Itongadol (Por Gershon Blumstein*/The Times of Israel).- ¡Cómo las herramientas inteligentes están expandiendo silenciosamente la Torá, fortaleciendo la comunidad y profundizando la práctica judía!
No esperaba que la inteligencia artificial (IA) profundizara mi vida judía. Ciertamente no mientras le daba la mamadera a un perezoso bebé en el zoológico de Detroit o asesoraba a un adolescente en un simulacro de ciberseguridad en Friendship Circle. Sin embargo, eso fue exactamente lo que sucedió. La IA siguió apareciendo, no como una distracción del judaísmo, sino como una puerta de regreso a él.
Y esta es la parte de la que nadie habla.
Estamos viviendo el cambio tecnológico más rápido desde la imprenta. La mayoría de los titulares advierten que la IA reemplazará empleos, distorsionará la realidad o erosionará la conexión humana. Pero para los judíos, especialmente aquellos arraigados en la Halajá (Ley judía), el aprendizaje y el liderazgo comunitario, la IA resulta extrañamente familiar. Ello se enmarca en una historia que hemos venido contando durante miles de años: la historia del uso de herramientas para expandir la Torá.
Cuando llegó la imprenta, los judíos la usaron para democratizar el aprendizaje. Cuando surgieron los archivos digitales, los judíos los usaron para abrir el Talmud a cualquiera que tuviera curiosidad y una conexión Wi-Fi. La IA es simplemente el siguiente capítulo.
Y si la tomamos en serio, puede ser el capítulo más poderoso hasta ahora.
El aprendizaje judío es dialógico. El Talmud es una conversación de 1.500 años. La IA no la reemplaza, la acelera.
Cuando preparo clases en la biblioteca, comienzo con una pregunta. La IA me ayuda a descubrir lo más relevante de Rambam, el Shulján Aruj y los midrashim (relatos rabínicos) en segundos. No sentencia. No decide. Simplemente expande el Beit Midrash (Casa de Estudios).
No es una laguna legal, es la Halajá en acción.
Ioré Deá (246:4) enseña: “Estudiá Torá con cualesquiera herramientas que permitan una comprensión más clara”. La IA es precisamente la herramienta más reciente.
Hidur mitzvá (Oraj Jaim 671:1) nos insta a mejorar una mitzvá (principio) siempre que sea posible. Si la IA ayuda a un estudiante a descubrir un comentario más relevante o a evitar citar erróneamente una fuente, embellece el Talmud (estudio de la) Torá.
Y Lo bashamaim hi nos recuerda que la interpretación de la Torá les pertenece a los humanos. La IA no reemplaza el juicio humano, fortalece nuestra capacidad para acceder a los textos que requieren un juicio humano.
La IA no es un posek (autoridad rabínica), es una linterna.
Los rabinos ortodoxos modernos y conservadores ya encuentran a diario categorías halájicas relacionadas con la IA:
• Pikúaj néfesh (preservación de la vida): Los hospitales israelíes utilizan la IA para el triaje y el diagnóstico.
• Lashon harrá (maledicencia): La IA alerta sobre el discurso digital dañino y la difamación anónima.
• Gneivat dáat (plagio): Las deepfakes (manipulaciones con IA) plantean viejas preguntas en nuevos formatos.
• