Inicio NOTICIAS Argentina/Entrevista. Avruj: “La política de derechos humanos no es partidaria ni admite ideologización”

Argentina/Entrevista. Avruj: “La política de derechos humanos no es partidaria ni admite ideologización”

Por
0 Comentario

Itongadol/AJN.- Días antes de que asuma como secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj (foto) dialogó con la Agencia Judía de Noticias (AJN) sobre su rol en el gobierno de Mauricio Macri y aseguró que “la política de derechos humanos no es partidaria y no admite ideologización”.

El ex director ejecutivo de la DAIA anticipó que se hará cargo del Capítulo Argentino de la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto y que asumirá la presidencia pro tempore de este organismo global.

Avruj integró la gestión macrista en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como director de Relaciones Institucionales (2007-2011) y, los últimos cuatro años, como subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural.

P- ¿Cómo se siente y qué pasa por su cabeza en estos momentos como secretario de Derechos Humanos de la Nación?

CA- Por mi cabeza pasa lo que le pasaría a la mayoría de la gente. Por un lado, muy contento y muy esperanzado con este nuevo proceso que se va a vivir en la Argentina, que ya empezó, pero que fue con la jura de Mauricio (Macri), con la imagen de verlo a él investido como Presidente de la Nación. Creo que viene una época muy interesante, muy linda. Un cambio de estilo, de forma de comunicarnos, de crear política, de crear cultura, de relacionarnos tanto a nivel interno como a nivel externo, en el ámbito internacional. Esto desde el punto de vista macro. Desde el punto de vista micro, tiene que ver conmigo individualmente, también muy esperanzado, muy contento y muy emocionado. Mi recorrido en administraciones abocadas a derechos humanos es de toda la vida, al igual que mi formación en lo institucional, y dar este paso y la importancia que tienen los derechos humanos dentro de este esquema de gobierno, que se ha armado, junto a la esperanza y las exigencias que se tienen, y los desafíos que tenemos por delante, me tienen muy bien y, obviamente, sensibilizado.

P- El rol que ocupaba en la Ciudad se agranda en sus funciones, pero ¿cuál es concretamente el desafío, con todo lo que hizo hasta ahora?

CA- Son dos dimensiones completamente distintas, lo tengo bien claro. Si bien esta Ciudad de Buenos Aires es enorme y plantea muchos desafíos. Es cierto también que en la Nación, las responsabilidades son mucho más grandes. Primero, estamos hablando de un territorio mucho más grande y las políticas que se refieren al tema de los derechos humanos involucran a la totalidad de los habitantes del país. En el sentido de los desafíos que tenemos, primero y fundamental dejar bien en claro que la política de derechos humanos no es partidaria y no admite ideologización. Para nosotros los derechos humanos son de la gente. Al decir de la gente, no estoy hablando de los otros, estoy hablando de nosotros. Uno no puede pensar en políticas de derechos humanos si no se piensa también como beneficiario de esas políticas.

P- ¿Tendrán mucho trabajo, en ese sentido, frente a lo que están recibiendo?

