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Jmelnitzky: “Israel siempre es juzgada por una norma diferente, con una doble moral”

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 DISCURSO POR IOM HAATZMAUT

“Hoy estamos reunidos aquí para conmemorar un hecho histórico: El sexagésimo noveno aniversario de la creación del Estado de Israel.
Y si bien acabamos de mencionar los inicios de Israel como un “hecho histórico”, también podemos reflexionar que 69 años son muy pocos para constituir una historia; de hecho se trata un período inferior a la media de una vida humana en los países medianamente desarrollados… Y sin embargo… para aquellos que hemos sido casi contemporáneos de ese acontecimiento, nos parecen siglos y porqué no, hasta milenios. Tal vez, esta percepción subjetiva del tiempo transcurrido puede deberse al convulsionado transcurrir del nuevo estado, a los peligros que permanentemente tuvo y tiene que afrontar, a los enormes logros que lo condujeron a convertirse en un país, en muchos aspectos, ejemplar… un devenir, en fin, en el cual cada día sumado tiene algo de milagroso, en el que cada instante adopta ese inconmensurable valor cualitativo que el almanaque y el reloj le niegan.

Por otro lado, y más allá de su carácter moderno, el vínculo del nuevo Estado de Israel con el antiguo Pueblo Judío es innegable. Ya la Carta de Independencia lo afirma con toda claridad cuando dice: «ERETZ ISRAEL fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado nacional y universal, y legó al mundo el eterno Libro de los Libros». Es precisamente el Pueblo Judío el que le otorgó a Eretz Israel, a lo largo de siglos y milenios, toda su transcendencia simbólica y espiritual. A pesar de que no son lo mismo, no se puede concebir un Estado de Israel sin Eretz Israel y sin el Pueblo Judío.

No es casualidad que muchos de quienes pretenden deslegitimar al Estado de Israel lo hagan a través de una guerra cultural en la que, entre otras características, se destaca aquella consistente en negar el vínculo entre Eretz Israel y el Pueblo Judío (Tal como recientemente lo hicieran la Unesco y el Consejo de Seguridad de la ONU) y aun rechazando la misma existencia del Pueblo Judío, tal como lo hace el historiador israelí Shlomo Sand, autor del libro "El pueblo judío es una invención".

Como explica Richard Baehr originariamente las Naciones Unidas estaban principalmente conformadas por las democracias que habían combatido a las potencias del Eje. Con la descolonización de Africa y Asia después de la guerra, docenas de nuevas naciones, desde entonces apodadas “el Tercer Mundo,” se convirtieron en el bloque dominante en la ONU, especialmente en la Asamblea General y otras organizaciones internacionales. Estas nuevas naciones incluyeron a muchos países árabes e islámicos, y su poder numérico cambió la relación de fuerzas de estas organizaciones que entonces se convirtieron en elementos de ataque contra Israel. Tres cuartos de todas las resoluciones de la Asamblea General de la ONU destinadas a un país específico son condenas a Israel. Como lógica consecuencia era de esperar que la comunidad internacional considerara a Israel el peor país del mundo (o al menos el más fácil de agredir diplomáticamente) mientras simultáneamente ignoraba los manifiestos desastres en derechos humanos ocurridos, por ejemplo, en Sudán, Somalia, Nigeria, Irán, Corea del Norte, Pakistán, Bangladesh, Libia, Arabia Saudita y muchísimos más… desde que no hay interés real en la justicia, Israel siempre es juzgada por una norma diferente, con una doble moral.

Esta doble moral a la que acabamos de referirnos iba a tener por consecuencia facilitar enormemente la guerra cultural antedicha y lo haría atacando los mismos fundamentos sobre los que el Estado de Israel se asienta.

Y a decir verdad, resulta extremadamente llamativo que estos ataques culturales contra el Estado de Israel terminen siendo también ataques contra nuestra Sagrada Torah. En efecto, tanto negar la relación entre el Pueblo de Israel y Eretz Israel, como afirmar que “el Pueblo Judío es un invento” son maneras de contradecir principios fundamentales de nuestra tradición: Dice David en sus Salmos “Si te olvidare oh Ierushalaim que olvide mi mano derecha; Que se pegue mi lengua a mi paladar si no te recordare, si no te pusiera oh Ierushalaim por encima de mi alegría”. Y en el Exodo “Ustedes serán mi pueblo y yo seré vuestro Dios. Yo soy H´ vuestro Dios y ustedes sabrán que fui yo quien los rescató de la opresión de los egipcios. Los llevaré a la tierra que juré darles a Abraham, Isaac y Jacob. Tan cierto como que yo soy el H´, que esa tierra será de ustedes”. Y no deja de resultar paradójico que un estado nacional, asentado en sus orígenes en ideologías laicas, termine justificando su razón de ser a través de la Torah.

Hoy mismo, 2 de Mayo de 2017, este año Iom Hatzmaut, con una desfachatez que también es perfidia, la Unesco votará, o tal vez ya votó, un proyecto de resolución llamado “Palestina Ocupada” que fuera enviado por Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos, Omán, Qatar y Sudán y que entre otras cosas expresa:

– Que todas las medidas legislativas y administrativas adoptadas por Israel, la Potencia ocupante, que han alterado o pretenden alterar el carácter y el estatuto de la Ciudad Santa de Jerusalén y, en particular, la “ley fundamental” de Jerusalén, son nulas y deben ser inmediatamente rescindidas,

– Recordando asimismo las 11 decisiones del Consejo Ejecutivo. (Sigue la enumeración de las mismas, casi una cronología del antisemitismo más reciente, entre las que se encuentra la infame resolución de Octubre del año pasado que niega el vínculo del Pueblo Judío con el Har Habait en particular y con Ierushalaim en general).

– Reafirma que los dos sitios en cuestión en Al-Khalil / Hebrón (se refieren a Maharat Hamajpelá) y Belén (se refieren al Kever Rajel) forman parte integrante del territorio palestino ocupado y comparte la convicción afirmada por la comunidad internacional de que ambos sitios son de importancia religiosa para el judaísmo, el cristianismo y el islam;

El hecho mismo de que un proyecto semejante se trate en Iom Hatzmaut es tanto o más grave que su contenido porque, entre otras cosas, es una burla que se ampara en la cobertura que le da doble moral de lo políticamente correcto.

Ya para concluir, quisiera citar un párrafo de un discurso escrito por nuestro querido Moshé Korin, ex director de cultura de Amia y a quien aprovechamos la ocasión para desearle una pronta “refuá shelemá”

Dice Moishe: Iom Haatzmaut es mucho más que un desfile de gloria militar, mucho más que la celebración de una serie de victorias contra un poder agresivo y avasallador, y más aún de la fundación de un Estado adicional.

El 5 del mes de Iyar de 1948, representa la determinación de un pueblo de seguir existiendo, desafiando a quien fuere: es el triunfo de la fe judía, en su existencia de antaño y actual; es la esperanza de que nuestra cosmovisión de un mundo mejor para todos, sin distinción, prevalecerá; es, en suma, el triunfo de la idea y de la práctica de “Am Olam”- Pueblo Eterno.
Am Israel Jai”

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