Inicio NOTICIAS Shlomo Ben Ami: \»Una víctima de la salida de EE.UU. del pacto con Irán es la alianza atlántica\»

Shlomo Ben Ami: \»Una víctima de la salida de EE.UU. del pacto con Irán es la alianza atlántica\»

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 Itongadol/AJN.- Entrevista al ex canciller israelí: El académico y político socialdemócrata dice que será difícil para Europa mitigar los efectos de las sanciones de Donald Trump al país persa.

La inmediata consecuencia de la salida norteamericana del acuerdo nuclear iraní, a comienzos de este mes, fue el peor bombardeo israelí después de la guerra de Yom Kipur sobre las bases iraníes en Siria. Ahora es una guerra abierta pero “una guerra que no conviene ni a Israel ni a Irán”, es la convicción del ex canciller socialdemócrata israelí Shlomo Ben Ami. A su criterio, “la verdadera amenaza para Israel no es Irán sino Hezbollah”, la guerrilla shiíta libanesa, que tiene una capacidad misilística “impresionante en Líbano”.

Para él, “Irán está cumpliendo el acuerdo nuclear”. A los movimientos de Donald Trump hay que enmarcarlos en su proyecto Corea del Norte. La mayor preocupación de Irán es que la estrategia de Trump apunta “a un cambio de régimen” y la víctima de las sanciones norteamericanas “es la Alianza Transátlantica”. Ben Ami cree que “este despliegue iraní es incómodo para Rusia” y revela que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu coordina las operaciones militares en Siria con el presidente ruso Vladimir Putin para evitar un conflicto.

Historiador, educado en el St. Anthony College de la universidad de Oxford, biógrafo del dictador Primo de Rivera, abandonó la academia por la política. Fue embajador en España y, luego, canciller del gobierno de Ehud Barak y su ministro de seguridad, con participación directa en las conversaciones de paz con los palestinos en Estados Unidos en el 2000. Actualmente es vicepresidente del Centro Internacional por la paz de Toledo y el número dos de una comisión israelí para el planeamiento estratégico junto al ex jefe de la Mossad, Efraim Halevi.

Agudo, con humor y en impecable español castizo, esta fue la conversación del ex canciller israelí con Clarín, horas después de que la guerra “proxy” entre Irán e Israel se convirtiera en un público y volátil cara a cara.

-¿Estamos o no al borde de una guerra abierta entre Israel e Irán?

-De hecho abierta ya está. Hasta el presente fue una guerra a través de terceros, a través de Hezbollah, que es la división de misiles balísticos que ha desplegado Irán en el Líbano, más que nada para hostigar a Israel. No tiene otra razón de ser. Y ahora, por primera vez, ha habido enfrentamientos directos. Si eso va a ir a más o no es otra historia. Yo creo que en el futuro inmediato no va a ir a más. Creo que el mensaje que los israelíes han conseguido transmitir a Irán es que esto de desplegarse en Siria y convertirla en otro Líbano, con otro tipo de Hezbollah, para Israel es un “casus belli”. Israel ha dicho claramente que está dispuesto a ir hasta el final y ellos tienen que hacer sus cálculos si les conviene o no. A nosotros tampoco nos conviene. Una guerra puede tener consecuencias que no son intencionadas. Al final se sabe cómo se empieza una guerra y no se sabe cómo se termina. Pero el mensaje es el que se ha transmitido y mi sensación es que ha sido bien absorbido por los iraníes. Además tienen el problema con Trump con la cuestión nuclear, con las sanciones. Tienen demasiado en su plato.

-¿Esta salida del Acuerdo Nuclear iraní es como un “regalo” del presidente Donald Trump a Benjamin Netanyahu, que tiene los mismos problemas domésticos que Trump?

-Los políticos siempre tienen esa tentación de desviar la atención para sus problemas políticos. ¿Usted me habla de Argentina?…

-Sí, es lo mismo (risas).

-Ahí es donde fue Margaret Thatcher 8.000 millas para luchar en una isla donde hay más ovejas que personas. En esos días se llamó a eso guerra. Unas elecciones que ella ganó después, con base en ese gran heroísmo de ir a luchar por la soberanía inglesa en las Malvinas. O sea que eso no es nada novedoso. De hecho, el último sondeo que se publicó aquí en Israel le da a Netanyahu unos beneficios que jamás ha tenido. Se ha llegado ya a tocar casi techo. Hay un consenso nacional porque es necesario parar a Irán y no se puede convertir esto en otro Líbano. Hay que tener en cuenta, independientemente de la ideología de cada uno, que Israel es un país que está rodeado de Estados fallidos: Siria, Líbano, Gaza, la península del Sinaí.

-Frente a esta escalada, ¿cómo reacciona el pueblo israelí? Sus fuerzas de inteligencia, sus tropas, ¿están de acuerdo o no?

-Absolutamente de acuerdo. Es la primera vez en los últimos años que Netanyahu está llevando en la cuestión Siria-Irán una política consensuada con el ejército. En 2012, cuando él intentó bombardear las instalaciones nucleares de Irán, el ejército se opuso y al final no se hizo. Y hoy el ejército está en plena coincidencia de que esto no puede ser. Irán no puede desplegarse militarmente en Siria. Eso es “out of the question”, hay un consenso de pared a pared.

-Hay un punto fundamental: es el ataque supuestamente iraní al Golán, el 10 de mayo, que da origen a este masivo bombardeo israelí. ¿Es real? ¿Usted está convencido de que fue así?

-En Israel no se miente. Hay muchas deficiencias, hay muchas fallas en este país. Las declaraciones del gobierno o del ejército nunca son falsas. En Israel no se miente y por lo tanto ha habido ese ataque. No hay ninguna razón de mentir en estas cosas. El país es tan pequeño, tan íntimamente ligado, que cualquier soldado llega a casa y te cuenta: “Oye, lo que dice el ejército es una mentira, no ha habido nada”. En Israel hay cosas que se hacen y hay cosas que todos saben que no se hacen.

-Este bombardeo iraní sobre Siria no se pudo haber organizado en un par de horas. Fue largamente previsto. ¿Usted considera que concertaron entre Netanyahu y Trump previamente a la salida del acuerdo o no?

-Ha sido concertado nada menos que con Putin, no con Trump. Porque Netanyahu estuvo con Putin dos horas antes de que empezara el ataque. No sólo eso, sino que los rusos les anunciaron a los iraníes que iba a haber un ataque. ¿Y por qué esta coordinación? No por una intimidad política sino más bien -y en eso Netanyahu ha tenido un gran éxito- por coordinar con Rusia que no hubiera choques ni con la aviación y los misiles, rusos ni con el ejército ruso desplegado en Siria. Y es una coordinación necesaria, porque si no, al día de mañana, puede estallar algo entre Rusia e Israel. Cosa que nadie quiere.

-Pero Putin, que quiere ser el gran mediador regional, ¿hasta dónde va a aceptar que Israel bombardee a su aliado iraní en Siria?

-Usted utiliza la palabra aliado y yo la pondría en duda. Eso de que dos Estados sean hegemónicos conjuntamente en un tercero es algo que las relaciones internacionales no conocen. Siempre Estados Unidos es hegemónico aquí, en Egipto. Pero no que dos países estén ahí. Hay una disputa constante entre los iraníes y los rusos. Es muy incómodo para los rusos este despliegue iraní. Compiten también en cuestión de negocios, de gas, de petróleo, de minas porque cada uno quiere retorno por su inversión. Los sirios les deben a los iraníes unos 10.000 millones de dólares que han invertido ahí. Yo no exageraría el nivel de alianza entre Irán y Rusia. No creo que pueda resistir mucho tiempo.

-¿Putin va a ser de alguna manera el que decidirá este “tempo” en Oriente Medio, con esas ambiciones de volver a ser gran protagonista?

-En Oriente Medio no, en Siria sí. Rusia no tiene vocación de ser un mediador a nivel global. Eso no está en el ADN ruso. Eso está en el ADN europeo, de alguna manera en Estados Unidos. Pero en la historia rusa o soviética no ha habido nunca esa cosa de que “entran en conflicto si median entre partes”. Yo creo que está desbordado Putin. Ha salvado a Bashar Al Assad y de repente se encuentra con que tiene, por una parte a los iraníes, por otra parte a los turcos, que han ocupado el norte de Siria para neutralizar a los kurdos, y las zonas que todavía quedan con los Estados Unidos ocupando las partes evacuadas por ISIS. Y tienes después la aviación israelí, que anda “como Pablo por su casa”. ¡Pues mire usted si no está desbordado el pobre hombre! Yo creo que al final es un regalo envenenado para los rusos por el momento. A ver cómo acaba esto. Pero es muy inteligente Netanyahuen su intento constante de cada mes viajar a Moscú para coordinar operaciones.

-¿Hezbollah puede reaccionar ante este escenario? ¿Puede extenderse la guerra al Líbano?

-A corto plazo no, porque ellos reciben órdenes de Irán. Si le conviene a Irán, sí. Si el enfrentamiento entre Israel e Irán llega a Irán mismo, con ataques israelíes a Irán, a las instalaciones nucleares o a infraestructura de cualquier tipo, ahí sí que podrían los iraníes desencadenar lo que para Israel en este momento es la mayor amenaza. Más que Irán, la mayor amenaza es en este momento Hezbollah, que tiene ahí unas capacidades balísticas impresionantes. ¿Para qué necesita una organización no estatal que ni es el ejército libanés, tener estas capacidades si no es para, en el momento que lo necesite el “gran banquero”, que es Teherán? El pobre banquero, porque están ahora en bancarrota. Irán a corto plazo tiene todas las de perder. Tiene que enfocarse en la cuestión de cómo salvar el Acuerdo Nuclear, cómo evitar las sanciones o cómo mitigar el efecto de las sanciones secundarias, de EE.UU. contra todo aquel que negocie con los iraníes. Eso es lo que más temen.

-¿Usted cree que Europa puede salvar este acuerdo nuclear? ¿Puede salvar los vínculos comerciales de sus empresas con Irán? Y al mismo tiempo ¿tiene la fuerza y la unidad para frenar esta guerra en Medio Oriente?

-Una de las víctimas de este paso que ha dado Trump es la Alianza Transatlántica. La declaración de Angela Merkel, a comienzos de mayo, de que los europeos no pueden ya fiarse de Estados Unidos para su protección, que tienen que tomar cartas en el asunto y cambiar toda su política de seguridad, es una declaración con mucha incidencia. Creo que los europeos, a corto plazo, tendrán muchísimas dificultades en mitigar el efecto de esas sanciones. Porque si una empresa europea tiene que elegir entre hacer un negocio con Irán o entrar en la lista negra del Tesoro norteamericano, creo que no elige Irán francamente. Elegirá el mercado de EE.UU.

-¿Y cómo Europa va a negociar con EE.UU.?

-Tiene que negociar un nuevo acuerdo y llegar a un entendimiento.Las sanciones pueden servir como una presión necesaria para llegar a un acuerdo. El acuerdo iraní actual no es bueno. No dice nada sobre los misiles balísticos y nada sobre el día después de que caduque dentro de 7 años. Eso quiere decir que Irán respeta a rajatabla el acuerdo -cosa que por cierto está haciendo- y eso es donde no entiendo a Trump. Pero lo importante es que está respetando el acuerdo. Entre otras cosas sabiendo que, cuando caduque, el pacto mismo lo dice, estará libre de enriquecer lo que le dé la gana y seguir directamente a la bomba. Hay que llegar a un acuerdo distinto, que gestione el día después.

-¿Pero a ese acuerdo se va a sumar Trump?

-Eso es lo que hay que hacer, no sé. Él lo dijo varias veces, que aspira a otro acuerdo. También su política hacia Irán hay que entenderla en clave de Corea del Norte. Ahora se abren negociaciones con Corea del Norte y él quiere transmitir el mensaje: “Miren ustedes señores: aquí yo soy contrario totalmente a que haya una opción nuclear coreana”. Yo creo que aquí va a fallar. No creo que eso vaya bien, por una simple razón: los coreanos ya tienen la bomba. Una lección que algunos países han sacado de la política norteamericana es que la mejor manera de protegerse de una agresión norteamericana es tener la bomba atómica. Eso es lo que los iraníes pretendían hacer realmente. Porque el ataque de Trump a los iraníes tiene todo el aspecto de ser una estrategia de cambio de régimen. Eso es lo que más preocupa a los iraníes. Ahora veremos cómo juega esto en Norcorea. Creo que su política sería de abrirse a Occidente, no de abandonar sus armas nucleares. Pero sí de convertirse en un país legítimo.

-En Norcorea existe una feroz dictadura unificada. En cambio en Irán hay un régimen de los mullahs, con una profunda división entre moderados y duros. Va a ser difícil aplicar lo mismo que está usando Trump con Kim Jong-un.

-No sé si tendrá éxito. Ya veremos.
“Para Teherán, el enemigo número uno no es Israel. Es el mundo árabe sunnita”

¿Cuál debería ser el vínculo de Israel con Irán? ¿O en realidad lo que está en disputa es la hegemonía regional de uno y de otro?

-Realmente si uno piensa qué demonios hay entre Israel e Irán, ¿qué problema hay? No tenemos una frontera común, no les debemos nada, no nos deben nada. Pues sí, uno piensa esta cuestión de una hegemonía regional. Pero la palabra hegemonía es problemática aún así. Porque es totalmente inconcebible que un país shiíta pueda ser asumido como hegemónico en un entorno árabe sunnita. Es totalmente inaceptable que un país como Israel, Estado judío, pueda ser un país hegemónico, que dicta a los demás su política. Eso no va a ser posible. Por lo tanto, yo lo vería desde otro ángulo: para Irán, el enemigo número uno no es Israel. Es el mundo árabe, el mundo árabe sunnita. Nosotros no pintamos nada en la visión del mundo que puedan tener los iraníes. Han sido invadidos por Irak, hubo una guerra de 1 millón de muertos, se disputan con el mundo árabe, con los países del golfo, el dominio del Golfo Pérsico. Están en una guerra en Yemen, precisamente contra Arabia Saudita. Han llegado a tomar el dominio de Irak. Irak, por primera vez en la historia del Islam, es un país árabe bajo dominio shiíta. Nunca antes ha habido algo parecido para los sauditas. Es una calamidad de dimensiones históricas. Al tener ese cinturón de enemigos árabes, lo último que les gustaría es que haya una paz árabe-israelí, que aísle totalmente a los iraníes, en un entorno donde habrá una alianza férrea israelí con los países sunnitas contra Irán. Ellos siempre han hablado muy elocuentemente sobre el problema palestino. Pero son totalmente contrarios a una solución del problema palestino. Porque sería la antesala a una alianza israelí con el mundo árabe. Por lo tanto tienen a Hezbollah, a Hamas y todos estos grupos: para mantener la llama del conflicto.

-¿Dónde les ha salido a los iraníes el tiro por la culata?

-Les ha salido el tiro por la culata en el hecho de que Israel ya tiene en estos días una alianza con países sunnitas, como Egipto, Arabia Saudita. Algo que era impensable en el pasado, sin resolver el problema palestino. Ahora el juego estratégico en Oriente Medio ha cambiado de tal manera que hoy Israel ya tiene esa alianza, que Irán suponía que podría ser una amenaza sólo cuando haya una paz israelí-palestina. Todo este juego estratégico es lo que está aquí sobre la mesa y por lo tanto se despliega en Siria y Hezbollah. En el Líbano, Irán tiene más poder de fuego que toda la OTAN. Hezbollah no es un agente no estatal cualquiera: tiene más capacidad de disparo de misiles que toda la OTAN. Son 130 mil misiles, que cubren cada milímetro cuadrado de Israel. Y eso todo financiado por Irán. Irán caerá o resistirá igual que la Unión Soviética, si es capaz de resolver sus problemas internos. Y ahora con esta crisis, con 40% de devaluación del rial en los últimos días, siguen gastando millones de dólares para Hamas, para Hezbollah y hay mucha preocupación interna.

-Con esa descripción, especialmente de la situación económica, ¿Irán se puede permitir una guerra abierta en la región con Israel y además, con los árabes?

-Yo creo que no y lo acaba de decir el propio presidente Hassan Rohani. En una conversación con Angela Merkel -ya veremos cuál es la credibilidad de lo que dice- ha dicho eso explícitamente: “No queremos más inestabilidad”. Por eso ni confiesan que han sido atacados, para no tener la presión de responder.

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