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Coronavirus /Entrevista: Radiografía de Brooklyn en medio de la crisis por la pandemia

Por Iton Gadol
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Agencia AJN.- Un argentino miembro de Jabad cuenta a AJN cómo se viven los días en el barrio judío de Brooklyn, que se hizo famoso con el reciente estreno de la serie de Netflix «Unorthodox». Chochi Tawid describe cómo es la rutina en la zona donde está el «770», conocido como «Seven-seventy», el edificio de Jabad Lubavitch y explica por qué hay una importante cantidad de fallecidos en Estados Unidos. “Somos dos millones de judíos en Nueva York, 10 mil familias viven solo en nuestro barrio”, destacó.

Agencia AJN.- En la avenida Eastern Parkway en la sección Crown Heights de Brooklyn, en el corazón de Nueva York, está anclada la sede del movimiento jasídico Jabad- Lubavitch, que en los últimos días cambió su imagen y movimiento a raíz de la pandemia mundial del coronavirus 

Las calles que comenzaron a ser descubiertas por el resto del mundo a partir de la serie de Netflix “Unorthodox” o “Poco Ortodoxa” poco tienen que ver de aquellos días en las que ricos, famosos e importantes dirigentes políticos desembarcaban en lujosos autos negros para visitar al Ohel (tumba) del famoso Rebe del Lubavitch, con la misión de pedir por un triunfo electoral o un éxito económico.

Chochi Tawid es argentino y un personaje muy conocido en el ámbito de la comunidad jasídica, sobre todo en el «770» como se conoce también a la sede de Jabad Lubavitch. «Hace un mes y medio atrás, hablando con un amigo sobre la información que iba llegando sobre el contagio del virus en China le dije que si era real que el contagio del virus era tan rápido, no existía manera de pararlo. Hoy con todo lo que paso puedo decir que me sentía casi un profeta al decirlo», relata el joven en una comunicación telefónica con la Agencia de Noticias AJN.

En un país donde ya hay mas de 33 mil muertos por el virus, Tawid sentencia que «no había forma de pararlo al virus porque la gente viaja por todos lados y Manhattan es como medio un aeropuerto porque viene gente de todas parte del mundo». «Si el virus no lo agarran a tiempo es imposible. Una vez que salió desde China ya se complicó por hay gente que va a viene a Nueva York», insiste el joven.

«Incluso le dije a un amigo, cuando todavía no se había registrado el primer casi en Estados Unidos, te imaginas a todos estudiando con barbijos puestos porque el 770 es también como un aeropuerto porque tenés gente de todas partes del mundo, hay casamiento todos los días, van y vienen. Por eso es el primer lugar donde llevan y traen el virus de todos lados», relata.

Tawid aclara que «no es que la gente no se cuido, el problema fue que la gente no supo cómo era hace un mes y medio atrás». «Cuando uno de los miembros de la comunidad dijo que el padre estaba muy grave porque había sido infectado con el virus empezaron los rabinos a comunicarse para que rápido cierren los templos. Fue en la festividad de Purim, apenas se conoció la existencia del virus, que rápidamente los Rabinos de nuestro barrio comenzaron a cerrar las sinagogas”, cuenta.

Para el joven se tomaron las prevenciones pero fue «demasiado tarde» porque nadie sabía cómo era el virus. «Yo les decía a mis familiares en la Argentina que no se acerquen a la abuela», recuerda.

Consultado sobre las imágenes que muestran las consecuencias de la pandemia con cementerios improvisados con fosas comunes, Tawid admite que «son reales las imagines» y agrega que los sitios de internet vinculados a la comunidad se dedican a informar sobre la cantidad de fallecidos y la situación que afecta a sus miembros. «La mayoría de las víctimas es gente mayor, en su mayoría hombres. Es doloroso porque es gente que uno conoce. Hacer tres sepelios por día es muy duro», lamenta.

Con dos millones de judíos entre una población de 10 millones de habitantes, Nueva York pasó trágicamente a ser epicentro de la pandemia. «En nuestro barrio, que es uno de los más chicos, hay como 10 mil familias. Multiplicá 10 mil familias por 6 personas por familia: estamos hablando de unos 60.000», cuenta Tawid, quien estimó que al menos 25 personas murieron a causa del coronavirus.

«Acá los negocios están cerrados, salvo los de comida que hacen delivery, farmacias y algún local de comida, pero lo importante es que se toma distancia entre las personas», describe. Luego aclara que en Nueva York «no es como en la Argentina que la gente está encerrada, acá pueden salir y la gente sola toma las prevenciones, no hace falta que haya un policía». «Los parques de alguna manera están siempre llenos, porque la gente va a correr o andar en bicicleta. Igualmente no se ve gente junta», explica Tawid, quien comentó que «el 70 por ciento de la gente que murió era de color».

En Nueva York está permitido salir con social distancia e incluso los especialistas recomiendan salir de la casa una vez siempre siempre y cuando no se sienta con los síntomas.

Tawid explicó que la mayoría de los centros de Jabad están aprovechando la tecnología para mantener unida a la comunidad. «Estamos adentro, las escuelas están cerradas y se mantiene hasta 15 de mayo. Lo bueno es que termino el invierno y los días están más lindo. Hay que tener fe y estar fuerte frente al virus, pero sobre todo hay que pensar en positivo ante esta situación», concluye Tawid.

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