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Presidente de Hebraica: “El que cambió fue Rafecas, que años atrás expresaba solidaridad con la comunidad judía\»

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Itongadol/AJN.- En una entrevista con la Agencia Judía de Noticias (AJN), el presidente de Hebraica, Diego Dinitz, se refirió a la solicitada publicada contra el juez Daniel Rafecas y recordó que su institución le había otorgado el premio “Moisés” en 2011: “Hebraica no cambió, volveríamos a premiar a una persona no judía que defienda los derechos de nuestra comunidad, haciéndose cargo de la existencia del Holocausto.”

La semana pasada, numerosos familiares de víctimas del atentado a la AMIA, dirigentes y otros referentes de la comunidad judía y la sociedad argentina en general suscribieron a la solicitada “El juez Rafecas debe ser removido”, en virtud de su negativa a hacer lugar a la denuncia del fallecido titular de la Unidad Fiscal de Investigación del ataque terrorista, Alberto Nisman.

Al respecto, Dinitz opinó que “la renuncia de Rafecas no es lo que va a cambiar la justicia. Lo que la va a cambiar es tener una justicia independiente, con jueces probos, jueces independientes, valga la redundancia, de los demás poderes y de la presión de las sociedades”.

Rafecas fue una de las 14 personas e instituciones que en 2011 fueron galardonadas con el premio “Moisés”, que anualmente entrega la Sociedad Hebraica Argentina. El magistrado había sido reconocido como “defensor de los derechos humanos” por su libro “Historia de la solución final”.

Por otro lado, Dinitz pidió una autocrítica en los líderes comunitarios: “La gran mayoría de la comunidad judía no se siente identificada con su dirigencia”.

-¿Qué fue lo que lo llevó a participar en la solicitada contra el juez Rafecas?

-Es algo mucho más profundo que el juez Rafecas, es de alguna manera reclamar que el Estado argentino no está solamente compuesto por el Poder Ejecutivo, el gobierno nacional tiene otros dos poderes: el Legislativo y el Judicial. Y si pasan las cosas que pasaron en la Argentina, no es que no funcionó o que podemos criticar sólo a un poder ejecutivo, no funcionaron tampoco los otros dos poderes. El Poder Legislativo fue, por muchos años, una escribanía del gobierno, y el Poder Judicial no existió y ahora tampoco existe, porque tampoco veo que haya cambios importantes. Los jueces que hoy están en distintas causas contra ex funcionarios, lo hacen al calor de los nuevos cambios, pero ¿por qué no lo hicieron antes? ¿Y qué es lo que me garantiza que hoy están haciendo, juzgando y controlando como es su obligación, la normatividad de la gestión de los actuales gobernadores y gobierno nacional? Porque, con el mismo criterio, digo que si estos jueces en un anterior gobierno miraron para otro lado, por qué tengo que suponer que en este gobierno están haciendo lo que tienen que hacer?. Están juzgando a anteriores funcionarios, pero cualquiera hace leña del árbol caído. La verdad es que la justicia argentina está lejos de una justicia como la que queremos. Tenemos jueces que se acomodan, que tranzan y bueno, esto motivó que alguna parte de la sociedad en algún momento tenga que decir algo.

-Si bien muchos firmaron la solicitada, su firma representa a una importante institución judía, ¿cómo se vincula esto con el atentado a la AMIA?

-En el tema del atentado a la AMIA hay otros aspectos. Está el atentado, sus autores, ideólogos y cómplices internacionales y locales. Está también la impunidad de no investigar, de los gobiernos argentinos posteriores, está el pacto con Irán. Pero hay una parte importante que la comunidad judía nunca habla: ¿Cuál es la responsabilidad de la comunidad y de los dirigentes comunitarios en lo que se hizo o se dejó de hacer? Y tampoco eso sale en ningún lado.
Lamentablemente, no hay autocrítica, la gran mayoría de la comunidad judía no se siente identificada con su dirigencia. En la medida que no se haga una autocrítica y en la medida que no se acepten errores, es muy difícil que el resto de la comunidad judía se acerque a nuestras instituciones, porque no expresan el sentimiento de lo que tienen que expresar. Mientras no haya autocrítica profunda y seria, seguimos asistiendo a una comunidad fracturada, dividida, donde se conmemora la bomba de la AMIA en distintos actos, uno no habla con el otro; no hay diálogo, no hay unidad; y la verdad que eso duele mucho.

-Usted es un dirigente que hace una crítica tanto hacia afuera de la comunidad como hacia adentro. ¿Cómo debería continuar esto?

-La verdad que no tengo la capacidad, la inteligencia ni la soberbia de decir cómo debe seguir. Esto no es una película con un guión prefijado. Esto es la acumulación de fotos. Algunas fotos vamos a tratar de traducir, entre las cuales en este actual encuentro comunitario en Tucumán, hemos conversado con muchos dirigentes jóvenes que quieren otra comunidad, que quieren otra presencia, que quieren otra gestión, otro estilo y bueno, seguramente en Buenos Aires o en algún otro lugar vamos a formar una mesa comunitaria, para repensar y refundar a la comunidad y sus valores. Hoy, lamentablemente, AMIA está judicializada, es vergonzoso por unos y por otros.
DAIA son dirigentes que siempre están en el calor del poder político de turno. La verdad es que tenemos que tener instituciones y dirigentes independientes y con la opinión en base a los derechos e intereses de nuestra comunidad, no importa si el gobierno de turno es amigo o no es amigo. Tenemos que tener una relación acotada, distante, amable, de colaboración porque somos argentinos, pero tampoco dejar de lado nuestra independencia de criterio y dependencia económica.

-Hubo un dirigente joven que dijo que los dirigentes que vienen cabalgando hace mucho tiempo, tienen el músculo cansado, y recibió una feroz crítica. ¿La renovación de generación se va a venir de cualquier modo?

-Creo que hay algo que es imparable, la renovación dirigerencial tiene que serlo, pero no solamente es un tema de juventud. Hay gente joven que piensa como viejos y hay muchos viejos que piensan como jóvenes. Creo que pasa por un cambio de chip cultural, intelectual, de inteligencia y no solamente por la edad.

-Rafecas fue recibido en Hebraica hace algunos años y es una foto que quedó dando vueltas. ¿Cree Usted que estamos frente a un Rafecas que no es el mismo que tenía un espacio años atrás en la comunidad judía?

-Lamentablemente, el que cambió fue Rafecas. Cuando estuvo en Hebraica, muchos años atrás, expresaba una solidaridad y una amistad con la comunidad judía mundial. Es un hombre que habló y se interesó mucho por el Holocausto. Pero la vida personal, sus propios intereses, no los sé evaluar, no soy psicólogo ni sociólogo, pero cambió a él.
Hebraica no cambió, volveríamos a premiar a una persona no judía que se interese y defienda los derechos e intereses de nuestra comunidad, haciéndose cargo de la existencia del Holocausto. La verdad es que los que cambian son ellos, nosotros seguimos con los mismos principios.

-Con su firma en la solicitada ¿Usted cree que con el tema Nisman se debe llegar al final y que no se hizo lo que se tendría que haber hecho?

-La renuncia de Rafecas no es lo que va a cambiar la justicia. Lo que la va a cambiar es tener una justicia independiente, con jueces probos, jueces independientes, valga la redundancia, de los demás poderes y de la presión de las sociedades. Los jueces no tienen que hablar, los jueces tienen que dictar sentencia, tienen que hablar a través de sus fallos. La solución no es sólo Rafecas, la solución pasa por una Corte Suprema en la que hay que hacer cambios. Acá hubo presidentes y miembros de la Corte Suprema que tenían propiedades donde había prostíbulos, nadie los conocía. Sinceramente, esa no es la mejor imagen, no es la visión que una sociedad tiene que tener sobre sus jueces. Hay que trabajar mucho, estamos muy lejos del modelo de la Argentina, del modelo de comunidad que nosotros queremos. Lo que pasa en el país, pasa en la comunidad, nos pasa en todos lados, en nuestras instituciones también.

-Por otro lado, ¿qué opina sobre el antisemitismo en Bariloche?

-Hay varias cosas: Habría que cuestionar muy seriamente a los padres y a la educación que le dan intencionalmente a esos chicos. Porque no es casualidad, no es un ‘no sabía’. A esa edad sos consciente de lo que estás haciendo. Si tienen la capacidad para tener una relación sexual o tienen la capacidad para plantear, quejarse, hablar o estar en Internet y hacer un montón de cosas, entonces, también tienen la capacidad de discernir lo que están haciendo. Yo los juzgaría con mucha dureza, a ellos, al colegio y a las familias. Y si pasa lo que pasa es porque hay un caldo de cultivo, porque cada vez que hay crisis en la Argentina se la agarran con nosotros.

Los dirigentes a veces tenemos que tomar medidas y cuando salen este tipo de cosas, nos obligan a levantar el nivel de seguridad de nuestras instituciones, recibimos amenazas permanentes, hasta hemos tenido que evacuar los edificios nuestros por amenazas de bomba. No digo que sea un país antisemita, es un muy buen país, la Argentina es nuestro país, pero hay antisemitas, esto hay que verlo. Y cuando se habla de grieta, cuando se habla de fractura social, por una u otra razón la ligamos los judíos.

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