Inicio NOTICIAS Aniversario Embajada. Aún siguen las repercusiones en la prensa israelí por el 20 aniversario del atentado a la embajada

Aniversario Embajada. Aún siguen las repercusiones en la prensa israelí por el 20 aniversario del atentado a la embajada

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Rodeado por decenas de policías y guardias, los miembros de una delegación israelí bajaron del autobús en la calle Arroyo y comenzó a marchar por la calle hacia el lugar donde alguna vez funcionó la Embajada de Israel en la Argentina.
"Yo no me siento bien", le susurró Raheli Shefi en el oído a un periodista que acompañaba a la delegación. "Es difícil estar aquí."
Su marido, Yitzhak Shefi, camina unos pasos detrás con el rostro impasible. Hace veinte años, cuando él era el embajador de Israel en Argentina, llamó a Buenos Aires como su casa. Pero él no ha puesto un pie en el país desde que terminó su misión diplomática.
"Cuando llegué a la embajada ese día (el de la tragedia) el lugar parecía un campo de batalla", recordó. "El ruido era aterrador, sirenas, gritos, vidrios que se quiebran, un infierno en la tierra", agregó
La tragedia sucedió el 17 de marzo de 1992. Un terrorista estacionó un coche bomba cerca de la entrada del edificio de la embajada de Israel, entonces ubicado en la calle Arroyo 910. A las 14:50, la bomba explotó, provocó el derrumbe del edificio, dejó 29 muertos y decenas de heridos, diplomáticos, vecinos y transeúntes.
Cuatro empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores se encontraban entre los fallecidos – David Ben Rafael, Eli Ben Zeev, Eliora Carmon y Zehava Zehavi.
"En los primeros momentos después de la explosión, nadie percibió la magnitud del evento", dice Noam Sahar, un ex guardia de la embajada que sobrevivió a la terrible experiencia, en declaraciones consignadas por el portal de noticias Ynet. "Sólo cuando nos las arreglamos para salir entendimo la gravedad de la catástrofe. Un edificio que se encontraba en el lugar durante 42 años simplemente había desaparecido", añadió.
Exactamente dos décadas después, a la misma hora de la tragedia, una sirena conmemorativa rompió el silencio en la Plaza Embajada de Israel.
En un escenario, los funcionarios argentinos que llegaron a la ceremonia conmemorativa realizan un minuto de silencio. El vicecanciller Daniel Ayalon participó del acto.
En tanto, Miri Ben Zeev pone una corona de flores cerca de una pared de piedra -un remanente incondicional del edificio de la embajada. Su marido, Eli, era un oficial de seguridad de la embajada.
"Yo llegué ese día después de que un amigo me llamó y me dijo que hubo una explosión en la embajada", relata Miri. "Recuerdo a los chicos de pie sobre las ruinas, en busca de sobrevivientes. Uno de los miembros del personal de la embajada me dijo que vio caminando a Eli. Pasaron tres días antes que su cuerpo fue encontrado debajo de los escombros”, agregó.
Danny Carmon, un veterano diplomático que en 1992 sirvió como cónsul de Israel, perdió a su esposa ese día mientras que él resultó herido en la explosión, pero sobrevivió. Él tuvo que criar a sus cinco hijos pequeños solo.
"Era una vida completamente diferente", dice. "Fue una transición brusca".
Este año, a toda su familia lo acompañó en el viaje, incluyendo su nieta y actual esposa.
"Este es el viaje de los familiares de las víctimas que en este lugar perdieron a alguien o algo", señala Carmon. "Esta importante iniciativa del Ministerio de Relaciones Exteriores tiene gran importancia para nosotros como familia, y para la diplomacia israelí en general”, añadió.
Carmon señaló: “Después de todo, todos sabemos que los responsables de ese horrible ataque terrorista son las mismas personas responsables de los recientes intentos de dañar a diplomáticos israelíes en el extranjero".
Un informe especial elaborado por el Mossad, la CIA y el servicio de inteligencia argentino afirmó hace unos años que Irán estaba detrás del atentado de 1992, así como el atentado a la AMIA, dos años más tarde, que dejó 89 muertos y cientos de heridos.
Elisa Ben Refael quiere justicia también, pero ella se considera triunfante a la luz de los retos al haber superado los efectos de la tragedia.
"Es mil veces más difícil de criar a los hijos sin su padre", dijo, refiriéndose a la pérdida de su esposo, David, quien se desempeñó como subjefe de la misión en la embajada. "Fue muy duro, pero eso es bueno, porque tuve éxito. No me di por vencida. No le di a los iraníes la victoria que ellos buscaron", agregó, por último, la mujer.

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