Inicio NOTICIAS KKL sobre los incendios: “Donde ellos quemen, nosotros seguiremos plantando”

KKL sobre los incendios: “Donde ellos quemen, nosotros seguiremos plantando”

Por
0 Comentario

Itongadol.- Mientras los barriletes y globos incendiarios de Gaza destruyeron durante cuatro meses seguidos miles de hectáreas de campos y bosques en el sur de Israel, los equipos del KKL mantuvieron una intensa lucha. En una entrevista con ItonGadol, el director del Departamento de América Latina de la organización, Ariel Goldgewicht, destacó que esto “es la prueba máxima de que esta lucha no es verdaderamente por el amor a la tierra. Si tanto la amaran, no la estarían quemando”.

-En los últimos cuatro meses hubo más de mil hectáreas quemadas de bosques solamente. ¿Cómo afectó en general a la zona?
– La forestación en zonas desérticas, áridas y semiáridas, como lo son alrededor de Gaza, requiere un esfuerzo interminable. Es algo que en la mayoría de los países del mundo no sueñan ni siquiera en hacerlo. Nosotros en estas zonas no sólo logramos realizar la forestación, sino que con el apoyo del Keren Kayemet y los distintos centros de investigación de desarrollo que tenemos, avanzamos también en la tecnología relacionada a la agricultura en zonas áridas. Se trata de una zona en la que, a nivel natural, nada crece. Todo lo que hay es por los esfuerzos del Estado de Israel desde antes de su creación hasta la fecha, y en la gran mayoría por el Keren Kayemet LeIsrael. Las zonas verdes, ya sea por agricultura o por bosques que hemos plantado, sufren mucho de cualquier incendio que podría llegar a ocurrir. Cuando nuestros enemigos se dieron cuenta de la facilidad que había de poder prender incendios, decidieron tomar este juguete de niños, tan irónicamente empleado, la cometa o el barrilete, y convertirlo en un arma bélica. Por medio de ellos han logrado incendiar y quemar decenas de años de trabajo que hemos invertido por el bienestar de la zona y la humanidad. Inclusive en los textos judíos antiguos está escrito claramente “porque el árbol es como el hombre del campo”. Nuestros antepasados sabios sabían que cuando vas a atacar a una población, no quemes o destruyas los árboles, debido a que proporcionan frutos y oxígeno a todos, sin importar de qué lado de la lucha te encuentras. Es un poco irónico decidir, en una zona en que los árboles son tan escasos y conociendo la importancia de los árboles para el bienestar de la humanidad y del planeta, quemarlos. En mi opinión personal, es la prueba máxima de que esta lucha no es verdaderamente por el amor a la tierra. Si tanto amarían la tierra no la estarían quemando.

\"\"

– ¿Cuáles son las tareas que estuvo haciendo el KKL para poder contrarrestar esto?
– El Estado de Israel tiene un departamento de bomberos y luchadores contra el fuego muy eficiente y muy bueno. El problema es que ellos son eficientes para todo lo que tiene que ver con los incendios urbanos. Es decir, los camiones de bomberos saben llegar directamente hasta la casa donde está el incendio, de manera inmediata, y encargarse de tener el incendio bajo control. El problema es que cuando el incendio se realiza en el campo abierto, en donde no hay carreteras y accesos posibles, esos camiones quedan totalmente cancelados. Es el Keren Kayemet el único en el Estado de Israel que tiene la posibilidad de luchar contra fuego en campo abierto. Nuestros camiones de bomberos son 4 x 4 especializados para poder meterse en el campo, inclusive donde no hay caminos, porque el incendio se realiza en la mitad de un bosque, entonces no hay un camino de acceso factible a ese punto. Pero es ahí donde tenemos que estar para poder asegurarnos de que el incendio no se propague. En otras partes del mundo los incendios forestales se manejan desde la carretera, es decir, que se incendie el bosque, lo importante es que no llegue a las casas. Sin embargo, hay algunos países, quizás más avanzados, como Estados Unidos, Australia y Canadá que sí tienen sistemas de lucha contra fuego forestal muy elaborados, que incluyen personal, inclusive helicópteros que pueden ir directo al bosque a enfrentar el fuego. Nosotros no tenemos esas necesidades, porque los bosques no son tan grandes, pero sí tenemos que poder meternos dentro del bosque a encargarnos de que el incendio destruya la menor cantidad posible de los árboles. Esto es lo que nuestros bomberos llevan haciendo hasta la semana pasada, cuando tuvimos el primer día de tranquilidad en los últimos cuatro meses. Fueron cuatro meses de 24 horas al día luchando contra incendios. No se había terminado de apagar uno cuando ya se prendía otro. Ha habido días de seis incendios distintos, días de dos, inclusive de 20. Incendios distintos en diferentes zonas, todos como resultado de estos barriletes o globos con helio grandes, que llegan al otro lado de la frontera. Desde el mediodía hasta las 20 aproximadamente, hay ocho horas en donde el viento sopla del mar hacia adentro. Por lo tanto, a partir del mediodía es cuando más calor hace y es cuando todos los barriletes o globos son guiados por el viento al otro lado de la frontera.

– ¿Cómo perturbó esto la vida cotidiana de las comunidades cercanas a Gaza?
– El primer punto es que los seres humanos, quizá como producto de la evolución, estamos condicionados a reaccionar si la adrenalina corre por la sangre en el momento que escuchamos ruidos fuertes u olemos a quemado. Si uno huele a quemado, la adrenalina entra directamente a funcionar. No soy psicólogo y, por lo tanto, no sé decir cómo afecta eso, pero cuando estamos hablando de una sociedad que durante cuatro meses continuos tiene ese olor a quemado, la adrenalina que corre por el cuerpo de los niños crea un conflicto muy serio, una especie de trauma, y ha sido muy complejo para las personas que viven en esa zona, sintiendo el olor, viendo el humo constante, escuchando la sirena y luego escuchando los fuertes ruidos de cuando los cohetes caen. Es un material que hace pesadillas… Hemos hecho lo que pudimos y seguimos intentando hacer lo máximo para avanzar en los intereses de la población y del Estado. En este caso, por ejemplo, logramos sacar en micro a 600 personas para alejarlas un poco de la zona y que pudieran tener un día sin el olor a quemado, las sirenas, el ruido constante, ni tener que estar contando a cuántos segundos estoy del refugio más cercano. Obviamente, se inscribieron y las llevamos a distintos centros que pertenecen al Keren Kayemet en bosques o zonas más tranquilas, más en el centro y norte del país, para un día de diversión, con gastos totalmente cubiertos por el Keren Kayemet, y los regresamos a la noche a sus casas.

– ¿Cuál es el valor simbólico de los árboles para Israel y el KKL, como para que se entienda el daño que se causa?
– En Israel los bosques no son naturales; es decir, no se generan automáticamente. Los hemos creado de Norte a Sur, y más de 240 millones de árboles han sido plantados por medio del Keren Kayemet. Lamentablemente, muchos de ellos han sufrido la consecuencia de los incendios, pero no levantamos las manos, ni sacamos la bandera blanca, ni nos vamos a rendir ante esta amenaza, sino que donde ellos quemen, nosotros seguiremos plantando, y más, porque cada vez que plantamos un árbol creamos una nueva vida, que logra proporcionarnos lo que más nos urge: mantiene bajo el nivel de la erosión, sube el nivel de humedad en la tierra y la zona, crea sombra, proporciona el oxígeno que todos respiramos, está ayudando contra el calentamiento global… Son infinitos los beneficios que nos están proporcionando los árboles y nos sentimos orgullosos de ser los agentes de la plantación de estos bosques, que tanto le sirven a la humanidad toda, sin importar la religión, la nacionalidad o el color.

– ¿Cómo se reconstruye y se sale adelante?
– Ya estamos avanzando en los procesos de rehabilitación de esos bosques. Lamentablemente es una iniciativa sumamente costosa, debido a que primero hay que limpiar y sacar todo lo quemado, que causa daño, y luego hay que comenzar a analizar qué tipo de especie vamos a plantar, en qué zonas y dónde. Tarda muchos años dejar como estaban bosques que fueron plantados en los años ’50 y ’60, pero estamos confiados en que lo lograremos. Esperamos que en los próximos diez años podamos tener bosques regenerados, adonde los jóvenes y las familias con niños puedan ir nuevamente para disfrutar de la naturaleza, como lo vienen haciendo hasta ahora. Va a tomar esfuerzo, pero es nuestra misión y lo que sabemos hacer.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat