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Fundación IDEL/Fundación Judaica. La importancia de la tarea de las voluntarias de IDEL

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 Itongadol.- IDEL es una organización sin fines de lucro que posibilita que personas con discapacidad trabajen, tanto en instalaciones propias como en empresas. Ganando así su propio sustento para vivir dignamente. IDEL —Integración y Desarrollo Laboral— está brindando alegría y dignidad a muchas personas con necesidades especiales.

Está dirigido a adultos con discapacidad, ofrece un lugar de crecimiento y desarrollo a través de su inserción laboral. De esta manera personas que estaban excluidas, pueden dejar de depender de sus familias, y pasar a formar parte de la comunidad desde un rol productivo. Todos ellos cobran sueldos dignos, en blanco y reciben los beneficios sociales correspondientes. 
En Fundación IDEL trabaja un grupo de voluntarias muy comprometido con su tarea. Tenemos la suerte de contar con algunas de ellas desde que comenzó IDEL, hace 6 años; y otras se fueron sumando en el camino.
Su labor es de suma importancia. Una vez que evaluamos que el trabajo que ofrecen las empresas será posible de realizar por los jóvenes, ellas se ocupan de recibir y ordenar la materia prima en nuestra sede. Organizan la línea de producción, según las capacidades de cada uno de los jóvenes; y luego les distribuyen las tareas. Son las encargadas de acompañar y supervisar este proceso.
Pero esto no es todo… también son motor de promoción y de participación en actividades extra laborales recreativas que tienen como fin una mayor socialización e integración. Solemos juntarnos a almorzar para los cumpleaños, asistir a ferias, museos, eventos…
En esta oportunidad, María de los Ángeles, coordinadora voluntaria de IDEL, comparte su experiencia con nosotros:
 
Fiel a la ideología de IDEL, cuyo objetivo principal es lograr la integración laboral de jóvenes con discapacidad, fomentamos, además, salidas fuera del horario de trabajo, para lograr afianzar el compañerismo, promover la inclusión social y  brindarles fundamentalmente que logren la autonomía tan necesaria para ellos.
El lunes 29 de abril concurrimos  a la Feria del Libro, con María, Francisco  y Diego, tres de los jóvenes de nuestro equipo; muchos otros no pudieron ir por diferentes razones.
Al finalizar la jornada laboral, almorzamos y viajamos en subte, en compañía de Marina, que no podía visitar la feria, pero pudo compartir esos lindos momentos previos. Ella, tuvo un gesto solidario al obsequiar a Diego, una entrada que le habían regalado, ya que él no tenía su Certificado de Discapacidad y hubiera tenido que pagar la suya.
Reflexionando sobre este paseo, quiero expresar cuántas cosas pudimos vivenciar:
– Los vínculos se afianzan con las experiencias participativas.
– La solidaridad se aprende, y estos jóvenes son los primeros en enseñarnos su capacidad de ayuda.
– El sentido de orientación lo pudimos trabajar con el folleto que nos dieron en la entrada, donde  buscábamos el pabellón que nos interesaba visitar a cada uno.
– El esperar que un compañero elija su libro o busque el pabellón indicado, fomenta la tolerancia y la paciencia que a veces no tenemos.
– La necesidad de una organización para concretar la visita les ayuda a ellos a ordenarse y ubicarse en espacio y en el tiempo.
– Conocer los gustos de los otros nos enseña a respetar las diferencias que existen.
Más allá de haber logrado muchos objetivos, desde que soy voluntaria y coordinadora de estos trabajadores de IDEL, hubo un cambio en mi vida profesional, y disfruto de la alegría que me transmiten, tanto sea por sus logros, como por la diversión que se genera con estas experiencias tan enriquecedoras para todos.
                                         
Lic. María de los Ángeles de la Vega
www.idel.org.ar

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