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Fundación IWO: “Ya digitalizamos más de 1,5 millones de documentos”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Silvia Hansman, directora del archivo histórico de la Fundación IWO, mantuvo una entrevista con ItonGadol sobre el importante trabajo que están realizando para digitalizar documentos, fotos y grabaciones históricas para así poder conservarlos de la mejor manera y que no se deterioren con el tiempo.

“Los documentos en papel tienen una vida limitada y cuanto más se los usa, más rápido se dañan. Para preservarlos en el tiempo tenemos que digitalizarlos. Algo parecido pasa con los discos, las fotografías, los objetos rituales. El objetivo de la digitalización es darles a las nuevas generaciones la oportunidad de acceder a los documentos históricos, ahora y en el futuro”, explicó Hansman.

-¿Cómo analiza el importante trabajo del IWO en el tema digitalización?
-Durante los últimos años hemos digitalizado más de 1,5 millones de documentos. Digitalizamos documentos, fotos y grabaciones históricas sobre la inmigración judía a la Argentina y a la región, sobre las colonias agrícolas, la cultura urbana, y principalmente sobre los sobrevivientes del holocausto. A principios del 2020 llegaremos a los 2 millones. Es un gran momento para evaluar este proyecto.
En 2004 nos propusimos dos líneas de trabajo. La primera fue asegurarnos que los materiales de IWO que se habían dañado durante el atentado a la AMIA y que estaban muy frágiles, pudieran ser conservados y consultados sin miedo a que se rompieran y se perdieran para siempre, o sin miedo a que las personas se enfermasen.
La segunda fue digitalizar materiales que aún no estaban en IWO, materiales que las familias tenían en sus casas o las organizaciones en sus sedes. Nos proponíamos asegurarnos que esos documentos pudieran ser incorporados, aunque sea en una versión digital. Asesoramos a las familias y las organizaciones en la conservación de sus documentos, les ofrecemos la digitalización de forma gratuita y les pedimos solamente la copia. Esto fue muy controversial en su momento porque muchos archivos solo aceptan originales. Pero nosotros optamos por este camino. Esta segunda línea de trabajo superó todas mis expectativas. En muchos casos después de la digitalización se genera un vínculo de confianza que finalmente permite la incorporación del archivo original al IWO.

-¿Puede citarnos alguno de los trabajos más sobresalientes?
-Hace un año empezamos a digitalizar el Archivo de Prensa de la Kehila, una colección masiva de artículos y recortes de diarios sobre la vida social, política y cultural de la comunidad judía en Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. Son miles de artículos organizados por temas y fechas. El creador de este archivo fue Boruch Hager (Rumania 1898 – Buenos Aires 1985) un sobreviviente de la Shoá que apenas llegó a Argentina en 1952 se incorporó a AMIA y se dedicó a la documentación de la posguerra. El archivo siguió creciendo hasta el atentado de 1994. Los voluntarios de IWO rescataron este archivo de entre los escombros y se lo devolvieron a AMIA. Después de casi 25 años pudimos acceder a estos materiales gracias a la decisión de Anita Weinstein, Directora del Centro Mark Turkow de AMIA que tiene un compromiso extraordinario con la preservación de la memoria comunitaria. Ahora nuestro equipo recibe sistemáticamente el material, lo limpia, lo ordena, se registra y se digitaliza con el apoyo económico del Museo del Holocausto de Washington.
Este proyecto de digitalización colaborativo es muy conmovedor porque rescata la figura de Hager que, aunque hoy pocos lo recuerdan, fue una persona clave en la recuperación cultural de los sobrevivientes. El hizo algo revolucionario y apenas podamos abrir este archivo al público, se va a poner de manifiesto, porque va a ampliar de forma dramática el volumen de información disponible para los estudios judaicos en la región.

-¿Cómo continúa este importante trabajo?
-En los archivos, como en la vida, lo que no avanza retrocede. Cada vez las posibilidades técnicas son mayores. Cada vez más estamos obligados por la tecnología a renovarnos para estar a la altura de los estándares de los archivos. Y lo más importante es que seguimos incorporando nueva documentación. Eso demanda muchos recursos. Por un lado, estamos desarrollando una alianza con un instituto de tecnología de Alemania para reconstruir digitalmente algunos de nuestros documentos que están rotos. Por otro lado, tenemos que encarar urgente la compra de un nuevo escáner de gran formato para digitalizar diarios, afiches y manuscritos.

-¿Porque es importante la digitalización?
-Los documentos en papel tienen una vida limitada y cuanto más se los usa, más rápido se dañan. Para preservarlos en el tiempo tenemos que digitalizarlos. Algo parecido pasa con los discos, las fotografías, los objetos rituales. El objetivo de la digitalización es darles a las nuevas generaciones la oportunidad de acceder a los documentos históricos, ahora y en el futuro.
Hay gente que me dice que a los chicos jóvenes no les importa. Eso no es lo que vemos desde IWO. Nosotros sabemos que cuando la colección se amplía la consulta crece. Somos testigos de que la juventud encuentra en el archivo fuentes para reencontrarse con sus historias familiares, para realizar investigaciones académicas, para inspirarse en sus búsquedas artísticas y espirituales. Docentes encuentran materiales para compartir con sus alumnos. Músicos encuentran partituras. Sabemos que esta documentación va a ayudarlos a comprender mejor su propia experiencia judía contemporánea y en última instancia a darle continuidad a nuestra cultura. También vemos como los archivos favorecen el contacto entre culturas, permiten entender mejor los procesos migratorios regionales y nos ayudan a fortalecer el respeto por la diversidad en nuestro país.

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