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A.B. Yehoshua: \»La Guerra del 67 acabó con la idea de poder destruir Israel y trajo la ocupación\»

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 Itongadol.- Abraham Buli fue su apodo juvenil. Viudo (80 años) es un intelectual y escritor israelí de origen sefardí.
"Los musulmanes deben tomar la iniciativa contra el terrorismo y el fanatismo… y hacer una reflexión interna"
"Mi sueño es el fin de la ocupación israelí. Y es posible"

La gira de Donald Trump en Oriente Próximo no ha mejorado el ánimo de A.B. Yehoshua. Aunque para el prestigioso escritor israelí (Jerusalén, 1936) es sólo la gota que colma un vaso sin muchas esperanzas.

Israel festeja estos días el 50 aniversario de la victoria en la guerra de 1967 (estalló el 5 de junio) que llevó a la unificación de su ciudad natal, Jerusalén. La ocasión para llegar a una conclusión traumática para sus seguidores. Por primera vez, este símbolo del llamado Campo de la Paz israelí reconoce que la creación de un Estado palestino no es posible hoy en día.

Impregnado del optimismo que mamó en su familia sefardí, Yehoshua no se rinde pero cree que el liderazgo israelí y palestino es incapaz de compromisos históricos. Quizá lo que más le cuesta aceptar es que las llaves del laberinto van más allá del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y el líder palestino Abu Mazen. Y por supuesto del Trump de turno.

"Quizá sea más fácil llegar a la solución de dos Estados que sigo apoyando a partir de una fórmula diferente. Por ejemplo un Estado federal…", explica el llamado Faulkner de Jerusalén a Crónica en su apartamento con una espectacular vista de Tel Aviv. Agobiado por una frustrante realidad y triste por el demoledor y súbito golpe de la muerte de su inseparable esposa Rivka (a la que aún llama Ika), Yehoshua busca soluciones con mayor urgencia. Antes de que sea demasiado tarde.

Para eso regresa a junio del 67. Yehoshua e Ika estaban a punto de volver a Israel tras cuatro años de estudios en París cuando estalló la guerra más corta en combates y más larga en efectos. Se encontraron con una nación eufórica tras una espectacular victoria frente a la coalición militar árabe. Un país que en sólo seis días pasó del profundo temor por su existencia a sentirse invencible y con más territorios. De hacer macabros chistes sobre "el último que se vaya que apague la luz" y temer ante la escasez de cementerios a bromear sobre lo fácil que podría ser conquistar Damasco y El Cairo. Yehoshua fue de los primeros en alzar la voz y advertir del peligro de asentarse en las zonas ocupadas a Jordania, Egipto y Siria. Satisfecho por la victoria de la guerra, de cuyo inicio responsabiliza al presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, Yehoshua critica "los dañinos efectos de la ocupación y las colonias en Cisjordania y Jerusalén Este".

En la mesa está su nueva novela en español, La Figurante, que gira en torno a una mujer a la que el destino devuelve a Jerusalén. Porque más allá de ser el más veterano en el tridente intelectual israelí más internacional (con Amos Oz y David Grossman), siempre será el hijo del arabista judío que escribe historias que luego premian. ¿Qué significan las iniciales A. B.? Abraham Buli (apodo juvenil).

P- Quizá alguien tan peculiar y diferente como Trump sea capaz de solucionar el conflicto entre israelíes y palestinos…

R- No. El conflicto llega casi a un punto que no hay salida. La solución de dos Estados comienza a ser imposible. Desmontar esta unidad y convertirla en dos Estados es como separar dos gemelos siameses. Se necesita paciencia ilimitada, profundo conocimiento histórico y psicológico, visión de futuro… Sólo hablar de Trump, me siento ofendido por EEUU y por nosotros. Que alguien así, sin ningún tipo de ética, sea presidente…

P- Pero él se muestra convencido de que será el que logre la paz entre israelíes y palestinos…

R- La cuestión no es si Trump podrá hacer algo, sino la complejidad de este centenario conflicto en el que tanto se ha invertido para solucionarlo. Cuántas cumbres internacionales, reuniones en la ONU, visitas de estadistas, ministros, Moratinos, Blair… Kerry estuvo aquí un centenar de veces, Obama… Y nada. Lo que tuvo éxito salió de actos voluntarios de las dos partes como el acuerdo de Oslo o con Anwar Sadat en la paz con Egipto.

P- ¿Qué solución sugiere?

R- Quizá un Estado-Federación. Hoy ya no se pueden desmantelar todas las colonias y el Estado palestino no puede ser un conjunto de pequeños trozos. Ellos aún tienen la visión de que sus refugiados en Líbano y Siria volverán aquí trayendo todo el caos de los países árabes. Como hoy es imposible implementar la solución de dos Estados, debemos al menos reducir la malignidad de la ocupación.

P- Sorprende que sea usted el que anuncie la muerte de la solución de dos Estados…

R- Quizá pueda nacer precisamente de un solo Estado. Ir a un sistema federal con distritos regionales que elige representantes en un Senado. Tener varias entidades con una sola nacionalidad, una sola moneda, el shékel, la seguridad en nuestras manos… La identidad debe ser israelí y no judía. Nosotros estamos y vinimos aquí para ser israelíes. Judíos podemos serlo en la diaspora. Pero cuando me dicen que con un solo Estado para dos pueblos Israel dejará de ser judía por el factor demográfico, respondo que Jerusalén tiene un cuarto de millón de palestinos más desde el 67 y hoy es mucho más judía que cuando yo vivía antes de esa guerra.

P- ¿Ha perdido el optimismo?

R- Soy optimista pero es un conflicto único en el que no se disputa un territorio determinado sino todo el territorio. Palestinos que quieren volver no a su patria sino a sus casas tras 70 años. No son refugiados sino desplazados. Por ejemplo en Kalandia. Sus casas están a 10 kilómetros de distancia y sólo esperan con la llave volver a una casa que ya no será suya. Prefieren quedarse en status de refugiados, recibir su dinero de UNWRA [la agencia de la ONU para los refugiados de Palestina en Oriente Próximo] y esperar hasta el día que vuelvan.

P- Si no renuncian a este sueño como colectivo, nunca habrá paz…

R- Parte de ellos renunciará. El problema es que antes del 67 eran ciudadanos jordanos y ahora viven bajo ocupación. Que sigan soñando o no, pero al menos acabemos con la ocupación dándoles un status.

P- ¿Qué supuso 1967?

R- Acabó con la idea de poder destruir a Israel que existía hasta esa guerra. Los ejércitos árabes lo hubieran podido hacer en el 48 y después hasta el 67…

P- ¿La victoria en la guerra fue demasiado victoriosa para Israel?

R- La guerra fue justa porque la amenaza era clara y peligrosa. No teníamos otro remedio ante la beligerancia de los países árabes que tenían sus ejércitos a solo 60 kilómetros de Tel Aviv. Además, la guerra nos trajo la paz con Egipto que sigue vigente bajo el principio correcto de devolución de territorios desarmados a cambio de paz. Y en los 90, acuerdo con Jordania. Son los dos grandes logros de la guerra.

P- ¿Se avecina un "pero"?

R- ¿Por qué tuvimos que poner allí habitantes? Puedo aceptar que en una guerra se ocupen territorios y decir que hasta que no haya paz, no se devuelven y están bajo control militar, pero ¡no crear colonias! En el 67, el gran enemigo no eran los palestinos sino Egipto y Siria. No veo opción en el futuro de dar el Golán a Siria mientras sigue allí un gran caos. El problema es con los palestinos.

P- El precedente de Gaza no ayuda a su petición de retirarse de Cisjordania.

R- Israel desmanteló sus colonias de Gaza, que consideró "Estado enemigo". Hamas nos ganó en Gaza y nos retiramos, pero ¿por qué nos sigue atacando? Cread vuestro propio Estado, si queréis bajo la Ley Islámica, pero ¿por qué nos atacáis?

P- Entonces, ¿comparte el temor de muchos israelíes de que se repita el caso Gaza?

R- Así es. Los ataques de Hamas rompieron la voluntad de aceptar la fórmula de territorios a cambio de paz. Incluso retiradas unilaterales. Y por eso continuaron las colonias dando también vivienda barata. Debemos buscar una solución para que la ocupación sea menos nociva. Es mala no sólo para los palestinos sino también para la sociedad israelí. Cisjordania es diferente porque hay 400.000 habitantes judíos mientras en Gaza solo había 8.000.

P- ¿Cuál es su sueño?

R- El fin de la ocupación. Pero no un sueño, porque es posible.

P- Nació en Jerusalén 12 años antes de la independencia de Israel en 1948 ¿Qué recuerda de su infancia?

