Itongadol.- A menos de diez días de los Iamim Noraím (Días Terribles) de Rosh Hashaná (Año Nuevo judío) y Iom Kipur (Día del Perdón), Itongadol conversó con el rabino Osher Farkash, mashpía (guía espiritual y mentor) de la Yeshivá Guedolá de Jabad Lubavitch Argentina, para conocer más acerca de estas festividades y de sus conceptos centrales de arrepentimiento, perdón y regreso a la senda de la Torá como una forma de acercamiento a D’s.
— Estamos en el fin del año en el calendario hebreo, en un mes muy importante, el mes de elul, el último mes del año. Nos estamos preparando para el Año Nuevo, para Rosh Hashaná, que será la semana que viene. El corazón de cada judío está inmerso en estas épocas y en estos momentos. Yo, por mi parte, que acá en Argentina soy un rabino de la Yeshivá Jabad de Buenos Aires Argentina, es una yeshivá (instituto de formación rabínica) muy conocida la de Jabad, como fundamento de Torá, lugar en el que sale Torá para todo el país. Acá criamos a nuestros jóvenes para que se dediquen al estudio de la Torá y más importante ser faroleros, es decir gente que trae la luz. Todos conocen que Jabad es esa comunidad que se dedica a los demás, a transmitir la sabiduría y el cumplimiento de la Torá y de las mitzvot (preceptos), para que no quede ningún iehudí (judío) afuera. Estos días estamos justo, como todos los años en esta época, haciendo la recaudación para poder seguir adelante con nuestra obra. Como dicen los sabios, si hay harina hay Torá, necesitamos esa harina para seguir difundiendo y haciendo lo que hacemos de la manera más amplia y grande posible.
— ¿Qué significa este mes tan importante? Aquellos que no están tan cerca, ¿cómo deben comportarse? ¿Qué nos puede compartir sobre este tiempo de introspección?
— Muy buena pregunta. Nuestros sabios dicen que estos días en los que estamos presentes son los días en los que D’s se encuentra más cerca, está muy cerca de los corazones de cada individuo. Hay un dicho también, del Alter Rebe (el rabino Schneur Zalman de Liadi), justamente el fundador de Jabad, que ayer fue su cumpleaños, Baal HaTania (el autor del Tania), famoso libro que escribió, donde ahí están los fundamentos del jasidismo y él dijo, el mes de elul es como el rey que sale al campo. Es decir que hablando de Hakadosh Baruj Hu (Santo Bendito Sea), el Boré Olam (Creador del Mundo), D’s se encuentra cerca a cada iehudí de una manera más cerca que todo el año. Uno puede acercarse, pedir, y sus pedidos, Hakadosh Baruj Hu los acepta con amor y cariño. Son momentos muy especiales de teshuvá (retorno a la senda de la Torá), si uno quiere retornar, fortalecer sus lazos con D’s, y especialmente el rezo. Dicen nuestros sabios, el Talmud dice, que las plegarias se contestan de una manera mucho más fácil que todo el año. Cualquier persona en la situación que está, si quiere aprovechar estos días a pedir, acercarse a D’s, son momentos muy especiales de amor y cariño. Esto es ahora el Año Nuevo. Justamente, estando ahora en los días de Slijot (conjunto de plegarias de disculpa por los pecados y errores cometidos durante el año), y en los días en que se escucha la voz del shofar, la llamada del shofar es justamente esa llamada de amor. Como dice el Baal ShemTov (el rabino Israel Ben Eliezer, el fundador del jasidismo), el shofar representa ese sonido sin palabras, ese grito del alma, esa expresión del hijo que busca al padre, aunque no sabe las palabras, cómo hablar al padre, porque ya se olvidó el idioma, cómo se habla. Solo con ese escuchar la voz del hijo, eso mismo ya despierta el amor del padre, y genera ese abrazo, ese amor y cariño de nuevo. Son días tan grandes donde uno tiene que aprovecharlo, y no hay límites, y decir que el que cumplió más, estudió más, el que sabe más… es justamente el momento donde el shofar justo representa eso. Así como con el shofar no hay exactamente una manera particular, cualquier sonido es casher, dicen nuestros sabios, porque justamente es eso, cada iehudí en su alma tiene una chispa, cuando llega ese momento se despierta.
— ¿Puede explicar un poco más sobre esa chispa?
— En el Tania, el fundador de Jasidut Jabad, el Alter Rebe, nos dice, basado en lo que está escrito en los libros y también en el Tanaj: cada persona, cada judío tiene dentro de él un alma especial, que eso es como dice el versículo, una parte de D’s mismo. Es como decir que D’s pone algo Suyo, de Su energía propia, de Su fuerza, dentro de cada ser humano. Lo tenemos adentro de nosotros. Por ser creados por D’s, toda la creación tiene la energía de D’s, porque sin eso no podemos existir. Pero si hablamos del pueblo judío. que Hashem nos entregó la Torá en el (monte) Sinai, hay una relación mucho más profunda, que eso es lo que llamamos la neshamá (alma), esa parte de D’s. Es un versículo, lo dice Job. Es como si fuera una parte de D’s mismo, que D’s Lo insufló en el cuerpo del judío, y eso es lo que hace que no hay ninguna manera de que el judío se pueda apartar, separar, desconectar. Aunque él dice, yo quiero apartarme, no existe. Porque eso es una relación incondicional, una conexión de esencia, que eso es algo que lo tenemos y está ahí. Lo que depende de nosotros, y ahí viene el libre albedrío, que uno puede elegir despertar esa chispa, vivir de acuerdo a esa chispa, querer hacer nuestra vida más cerca, que ahí sentimos la presencia de D’s más cerca, o lamentablemente a veces uno elige no despertarla. Pero eso está, y está fuerte, está presente. A veces pueden pasar años que puede estar escondido y uno ni se da cuenta que lo tiene. Pero de repente llegan momentos donde se despierta y ahí nos damos cuenta que siempre lo tuvimos.

— ¿Cómo puede una persona pedir perdón?
— Para poner en pocas palabras, voy a decir una frase, también escrita en el Tania. En el Tania hay todo un sector que se llama Iguéret Hateshuvá (Carta de la Teshuvá). Ahí el Tania pone un fundamento, algo hermoso, que es realmente fabuloso para entender en el camino del perdón. La gente se equivoca con la traducción de la palabra «teshuvá» y piensan que se traduce como «arrepentimiento» y la verdad que en hebreo la palabra significa «retorno». ¿Qué quiere decir? Que la esencia de la teshuvá significa volver a casa. Volver a lo que yo soy, a mi verdadero ser y esencia. Entonces cuando uno sabe eso, entiende que en la base del perdón, cuando hablamos de teshuvá, y pedir perdón y arrepentirse de lo que uno hizo, no se trata de empezar un camino nuevo, y tener que empezar una búsqueda. La idea es justamente al revés. La idea que la Torá nos dice es, vos, siempre, tu esencia, siempre pertenecés, vos tenés tu casa, tu hogar, que eso es tu alma. El perdón es limpiar el barro que está por afuera, y volver realmente a tu ser interior, y te vas a encontrar con tu propia joya interna, con tu propia esencia, tu propia chispa que tenés dentro tuyo, y esto es el perdón. El perdón es el volver a casa, volver a tu propio ser verdadero. Cuando eso empieza a brillar, todo el barro desaparece.
— ¿Cómo se inicia? ¿Es difícil?
— El Tania volviendo al mismo libro nos dice así, el viaje a la teshuvá son dos puntos: punto número uno es en el corazón, punto número dos es acción. En el corazón es el pensamiento el primer pensamiento y lo más digamos primordial más esencial es aceptar de nuevo el Reino de D’s eso es Rosh Hashaná: coronar a Hashem como rey de mi vida. Es esa aceptación en mi corazón en mi pensamiento, donde digo yo acepto sé que D’s es el Rey del Mundo y es mi rey, yo quiero ser su sirviente, esa decisión solamente de entrega, de aceptar el reino de Hakadosh Baruj Hu ya es la esencia de la teshuvá según la Torá. Eso es en el corazón, y en acción empezar con la primera acción que un iehudí puede cumplir en ese momento si podés ahora colocarte tefilín (filacterias), si podés ahora poner una moneda en tzedaká (caridad a modo de justicia social) si podés ahora agarrar un libro de Torá y leer algo elegir una acción concreta donde empezás tu viaje. El ejemplo que está traído a eso es como si fuera una persona que se fue se equivocó en el viaje del auto y se bajó a otra autopista y de repente se da cuenta que está mal en el camino y tiene que volver a tomar el primer momento que te diste cuenta que estás alejándote y empezaste a hacer el la vuelta, ya estás en el camino.
— ¿La conexión lo lleva a encontrar ese perdón?
— Tal cual. Ese momento que yo capto, yo pertenezco a D’s, siempre pertenecí. Quiero volver ahí, ahí ya estás en el perdón.
— En Iom Kipur, cuando está la Presencia Divina en una sinagoga, quien va se está conectando con eso para hacer teshuvá…
— Tal cual. Por eso también, la palabra «capará» en hebreo significa «perdón», pero en la Torá también significa «lavar», «limpieza»… Quiere decir hay un barro, se te pegó algo y es una cuestión de lavar y ahí es lo que realmente sos: un ser puro.
— Dicen que el judaísmo, a diferencia de otras religiones, tiene una conexión directa con Hashem, con D’s, o sea que un individuo puede conectarse con la Shejiná, la Presencia Divina, ser proactivo y encontrar el camino…
— 100% está dentro tuyo, no está en el séptimo cielo, lo tenés dentro tuyo y es infinito. En el momento que te encontrás con eso te das cuenta de las fuerzas infinitas que tenés adentro, para poder crecer y es una maravilla. Jabad y el jasidut (jasidimo) nos enseña que no es que uno está abajo, uno está arriba, uno está cerca, uno está lejos. El Rebe (el rabino Menajem Mendl Schneerson, el último líder de Jabad) siempre decía: cuando acercás a un iehudí no significa que hay alguien lejos, sino que somos todos una familia. No hay lejos, no hay cerca somos todos uno solamente es una cuestión de ayudar a otro a encontrar el camino.

