Inicio MUNDO JUDIO Pesaj: La Pascua judía volverá a estar enmarcada en las ceremonias virtuales y los cuidados por el coronavirus

Pesaj: La Pascua judía volverá a estar enmarcada en las ceremonias virtuales y los cuidados por el coronavirus

Por Gustavo Beron
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Itongadol.- La Pascua judía de 2021 tendrá seguramente las mismas limitaciones que obligó el año pasado, cuando se desató la crisis por el coronavirus, a realizar Seder, la tradicional cena de Pesaj, ya sea en forma virtual o bajo importantes medidas sanitarias. Desde el anochecer del sábado 27 de marzo y durante ocho días (uno menos en Israel), los judíos de todo el mundo celebrarán Pésaj (Pascuas), la Fiesta de la Libertad, que conmemora la salida de los Hijos de Israel de la esclavitud en Egipto (siglo XIII a. E. C.) y su constitución como pueblo, pero de un modo sumamente particular y doloroso: encerrados en sus casas, aislados del resto de sus familiares y amigos, en el contexto de cuarentena que impone la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19.

La exitosa campaña de vacunación llevada adelante en Israel con un gran porcentaje de la población inoculada abre la esperanza de una festividad más relajada, aunque se mantendrán algunas restricciones ante la necesidad de evitar la propagación del virus mortal.

Pero la imagen de la mesa del Seder de Pascua en la casa de Lurie generalmente adornada con vino kosher, matzá y hierbas amargas, con más de 30 personas aún parece lejos de que se vuelva a repetir.

Pero Lurie, junto con familias judías en el sur de Florida y en todo el mundo, aún no han definido cómo celebrar la festividad judía que conmemora el éxodo de los judíos de Egipto, bajo la realidad que presenta el COVID-19.

«Es un sacrificio para hacer, la Pascua por nosotros mismos», dijo Noti Lurie sobre la festividad, que comienza el próximo 27 de marzo y dura ocho días. Sin embargo, las cifras dramáticas que reflejan la pandemia obligan a mantener es «pequeño sacrificio» que se hizo el año pasado, con familia.

Si bien no es una celebración sinagogal, ya que se centra en reuniones familiares, es un misterio sobre cómo será el funcionamiento de Las sinagogas que el año pasado suspendieron los servicios y cancelaron las celebraciones comunitarias, para trasladarlas a plataformas online.

El seder, que se traduce en orden, generalmente se lleva a cabo las dos primeras noches de las celebraciones. La tradición implica volver a contar la historia sagrada para que su mensaje de libertad pase de generación en generación, y leer la Hagadá o libro de oraciones.

Muchos de los elementos utilizados en el Seder son simbólicos. El vino representa la redención; el agua salada representa las lágrimas. Otra tradición: dejar un lugar vacío para el profeta Elías y abrir la puerta para dejarlo entrar.

En la primera noche de Pascua, las familias generalmente se reúnen alrededor de la mesa para el Seder infundido con rituales. Si bien algunas comunidades fomentan las reuniones de Zoom, las transmisiones en vivo o las conversaciones telefónicas, algunos judíos se abstienen de usar la electricidad los sábados y feriados.

En ese momento, el Seder de Pascua puede ser un consuelo o no. Para algunos, la familiaridad del ritual será reconfortante, una piedra de toque de la normalidad. Por lo menos, será una ruptura en el tedio; finalmente, una noche realmente será diferente a las demás.

Para otros, sin embargo, la preparación requerida, la charla de libertad y plagas, y la ausencia de familiares queridos puede ser simplemente demasiado dolorosa de soportar.

Es probable que la celebración de seder se realiza en forma masiva online, desde los esfuerzos de las sinagogas individuales.

La postal del año pasado parece repetirse, con imágenes que podrían remitir a tiempos de guerra o desastres naturales, aunque esta vez, las nuevas tecnologías del siglo XXI aliviarán un poco la desesperanza.

Es cierto que no todos están sumamente familiarizados con las herramientas contemporáneas, pero en general suelen manejar alguna de ellas; para el resto se lanzaron campañas de voluntarios para acercarles el libro ritual y capacitarlos en su uso y se fomentan las llamadas telefónicas para hacerles compañía y evacuar sus dudas.

En rigor, las obligaciones vinculadas con Pésaj empiezan el Shabat anterior, a partir de este anochecer y tienen que ver con lecturas agregadas al oficio religioso, el cual debe hacerse en los respectivos hogares, ya que el servicio colectivo (minián) fue prohibido en gran parte del mundo para no propagar el virus, si bien las comunidades más liberales lo realizan por videoconferencia.

La noche anterior se debe revisar toda la casa, munidos de una vela, una pluma y una cuchara de madera, para recolectar todos los restos de alimentos o productos preparados con productos leudantes (jametz), cuya ingesta y uso están proscriptos en esa semana, y esto no cambiará este año, pero sí qué ha de hacerse con ello: en Israel y seguramente otros lugares se prohibió su quema pública y se la reemplazó por tirarlo a la basura.

Los grandes volúmenes de comida, que sería muy oneroso y gravoso descartar, se «venden» simbólicamente a no judíos hasta la finalización de la festividad por medio del llenado de formularios en forma presencial o virtual, y en esta oportunidad solo se implementará a través de este último camino.

Otro de los preceptos es el ayuno de los primogénitos el miércoles de día, que recuerda la última de las diez plagas, pero como está prohibido debilitar la salud y bajar las defensas en tiempos de riesgo, este año será suplido por la lectura completa del talmúdico tratado de Mishnaiot, aunque aquel que no lo lograra hacerlo por sí mismo podrá escuchar o ver un Sium (ceremonia de finalización del mismo) por teléfono o Internet.

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