CA- Sin duda que va a haber mucho trabajo. Lo que termina hoy es una etapa, un mojón en la historia, una forma de hacer política. Se evaluará [lo que recibimos] desde la gestión, corrigiendo los errores y el tiempo va ir evaluando cualitativamente esas decisiones políticas que se tomaron. Digo claramente que las políticas de derechos humanos no son de izquierda, no son de derecha, no son de ningún partido político, son de la gente y para la gente. Eso es clarísimo. En ese sentido, la agenda de derechos humanos es, para nosotros, la “Agenda 2030" que votó Naciones Unidas. Toda una serie de temas que son trasversales a la gestión del gobierno, que tiene que ver con pobreza cero, con la educación para todos, con trabajo, con inclusión, con medio ambiente, con salud, con tercera edad. Esa agenda es prioritaria y dimos muestras claras que va a ser nuestra bandera. Obviamente, para nosotros toda política de memoria, verdad y justicia es importante. Para mí, en lo personal, es importante y hay señales muy claras en el comportamiento a lo largo de la vida, así que de esto no nos vamos a apartar. Eso ya lo dijo Mauricio (Macri), no hay ninguna posibilidad de imaginar escenarios de anulación de juicios de lesa humanidad o de otra índole, y menos que menos – eso hay que dejarlo bien en claro – injerencia del Poder Ejecutivo. Esos son elementos o potestades de la justicia y ahí nosotros vamos a hacer todo lo posible para que la justicia inicie los juicios y termine con los juicios que están pendientes de lesa humanidad, fundamentalmente porque es una necesidad para la sociedad y para las víctimas y sus familiares, que no pueden seguir en el tiempo deambulando, declarando o viviendo en la incertidumbre. El segundo punto, que tiene que ver con memoria, es la educación, la educación de la memoria es fundamental para nosotros y en eso vamos a trabajar. El otro tema tiene que ver con la construcción de una cultura cívica en derechos humanos. Una cultura cívica con educación, que tiene que ver con la gente, con los principios y no con la militancia. Pensamos que las jóvenes generaciones, y todo el mundo, pueden comprender, saber de qué hablamos cuando lo hacemos de derechos humanos. Cuando se habla de un acto de antisemitismo, no es la comunidad judía la que debe salir sola a defenderse, quejarse o reclamar, sino tiene que ver con un comportamiento de la sociedad que permite estos hechos se produzcan; con la discriminación de cualquier segmento de la sociedad no debe salir a reclamar solamente el damnificado o la víctima; los problemas de trata, que comienzan fundamentalmente con la violencia de género, verdaderamente comienzan con el menosprecio, con la falta de educación, la falta de entender los valores del respeto, la dignidad humana, el medio ambiente, la tercera edad. O sea, generar una cultura cívica y eso va a estar muy unido con el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

P- Esto se relaciona con Caracas, donde el presidente de Venezuela decía que estaba todo bien con la comunidad judía, pero existían medios que expresaban permanentemente cuestiones antisemitas. No funcionaban en paralelo lo que eran el Ejecutivo y la realidad…

CA- Es bueno que lo comentes, porque hay un tema que nosotros sostenemos, y vamos a poner todo el empeño. Sostenemos que tenemos que achicar la brecha entre lo que es la norma y lo que es la realidad. Como decía un veterano dirigente de la comunidad: ‘achicar la norma de lo que se dice y lo que se hace’. Entonces, eso tiene que ver con las prácticas. Tener un montón de medios, la Ley antidiscriminatoria, que fue un logro de la DAIA en su momento, tenemos que avanzar en modificarla hoy para ampliarla, pues estamos hablando de 30 años de esa Ley. Así que hay un montón de cosas por hacer, pero con mucha tranquilidad, entrar, hacer pie hacia la ex ESMA, que es un campus de los derechos humanos. Se dieron muchos pasos ya, y tenemos que profundizarlos para que sea un verdadero campus de los derechos humanos, ejemplo en Latinoamérica.

P- Más allá de su felicidad, ¿lo asustan algunos desafíos?

CA- Estoy tranquilo, hay un equipo que venimos trabajando desde hace mucho tiempo en su armado; en el ministerio de Justicia hay un gran equipo. Mi designación fue hecha por el Presidente y por Marcos Peña, hay un apoyo. Pero obviamente uno tiene claro que las tensiones existen, que gran parte del trabajo de un funcionario público es administrar estas tensiones, y como alguien lo definió, yo soy dialoguista, es una de mis mayores virtudes. Yo creo que el 50 por ciento de las soluciones está en poder sentarse cara a cara, conversar, ver el problema y buscar las mejores soluciones y entender que uno es falible. Segundo, que uno no es conocedor de todas las respuestas y de todos los temas, que para eso hay profesionales, hay equipos y hay mucho saber en la sociedad civil, uno no tiene que olvidarse de eso. Mi forma de vida fue siempre confiando, siempre pensando bien, no desviarme en lo que no es importante, buscando siempre lo mejor para todos.
 
P- Son muchas las personas de la comunidad que acompañan a este gobierno, pero hay dos muy allegadas, que son el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable y rabino Sergio Bergman y el diputado y ex vicepresidente de la DAIA Waldo Wolff. De alguna manera, indica una decisión de Macri de ser amplio, abierto y plural…

CA- Totalmente. Es una contestación formal y profunda a todo un trabajo de construcción y un comportamiento de Mauricio en estos 12 años, y en estos 8 de gestión. En primer lugar, Mauricio premia la capacidad de trabajo, en términos de conocimiento de la tarea y capacidad de entrega; no premia la militancia. En segundo lugar, no da “cheques en blanco” y creo que -en principio- se ha nutrido de buena gente. Con Waldo y Sergio no tengo objeción, y nadie puede tenerla dadas sus condiciones personales y que donde han estado, han demostrado capacidad, entrega y trabajo, fundamentalmente.

P- ¿Qué tiene para decir sobre al atentado a la AMIA y el polémico Memorándum de Entendimiento con Irán paralelo a la investigación judicial?

CA- Mauricio fijó en la campaña, y luego de haber sido electo, una posición muy clara: la derogación del Memorándun, así que me reconforta la continuación del proceso y la toma de posición política que se manifestó en el momento más crítico.

P- ¿Cuál imagina que son las primeras acciones necesarias como una señal de derechos humanos a la sociedad argentina?

CA- La primera señal que vamos a dar en estos dos meses, y me parece que es necesaria, es mostrar que el diálogo es una realidad y una posibilidad. De hecho, lo primero que vamos hacer es convocar a los organismos de derechos humanos para escucharlos. La segunda, muy fuerte y que ya empezó, va a ser reunirnos con todos los funcionarios y preparar la reunión en la cual el Presidente nos va a recibir en su despacho. Es la primera vez que un Presidente nos va a recibir y pasará a ser un tema de agenda como corresponde, pues es muy delicado. La tercera también tiene que ver con la comunidad y es el acto del 27 de enero (Día Internacional de Conmemoración Anual de las Víctimas de la Shoá) y la inauguración del monumento al Holocausto, que el gobierno anterior no quiso hacer. Esto ya fue hablado con el ministro de Cultura, Pablo Avelluto. Y tomo la presidencia pro tempore de la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto, la Task Force. También me reuní con Pedro Mouratian, (titular) del INADI, para trabajar en lo que queda de diciembre y todo enero en relevamiento exacto: hablar con la gente, conocer los programas y establecer nuestras propuestas programáticas a concretar. Otro signo importante puede ser el llamado al Consejo Federal de Derechos Humanos, con todas las provincias, aquí, en Buenos Aires, durante enero, y hacer mi primera gira al Interior. Pasaron 20 años de la aprobación del proyecto de Ley Antidiscriminatoria, y cuando (desde el gobierno porteño) inauguramos la Plaza de la Shoá habían pasado 15. Haremos ahí el acto del 27 de enero. Hace un mes inauguré una placa a un justo portugués y ahora logré que se apruebe una ley para inaugurar 17 placas de un justo por cada colectividad de cada país. Va a ser el Paseo de los Justos en la Plaza de la Shoá, donde está el monumento. Se inaugurarán las dos cosas simultáneamente. La Argentina es el único país latinoamericano que integra la Task Force, y fui impulsor del Capítulo Argentino junto con (el ex presidente del Museo de la Shoá) Mario Feferbaum. Hay que reconocer al embajador Roberto García Moritan y Federico Villegas Beltrán, que fue su gran impulsor. Lo que está bien hecho lo vamos a profundizar.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat