Inicio NOTICIAS Sentido homenaje a Claudio Manaker z’l en Buenos Aires

Sentido homenaje a Claudio Manaker z’l en Buenos Aires

Por
0 Comentario

Itongadol.- La Agencia Judía para Israel llevó a cabo, el miércoles, una Hascará (Ceremonia de Recordación) en memoria de Claudio Manaker z’l, quien fuera su representante para el Cono Sur de Latinoamérica entre 2011 y 2015.

“Pensamos que la mejor manera de homenajearlo era compartiendo recuerdos de lo que Claudio mejor sabía hacer: dejar su huella; queremos recordar a un colega, un amigo y un compañero comprometido e infinitamente humano", afirmó quien ocupa ese cargo en la actualidad, Gustavo Rochman.

En 1984, Manaker fundó el ken (filial) de la tnuá Hejalutz Lamerjav en Rosario junto con su amigo Rami Rabinovich, quien en un video contó que al regresar del Majón Lemadrijim (Seminario para Líderes Juveniles) en Israel, el homenajeado, a quien llamaban “Mono”, quería realizar un cambio en la manera en que se instrumentaba el sionismo en la Hebraica de esa ciudad, que justo ese año cerró sus puertas y se unió a otras para conformar la actual Unión Sionista Argentina (USAR).

Ante una decisión dirigencial con la cual varios madrijim no estaban de acuerdo, comenzaron a conversar sobre establecer un centro sionista, viajaron a Buenos Aires, se entrevistaron con directivos de Hejalutz Lamejav y, poco después, el ken comenzó a funcionar en Deguel Yehuda, un lugar sionista fundado en la década de 1930 por un abuelo de Claudio.

Manaker estaba en contra de que se les pagara a los madrijim, así que retiró todos los sueldos que no había cobrado en Hebraica y los aportó al ken.

“Es un orgullo que haya muchos chicos que empezaron allí y viven en Israel", señaló Rabinovich.

A Claudio "lo recordamos como una persona muy fácil de querer, que hizo de la educación y la ideología sionista para que la gente joven venga a Israel su actividad diaria”, completó.

A continuación, el rabino Sergio Bergman, quien fuera amigo personal de Claudio, se refirió a la primera shlijut de Manaker en la Argentina, de 1993 a 1996, relacionada con el movimiento juvenil Netzer, la tnuá sionista del Movimiento Reformista.

“Fue un hito muy importante convencerlo a \’Mono\’ de que sea shelíaj y venga; su actividad era ser un educador nato -vocacional, además de profesional-: se dedicaba a los chicos y hacía un trabajo de Tikún Olam y Tikún Am Israel y fue cien por ciento coherente en todo su recorrido”, destacó.

Claudio también tuvo mucho que ver con la existencia de un movimiento sionista religioso liberal, Noam (indirectamente al haber fundado Netzer), y “fue un gran compañero y constructor de todo lo que fue mi obra comunitaria", recordó el actual ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

"Volvimos juntos de Israel a fines de 1993 y al año siguiente voló la AMIA; él fue parte de la construcción de Memoria Activa y toda esa militancia, no solo comunitaria, judía y sionista que no era su mandato ni su misión y donde aportó muchísimo compromiso", reveló.

Manaker “siempre tuvo presente a Israel por su concreción de la aliá y lo trajo en todas las acciones para que estuviese en nuestra vida comunitaria porque es muy habitual en el sionismo diaspórico que todos tengamos opiniones y no compromisos existenciales, entonces tener al lado a un shelíaj y un educador como \’Mono\’ nos daba una autoridad crítica y una voz real y no simulada como la del sionismo diaspórico y sus instituciones. Esto se ve reflejado también en este testimonio porque no veo a instituciones de la Argentina que lo puedan hacer por el hecho que estas contribuciones pasan con pena y gloria. La gloria de la trascendencia de la contribución y la indiferencia de la comunidad, que solamente sabe usufructuar el beneficio y asume pocos compromisos. Si hiciéramos un relevamiento de quiénes están acá, marcaría la ingratitud, la indiferencia y la irrelevancia de la comunidad local, que ni siquiera es capaz de recordar todo lo que recibe de este esfuerzo. Que estén la Embajada de Israel, los shlijim y el staff de la Agencia Judía habla muy bien del trabajo que se hizo y muy mal de nuestra comunidad. En este sentido sigo siendo discutido y poco representativo de la voces que hablan, pero siendo compañero de ruta del \’Mono\’ no podía dejar de hacerlo porque marca la coherencia del trabajo que hemos hecho todos estos años, a contramano y siendo minoritarios, pero planteando justamente la diferencia en términos de que no necesariamente tenemos razón, pero sí el coraje y el valor de no callarnos ni adaptarnos ni doblegarnos a un establishment que es, justamente, el responsable de la mediocridad y la decadencia de nuestra comunidad. Esto se revierte con ejemplos como el que venimos a honrar. Así como \’Mono\’ siempre puso más de lo que le dieron y dio más de lo que se llevó, nosotros ahora somos deudos no solo porque lo lloramos y lamentamos, sino porque estamos en deuda con su contribución y no lo vamos a honrar con palabras, sino con acciones”.

Manaker se desempeñó entre 1996 y 2011 como director del Departamento Latinoamericano de la Javaiá Israelit, y Gustavo Levensohn, quien trabajó para Claudio, resaltó, en un video, que cuando éste entró, esa empresa de turismo educativo en Israel solo se ocupaba del plan Tapuz y al retirarse prestaba servicios a innumerables y diversos planes.

También destacó su calidad humana, por la que será recordado por todos los que lo conocieron.

Finalmente, la directora ejecutiva de BAMÁ, Estela Kalinsky, ex compañera de trabajo y amiga personal de Manaker, se refirió a su última etapa en la Argentina, que debió interrumpir cuando la enfermedad que produjo el fin de sus días lo obligó a regresar a Israel.

“Conocí a Claudio hace muchos años en Israel: el volvía de su primera shlijut en la Argentina y había sido nombrado director de Hanoar Vejalutz para América Latina. Recuerdo que trabajábamos en distintas organizaciones, competíamos en ver quién lograba inscribir más jóvenes en programas a Israel, en agregar valor, diseñar mejores prácticas, ofrecer mejores propuestas. Desde entonces y hasta que se fue nos unió la amistad, el amor y la pasión por el trabajo comunitario y la convicción que el camino se construye paso a paso, signado por valores y normas que nos ayuden y ayuden a otros a saber qué y quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos. En su última shlijut como representante de la Agencia Judía para Israel, cargo por cierto más que merecido, desplegó ampliamente sus condiciones de líder judío, de aquellos con quien muchos buscamos espejarnos por su sabiduría, su inteligencia, su ética, su compromiso, su escucha, su capacidad de análisis y proyección, su infinita honestidad, su capacidad de sumar a otros y sumarse a otros, su sensibilidad, su capacidad de reconocer errores y recalcular, su \’hacerse cargo\’… Siempre coherente y consistente, decía lo que pensaba y actuaba en relación a sus convicciones… Dedicó todos y cada uno de los días a representar a Israel y la Agencia Judía con orgullo, compromiso, responsabilidad y lealtad, e invirtió su tiempo en la preciada y compleja tarea de generar vínculos sólidos entre las comunidades judías del mundo e Israel, a través de uno de los bienes más preciados que las mismas tienen: la juventud. Su última shlijut nos reencontró trabajando juntos: Agencia Judía y BAMÁ. Logramos resignificar los espacios de formación docente, los viajes de morim a Israel, las jornadas de capacitación, articular entre organizaciones educativas y redimensionar a BAMÁ en el contexto comunitario. Logró tender puentes y transformarla en una organización de la comunidad judía, sostenida por fuerzas locales. Dueño de un humor ácido y asertivo, amaba a su familia, fanático del futbol, el ajedrez y la buena comida, estudiante y lector empedernido. En toda conversación, charla o discurso incluía anécdotas y ejemplos ligados a esos mundos. Optimista en los momentos más difíciles, conocerlo fue un privilegio".

También estuvieron presentes la primera secretaria de la Embajada, Dovrat Zilberstein; el presidente de BAMÁ, Sergio Brukman; los Shlijim de la OSM, Itamar Sternberg; el Keren Hayesod, Paul Rosemberg; el Keren Kayemet, Shay Salomon; y varias tnuot noar; y el tesorero de La Agencia Judía, Ariel Lifac.

Para finalizar el acto, se descubrió el famoso cuadro del Violinista de Marc Chagall, que fue colgado en la entrada de las oficinas de la Agencia Judía en Buenos Aires, para “recordar a Claudio con esa pintura que conmueve a todos”, expresó la conductora de la ceremonia, Leticia Baran.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat