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El presidente del Consejo Mundial del KKL: “Sin educación no hay seguridad en Israel”

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 Itongadol/AJN.- “El pushke tenía la misma conexión que Internet tiene hoy”. Así lo afirmó el presidente del Consejo Mundial del KKL, Efi Stenzler, al recibir en Israel a la Agencia Judía de Noticias durante una visita a las oficinas del Keren Kayemet. Stenzler remarcó el progreso que tuvo la entidad desde sus inicios hasta hoy y comentó que la misión del Keren Kayemet “es preocuparse porque Israel tenga una mejor calidad de vida”.

“Antes, no existía el Estado de Israel y cada uno donó para que existiera un Estado para el pueblo judío, con las pushkes (alcancías) azules. Hoy donan para que se hagan proyectos para desarrollar el Estado y eso es lo que hace el KKL, para que las personas quieran quedarse y para aquellos que quieran venir puedan venir y vivir en Israel, un país bueno".
A pesar de todo lo que ocurre alrededor, acá vivimos como en un paraíso”, expresó Efi Stenzler, a la Agencia Judía de Noticias.

Stenzler se refirió a la importancia de la educación judía y sionista por fuera de Israel y resaltó que “las comunidades latinoamericanas son muy sionistas” y por lo tanto “es importante mantener una conexión con las sedes del KKL alrededor del mundo”. “El KKL es el domicilio del Estado Judío”, comentó.
Stenzler se desempeña como presidente del Consejo Mundial del KKL-JNF desde 2006. En su servicio militar obligatorio se desempeñó como comandante de la División de Paracaidistas (Tzanjanim). Tras haber finalizado, estudió Administración Pública y Administración Gubernamental en la Universidad de Bar Ilan.
Entre 1993 y 2006, sirvió como Alcalde de Givatayim y paralelamente, fue Presidente del Comité de Planificación y Construcción; y Presidente de los Comités de Relaciones de Educación Complementaria y de Relaciones Públicas de la Unión de Ayuntamientos en Israel.

¿Cuál es la historia del Parque Ariel Sharon, donde estamos ahora y donde el Keren Kayemet tiene una de sus oficinas?

Estamos en un lugar que lo llamaron históricamente Granja Shalem, fue una granja agrícola. Cuando era niño mi escuela primaria estaba a un kilómetro del lugar y veníamos una vez por semana, era la única granja agrícola de la zona y aprendíamos, en un marco educativo, tareas de agricultura. Pasaron muchos años, cuando yo era alcalde de Givatayim, junto a 14 ciudades de la zona, tirábamos la basura en este terreno y lo convertimos en una montaña.
En el año 97 – 98, el ministro de Medio Ambiente, Yossi Zarit, me dijo: ‘Hay un problema, la montaña tiene 80 metros de altura, esta montaña de basura atrae muchos pájaros y tenemos miedo de que se atasquen en el motor de los aviones que descienden en el aeropuerto (de Tel Aviv)’. Ese fue un gran problema y además había mucho olor, porque en ese entonces no se reciclaba la basura. Quedamos que por en el periodo de un año, no se iba a arrojar más basura, acordamos que vendrían camiones y se llevarían los residuos a un lugar especial que se construyó en el sur. Después de unos años más, en 2003 – 2004, este lugar se transformó en una granja de cultivos, se sembraron frutas, verduras, etcétera. Después quisieron empezar a construir casas en este terreno y yo como Alcalde de Givatayim, junto al alcalde de Holón y el alcalde de Azur, formamos un grupo contra la construcción. Dijimos: ‘Este lugar tiene que ser el parque de Gush Dan’, porque tiene más de 5500 hectáreas. Es más grande que Central Park. Sacamos un shekel por cada uno de los habitantes de la ciudad e hicimos un “pozo común”, y junto a Keren Brajá, empezamos a hacer un programa para construir un parque. Sin conexión con el Keren Kayemet LeIsrael. Después armamos una agrupación de todas las ciudades para cuidarlo. El Primer Ministro en ese entonces era Ariel Sharon, él se unió a nuestra causa, porque su hijo era un hombre que le preocupaba el medio ambiente, el resultado es que tenemos hoy el Parque Ariel Sharon.

¿Cómo puede explicar lo que fue el Keren Kayement LeIsrael (KKL) en sus inicios y lo que es hoy?

Hubo diferentes etapas, diferentes épocas. En el pasado, el principal objetivo del KKL era adquirir tierras para el Estado Judío.
La primera etapa fue en 1901, cuando sólo teníamos 200 de 48.000 hectáreas. Había que adquirir más territorio.
Después, desde 1948 hasta hoy, compramos un millón y medio de hectáreas. Después de eso, el tema más importante eran los bosques, y hoy tenemos un millón y medio hectáreas de bosques. 350.000 le pertenecen al KKL y el resto al Estado de Israel. Todo con la plata del KKL, nada con la plata del gobierno.
La tercera preocupación fue armar reservas de agua y después, el cuarto nivel fue hacer calles, caminos, peatonales para que la gente pueda visitar el lugar. Nos ocupamos de la energía verde, armar contenedores para que el agua no se evapore y crear fuentes de electricidad. Después estuvo todo lo relacionado con la información de difusión y apertura. Si me preguntás que fue del KKL entonces, vinieron inmigrantes, se construyeron más de 360 ciudades, pueblos, kibutzim y en el territorio que compró KKL se pudo establecer a los judíos que sobrevivieron la Shoá. Y hoy, nuestra misión es preocuparnos que Israel tenga una mejor calidad de vida y que las próximas generaciones que quieran venir a establecerse en Israel no tengan lo que nuestros padres tuvieron: un país pelado, sin árboles, sin bosques, sino un país con buena calidad de vida.

¿Cómo se hace para que la gente siga ayudando al KKL cuando se lo/le ve tan fuerte?

Primero y principal, el KKL es una organización fuerte, pero necesita fondos para seguir trabajando. Tenemos 48 sedes en todo el mundo, hace 10 años teníamos solo 24-25. Todo es resultado de una organización que no siempre fue así de fuerte. Hace 10 años era una catástrofe y por eso las donaciones son importantes para seguir construyendo.

¿Cuál es el rol del KKL en la educación judía fuera de Israel?

Yo creo que la educación es la seguridad de Israel, sin educación no hay seguridad, podemos tener miles de tanques, pero si no tenemos educación no puede existir el Estado de Israel. Nuestra intención no es en cantidad, sino en calidad. Sin educación, no hay cuidado ni seguridad, sin seguridad no hay ejército, sin ejército no hay Estado de Israel. Por eso la educación es la seguridad de Israel y la educación sionista es para que sepan por qué estamos acá. La relación del KKL y nuestras sedes en el mundo, es muy importante, por eso debemos ayudar con la educación en el mundo judío, no sólo en Israel.

¿Qué espera de las comunidades latinoamericanas?

Espero que cada judío, sin importar dónde viva, tenga relación con el Estado de Israel de alguna forma u otra. No digo que tenga que vivir en Israel, pero sí que tenga una relación con nosotros y que sus hijos visiten, al menos una vez, y que sepan que tienen una casa en el Estado de Israel. Mientras Israel sea fuerte, el pueblo judío también será fuerte y si Israel, D-s no lo permita, es débil, el pueblo judío también lo será. Las comunidades latinoamericanas son muy sionistas, saben hebreo y el idioma nos conecta. Por eso, la educación es importante, el idioma es importante y visitar Israel es importante. Es importante también que las comunidades de América Latina tengan relación con las sedes del KKL en sus países. El KKL es el domicilio del Estado Judío.

¿Cuál es el pushke (alcancía) de hoy?

El pushke – alcancía donde se depositaba la donación al KKL- tenía la misma conexión que Internet tiene hoy. Si alguien donaba plata, sabía que iba a llegar a su destino. Hoy esa es la conexión, a través de Internet, whatsapp, a través de la escuela, de la tnuá. La comunicación no es como la de antes, no había televisión, no había Internet. Por eso, hoy el vínculo son estos aparatos.

¿Está conforme con que Internet sea ese nuevo pushke que conecte las comunidades de la Diáspora?

La conexión existía también cuando el pushke era lo que unía la sede de Buenos Aires con Tel Aviv o Jerusalém. Nosotros estamos en contacto con la sede del KKL en Buenos Aires, Santiago, Río de Janeiro o San Pablo. Nosotros sabemos que hoy hay en el KKL de cada lugar del mundo, una “X” cantidad de personas con la que se está en contacto. Esta es la primera vez que el pueblo judío es más grande que en los años previos a la Shoá. Pero hoy, el mundo es distinto que hace 100 años, antes no existía el Estado de Israel y cada uno donaba para que existiera un Estado para el pueblo judío, con las pushkes azules. Hoy donan para que se hagan proyectos para desarrollar el Estado y eso es lo que hace el KKL, para que las personas quieran quedarse y para aquellos que quieran venir puedan venir y vivir en un país bueno repite la frase. A pesar de todo lo que ocurre alrededor, acá vivimos como en un paraíso.

¿Está conforme con los resultados del mundo judío de Latinoamérica con el KKL? ¿Cuál es su mensaje para Latinoamérica?

Dentro de todo, el trabajo del KKL es muy bueno y agradezco a todos los presidentes del KKL, a la administración y a las juntas directivas del KKL, porque hacen un trabajo voluntarioso y no hay una cosa así en ninguna organización en el mundo, que la gente se comprometa con la educación y la recolección de donaciones. Todavía tenemos muchas misiones, tenemos un futuro conjunto, el KKL es fuerte y se debe a un Estado de Israel fuerte, a un pueblo judío fuerte. Los judíos se unen unos con los otros. El KKL en 2015 es una organización con ideas claras y con transparencia completa, se puede ver en Internet toda nuestra actividad.
Les deseo a todos muchos años de buen trabajo y buena salud.

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