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Mi tatuaje de Gilad Shalit

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Itongadol.- Por Waldo Wolff*. Gilad fue secuestrado en el año 2006. Desde el principio de su inhumano cautiverio su historia me conmovió y movilizó profundamente. El reclamo permanente durante años por parte de sus padres y de la comunidad judía mundial me marco a fuego. Gilad fue secuestrado en el año 2006.
Desde el principio de su inhumano cautiverio su historia me conmovió y movilizo profundamente.
El reclamo permanente durante años por parte de sus padres y de la comunidad judía mundial me marco a fuego. Su historia simboliza aquellos valores universales que nos dan identidad como colectivo y del que tan orgulloso nos sentimos. El nunca olvidar un hijo, el movilizarnos, la solidaridad y el culto a la memoria entre otros.
En Mayo de 2011 estando en Israel tuve la oportunidad de visitar a la madre de Guilad, Aviva. La entrevista duro apenas unos segundos ya que Aviva estaba atendiendo mucha gente a la vez.
Le dije que era Presidente de la Federación que aglutina a los clubes judíos de Argentina y que la historia de su hijo me movilizaba mucho en lo personal como a tantos otros judíos. Y que además en la comunidad judía Argentina permanentemente estábamos haciendo actividades para reclamar por su pronta liberación.
Al cerrar este corto relato le pregunte: Que mas puedo hacer? La mujer me miro a los ojos fijamente y con una mirada que denotaba cansancio me dijo “hagan lo que puedan. Todo suma”.
Al llegar mi cumpleaños en ese Setiembre de 2011 en un acto casi impulsivo decidí tatuarme en mi hombro la imagen de Guilad por lo que él y su historia simbolizan.
Menos de un mes después de hacerme mi tatuaje de Gilad se comenzó a hablar de que pronto lo liberarían.
La noche del 17 al 18 de Octubre no dormí aguardando su liberación. Al ver las imágenes de Guilad bajando del helicóptero que lo transporto desde Egipto mis ojos se llenaron de lagrimas. Y al presenciar el saludo que le brindo el primer ministro de Israel y el emocionado abrazo con su padre definitivamente me quebré.
Por su libertad Israel libero a 1027 terroristas. Un símbolo más de cuánto vale una vida para nosotros los judíos y de nuestra osadía para hacer hasta las más impensadas y contradictorias acciones por nuestros hijos.
Guilad volvió a casa. Verlo ayer en el acto del cual fui parte y poder abrazarlo fue una bendición. Sentí que estaba abrazando a un hijo mío.
La pagina de la historia que escribió el pueblo judío con Guilad se escribe solamente cultivando los más nobles valores universales de los cuales me siento muy orgulloso.
No tengo absolutamente ninguna duda que mi historia no tuvo nada que ver con la liberación de Gilad, pero su historia es definitivamente hoy parte de la mía.
Waldo Wolff
*Vicepresidente de la DAIA

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