones y Comunidades Judías de Latinoamérica y el Caribe, que se realiza en el Hotel Hilton de Cartagena. Esta ciudad fue seleccionada como sede del evento por su atractivo histórico y arquitectónico.  
 

   
  Maestros, académicos, pensadores, dirigentes comunitarios, líderes empresariales y rabinos de 24 naciones asisten al Encuentro de Dirigentes de Instituciones y Comunidades Judías de Latinoamérica y el Caribe, evento al que asistió este jueves el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez. El Jefe de Estado es abordado por un grupo de rabinos, a su llegada al Hotel Hilton de Cartagena, sede del evento.

Foto:Borger, Grunblatt y Michael del KKL.Fotos de César Carrión – SP
Lugar: Cartagena, Bolívar

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