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AJC. La historia de Jerusalem que UNESCO prefiere ignorar

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Itongadol.-Durante miles de años, Jerusalén despertó la imaginación de civilizaciones, conquistadores y peregrinos. Pero fue sólo el Pueblo Judío quien hizo de Jerusalén su capital y centro espiritual, tanto en la antigüedad como en los tiempos modernos.

Escandalosamente, UNESCO, la organización internacional supuestamente dedicada a proteger el patrimonio cultural de la humanidad, decidió reescribir la historia, imponiendo una narrativa falsa que niega todo vínculo judeo-cristiano con Jerusalén. Comandada por los palestinos y el bloque árabe, UNESCO adoptó tres resoluciones este año, en las que el Monte del Templo es mencionado sólo por su nombre musulmán, Haram Al Sharif.

Para los países que votaron a favor de estas resoluciones absurdas, más de 3.000 años de historia no importan; los hallazgos arqueológicos son irrelevantes; los relatos del viejo y nuevo testamento no interesan, y las imágenes de judíos rezando ante el muro de los lamentos valen aún menos.

Pero si se trata de reescribir la historia: ¿qué pasaría si Roma fuera borrada de la historia italiana, las pirámides de la historia de Egipto, o las ruinas de Machu Pichu de la historia del Perú?

Hace 3.000 años, el Rey David fundó la capital de su reino en Jerusalén. Su hijo Salomón construyó un templo, el cual fue más tarde reconstruido y ampliado por el Rey Herodes. Jesús subió sus escalinatas y lo mismo hicieron los profetas. Trágicamente, el Imperio Romano arrasó la ciudad y expulsó a los judíos.

En el año 638 de la era común, los ejércitos musulmanes conquistaron Jerusalén y construyeron sus mezquitas… sobre las ruinas de los templos judíos.

Por milenios les fue prohibido a los judíos regresar a la tierra de sus antepasados… pero continuaron rezando en dirección a Jerusalén… durante el exilio, las persecuciones y el exterminio.

En 1948 el pueblo judío recobró su soberanía en su patria, y en 1967 pudieron finalmente rezar en libertad en la ciudad antigua de Jerusalén, garantizando el mismo derecho tanto a los cristianos como a los musulmanes.

Las resoluciones de UNESCO son un ataque a los hechos de la historia y a las perspectivas de paz y reconciliación. Antes todo, son un intento de deslegitimizar a Israel como el hogar nacional del pueblo judío.

Una, dos o tres resoluciones no pueden borrar más de 3.000 años de historia, ni mucho menos la verdad.



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