Inicio NOTICIAS El aborto según las Sagradas Escrituras. Por el Gran Rabino Isaac Sacca

El aborto según las Sagradas Escrituras. Por el Gran Rabino Isaac Sacca

Por
0 Comentarios

 Itongadol.- La vida: valor supremo. El judaísmo concibe a la vida como una propiedad de Dios que depositó en el hombre, no es propiedad del hombre que la posee.

El valor de la vida es medido por su sola existencia, más allá de la calidad de experiencia o cantidad de tiempo[1].

Esa gracia divina tiene un valor intrínseco e infinito. Cada vida que existe es por voluntad del Creador, Es por ello que siendo un don sagrado encomendado al hombre para su custodia y uso, no está en su dominio decidir su suerte, no solo sobre el prójimo sino también uno mismo [2].

Vivir no es solo un derecho, es una responsabilidad frente a Dios y a la sociedad, una responsabilidad de hacer buen uso de esa vida recibida.

Por ello cualquier acto que conlleva a la eliminación de una vida o la interrupción de una vida en gestación es considerado un atentado contra las bases de la moralidad y la ética, una vida es un mundo[3].

La igualdad ante la ley, valor que identifica a la revolución liberal francesa, y atributo del Estado de Derecho, tiene reconocimiento explícito en los textos sagrados. La Torá considera que tiene la misma significación, tanto la vida de un sabio como la de un hombre disminuido en sus facultades mentales o físicas, incluso las vidas de un piadoso y un malvado son del mismo valor con respecto a la transgresión del asesinato o suicidio[4] .

La vida resulta un bien indisponible a los seres humanos. Es por ello que no se permite el suicidio ni se avala el asesinato piadoso. Ejemplo de ello que es el Rey David condenó al soldado que terminó con la vida del Rey Saúl, que había intentado suicidarse y no lo logró, cuando Saúl agonizando de dolor le pidió a su asistente que terminará con su vida. Se desprende de la condena de David que era considerado un delito al asesinar a alguien aunque estaba sufriendo y agonizando y a punto de morir[5].

La función del médico

El médico está autorizado para tratar a las personas en sus enfermedades pero no tiene derecho a usar sus conocimientos para cortar o quitar la vida, igual que cualquier otra persona.

Frente a una situación moralmente compleja, como una mujer embarazada que por algún motivo se presume que requiere de un aborto[6] o un enfermo que por causa de sus enormes dolores y padecimientos suplica que le practiquen la eutanasia, o ante una persona cuya muerte es debatible y es candidato a donar un órgano pero para ello de debe inducirlo a morir, no tiene el médico más autoridad que otro para opinar sobre la vida y la muerte, porque eso en un asunto humano y no biológico. Podría dar un diagnóstico o expresar su opinión profesional, pero determinar sobre actuar es un asunto multidisciplinario, no es jurisdicción privativa del médico[7].

¿Es el aborto un delito?

Segun la Tora , la vida es un proceso que va adquiriendo con el tiempo mayor relevancia hasta considerarse una vida humana.

Cuando un espermatozoide fecunde un óvulo, la ley hebrea considera su desintegración un delito en la fase que sea, El Talmud dice que si por alguna razón (como el atraso de la menstruación) se sospecha que está embarazada se debe tener precauciones para no dañar el posible feto aun antes de que se corrobore el embarazo (como el crecimiento del vientre que se produce a las 12 semanas), En este último caso, el delito sería deliberado y más grave aún.

Hoy en dia que se puede saber con seguridad si está embarazada incluso en los primeros días fuera de toda sospecha por los avances médicos y tecnológicos, el conocimiento previo transforma en delito mayor al aborto, aun antes de las doce semanas.

Cuando no hay ninguna razón lógica para efectuarlo, incluso es considerado delito también la eliminación de esperma sin sentido[8].

El aborto para la ley de Moisés es un delito que atenta contra uno de los más santos mandamientos de la humanidad que es la procreación[9] y es parangonable a un homicidio.

Asimismo poner en peligro a una persona o a uno mismo es considerado una ilicitud[10]. Manejar sin cinturón de seguridad es considerado pecado, porque es obvio que esa actitud pone en riesgo a las personas.

Cruzar fuera de la senda peatonal o transgredir cualquiera de la normas de tránsito o de salud que sin dudas pueden generar un peligro real e inminente, también son una falta.

Por ello los tratamientos médicos que ponen en riesgo al paciente solo se permiten , cuando hay causas que lo justifiquen. En ese sentido no debería soslayarse que todo procedimiento enderezado a provocar el aborto es una transgresión más allá de la interrupción del embarazo, ya que pone en peligro la vida de la madre. De manera tal que la práctica del aborto solo estará permitida cuando la madre corre un peligro mayor si no aborta.