R- Mis antepasados, procedentes de Salónica, llegaron a Jerusalén en el siglo XIX, mucho antes incluso que naciera Herzl. Mi padre escribió 12 libros sobre la comunidad sefardí en Jerusalén. Antes de la guerra del 48, recuerdo la infancia como hijo de orientalista profesor de árabe que tenía muchos amigos árabes. Durante el asedio árabe a Jerusalén, estuvimos dos meses recluidos en el refugio y teníamos miedo de que Jordania nos invadiera. Tras la guerra, la ciudad se dividió, y tuvimos 19 años de calma. Era una ciudad maravillosa, intelectual, universitaria…Tras el 67, me desconecté de Jerusalén. No quería vivir en una ciudad donde hay ocupación.

P- Pero los judíos no podían antes acceder al Muro de la Lamentaciones (Kotel) bajo control jordano…

R- Yo no fui de los que se emocionó con la liberación del Kotel. Para mí, el Monte Herzl es muchísimo más importante. El Kotel es el símbolo del exilio y la destrucción del Templo, mientras el Monte Herzl es la independencia y soberanía. En cualquier caso, cristianos, musulmanes y judíos están de acuerdo que el casco histórico con los Lugares Santos tendrá status especial. Uno de los problemas es que ya no sé si se puede dividir Jerusalén.

P- ¿Abu Mazen y Netanyahu no pueden? ¿No quieren?

R- Abu Mazen no puede ni quiere. Tiene ya más de 80 años y le es muy difícil renunciar al derecho de regreso de los refugiados palestinos o a parte del territorio. No se confunda, los palestinos también tienen parte de responsabilidad. El exprimer ministro Ehud Olmert contó que Abu Mazen le anuló 20 veces una reunión y ni le devolvió los mapas que le presentó. El liderazgo palestino siempre esperó que el mundo árabe viniera y le ayudara, pero el mundo árabe está cansado del problema palestino… Los palestinos deben entender que su destino está en sus manos y hacer concesiones.

P- ¿Netanyahu actúa por ideología o supervivencia política?

R- Él desea mantener el statu quo. No cesa la construcción en colonias porque en su esencia comparte la idea de "Tierra de Israel completa". Como ahora no hay opción de dos Estados, debemos intentar que la ocupación acabe o se reduzcan sus daños. El Campo de la Paz al que pertenezco debe ser llamado Campo de los Derechos.

P- Se define como israelí antes que como judío.

R- Mi condición de israelí es mi forma de ser judío. Es el judaísmo total. Yo soy más judío que el rabino Lubavitch de Nueva York. Aquí todo es judío. Yo soy responsable de otros judíos y pago impuestos a otros judíos. Judaísmo es sobre todo formar parte de un pueblo. Puedes ser judío secular que no cree en Dios. La religión se ha convertido hoy en claro centro de identidad para judíos, musulmanes y cristianos. Me preocupa. En una era global, caótica, posmodernista y sin valores morales, la religión te da instrumentos que puedes abrazar. Como laico, asumo mi culpa porque no supimos dar réplica.

P- Volvamos a Trump. ¿Qué opina de su mensaje en Riad pidiendo un frente común con el mundo árabe frente al terror yihadista e Irán?

R- Hacer de Irán un gran monstruo y de Arabia Saudí un ángel es un error. EEUU no debe intervenir en la lucha interna musulmana entre chiíes y suníes. El caos en el mundo árabe viene de la guerra en Iraq, en la que EEUU desmanteló el poder central. Así que después de todos sus errores, lo mínimo que podría hacer es bajar su perfil.

P- "No les llamaré monstruos sino perdedores", dijo Trump tras el atentado en Manchester…

R- Trump no tiene sentido moral. Llama perdedores a suicidas asesinos como si fueran empresarios que han fracasado en sus negocios.

P- El terror yihadista golpea Europa.

R- Europa alentó la llegada de inmigrantes musulmanes en lugar de invertir y ayudar a los países de origen. El esfuerzo debe dirigirse a invertir en los países musulmanes para que entren en el siglo XXI. Por otro lado, Europa tiene un problema muy grave: la reducción de la natalidad. Muestra que no tienen confianza en el futuro.

P- ¿La culpa es sólo de Europa y Occidente?

R- Los países musulmanes deben hacer su parte, pero con ayuda exterior. ¿Vender armas por 100.000 millones de dólares solucionará los problemas en Arabia Saudí y los atentados? La incitación en las mezquitas debe ser desterrada por los musulmanes moderados. Deben tomar la iniciativa contra el terrorismo y fanatismo. No hacen lo suficiente para oponerse de forma frontal a los atentados. El Islam debe hacer una gran reflexión interna.

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