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Fuerte debate sobre la crisis financiera y su efecto en la comunidad judía argentina

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Durante un workshop que tuvo lugar en las Macabeadas de Pinamar, el vicepresidente de Macabi Mundial, Guiora Esrubilsky, debatió con algunos dirigentes comunitarios argentinos, entre ellos el presidente del Hogar LeDor VaDor, Jorge Fainziag y el presidente de CISSAB, Eduardo Brukman, respecto de la posición que debe asumir la comunidad judía de cara a la crisis financiera internacional.
Mientras Esrubilsky llamó a que los dirigentes comunitarios no vean esta crisis “como una más” y los convocó a ser “realistas”, Fainzaig dejó entrever que esta crisis podría consistir en una “gran bola de nieve” y coincidió con Brukman en que se debe “mirar el futuro con optimismo”.
En su disertación, Esrubilsky afirmó que la “comunidad judía argentina está cerrada para adentro”.
“Mi percepción de la comunidad judía argentina es que siempre trabaja para la comunidad judía argentina y no trabaja para lo que eventualmente se llama la comunidad mayor”.
En esa línea, apuntó que la comunidad local ya no es referente para otras de América Latina y convocó a los dirigentes a que observen otros ejemplos regionales “loables”.
Además, pidió a las instituciones comunitarias que creen fondos de reserva.
“Esta comunidad es mediática del punto de vista de los recursos, pero no junta dinero para el futuro, no junta los dineros para los momentos de crisis”, dijo Esrubilsky y agregó que “la colectividad judía argentina fue la que siempre salió afuera a pedir donaciones”.
En tanto, Fainzaig diferenció las situaciones de Estados Unidos y Argentina y aseguró que este país “tiene sus judíos y su comunidad”.
“Creo que acá no podemos pensar en forma pesimista y no quiero decir que tenemos que hacer megaproyectos, mega desarrollos y salir a gastar como si aquí no pasara nada, pero tenemos que tener una actitud absolutamente optimista y pensar primero en cómo recaudar, cómo crecer, cómo solventar y darle calidad a todos los miembros de nuestra comunidad antes de empezar a tachar cosas de nuestros presupuestos”, expresó el titular de LeDor VaDor.
Fainzaig añadió que: “Cuando un proyecto es noble y los dirigentes son creíbles, la gente no tiene ninguna duda en poner la mano en el bolsillo y donar”.
Por su parte, Eduardo Brukman, presidente de CISSAB coincidió con Fainzaig y sostuvo que es necesario dividir la situación actual de la crisis socioeconómica de 2001.
“En el 2001, la crisis afectó porque todos estábamos endeudados. Hoy las instituciones de la comunidad se encuentran saneadas, y son raros los casos que tienen hipotecas, deudas o están afectadas por problemas financieros”, manifestó Brukman.
El titular de CISSAB, llamó a la unión de los dirigentes comunitarios y expresó que un ejemplo de eso lo constituyó la Macabeada de Pinamar de la que participaron 1500 personas.
“Seamos optimistas, veamos con expectativas (el futuro), trabajemos unidos y que el esfuerzo de cada institución ayude a llevar cada proyecto adelante y que cada crisis nos encuentre con los cuidados necesarios. Pienso que la comunidad judía de Argentina hoy, aprendió la lección”, reflexionó Brukman.
Tanto Esrubilsky como Fainzaig y Brukman coincidieron en la necesidad de “ampliar la base de datos de los donantes que siempre son los mismos 100, 200 o 500”, dijeron.

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