No obstante que la la ley hebrea considera el aborto una grave transgresión, la acción de dar muerte al feto no es un homicidio. Ciertamente solamente cabe referir al homicidio cuando se da muerte a una persona que se desprendió del seno materno.

En ese orden de consideraciones, por ser que el feto humano no es considerado un ser humano viviente, sino un feto en proceso hacia la vida, es que la ley judía permite el aborto terapéutico, habida cuenta de que que si no se practica el aborto estaría en peligro de vida de la madre, no practicar el aborto sería un homicidio contra ella.

El Talmud[11] refiere que, ante el caso de la mujer agonizando por motivo del embarazo, si la única manera de salvarla según los médicos es practicándole el aborto, debe salvarse a la mujer y practicar el aborto.

Inclusive la madre misma por lo enunciado anteriormente, no tiene la potestad de entregar su vida para salvar al feto.

En caso que el feto haya salido del vientre, parcialmente, su cabeza y la mayoría del cuerpo, quedando parte del cuerpo dentro del vientre provocando peligro de muerte a la madre, ya está vedado la intervención de los tratantes, y deben continuar el parto, tratando de salvar la vida de ambos dentro de sus posibilidades. Porque una vez nacido ya son dos vidas en rivalidad y la regla sagrada es que ninguna vida es más valiosa que otra.

No obstante ello, resulta pertinente hacer notar que, aun no habiendo peligro de muerte, en la jurisprudencia hebrea se contempla atenuantes como la afectación de una enfermedad en caso de continuar el embarazo o la presencia de problemas psiquiátricos de la madre que puede afectarla gravemente[12] y la posibilidad de una depresión o enfermedad psicológica por causa de la imposibilidad de soportar el trauma de ser madre por una relación de violación[13]. En esas situaciones excepcionales podría considerarse teniendo en cuenta cada caso específicamente la práctica del aborto dentro de los primeros tres meses de embarazo o sea doce semanas, ya que dentro de ese periodo no se considera el acto como aborto, que es un grado menor a homicidio, sino como privación del desarrollo de un embarazo, lo cual aunque es un delito también, es de menor gravedad que el aborto y los atenuantes son mayores.

También se debe tener en cuenta que muchas mujeres por desesperación o ignorancia practicarán el aborto sea como sea, esté permitido por la ley o no , por la religión o no, y si se someten a una práctica clandestina, tendrán muchas más probabilidades de morir que si se practica en un ámbito autorizado.

Por ello al opinar o legislar sobre la práctica del aborto se debe tener en cuenta la gravedad del asunto, el desconocimiento de mucha gente que ignora los peligros que implican la práctica del mismo y la magnitud de la vida en potencia que contiene el feto.

Se debe ser consciente que cualquier posición extrema en las decisiones, podría causar un delito grave incluso hasta un homicidio.

Debemos percatarnos de que las personas somos débiles y nos estremecemos ante la incomodidad, recordar que el aborto linda con el homicidio, tanto del feto como de la madre, si se practica para promover una vida de libertinaje sin responsabilidad, podríamos estar firmando nuestra condena como sociedad moral, si no se practica aun cuando una mujer corre peligro de muerte, se estaría actuando con una ideología fundamentalista que nos convertiría en asesinos.

Debemos tener en cuenta que la vida es un don Divino para los creyentes y el valor más preciado de todo ser humano.

Gran Rabino Isaac Sacca

_______________________________________________________________

[1] Génesis 2-7

[2] Maimónides Libro Nezikim Halajot Roseaj Capitulo 2 Halajá 3

[3] Talmud Tratado de Sanhedrin Perek 4 Mishná 5.

[4] Talmud Tratado de Sanhedrin 74a

[5] Samuel II 1-16

[6] En situaciones extremadamente obvias el médico puede y debe actuar según su criterio, inmediatamente, como el caso de una mujer embarazada que se es diagnosticada sin lugar a dudas que la única manera de salvarle la vida es practicando un aborto, debe actuar inmediatamente sin consultar . Consultar podría llevar a la muerte de la mujer.

[7] Sin embargo, lo expresado no implica asentir que resulte compatible que los médicos deban prolongar el designio final mediante técnicas que atenten contra la dignidad de las personas. El encarnizamiento terapéutico debe ser rechazado por cuanto es una forma de intervención humana que impide el curso irremediable de las cosas, sometiendo a la persona a un proceso innecesario, agónico y tortuoso.

[8]Talmud Tratado Nida 13A

[9] Bereshit 9:7

[10] Maimónides Halajot Roseaj Ushmirat Nefesh Capitulo 11 Halajá 4

[11] Tratado de Ohalot 7-6

[12] https://www.medethics.org.il/website/index.php/he/research/nishmatabraham

[13] Libro de responsa IABIA OMER tomo 4 capítulo 1 Eben Aezer

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más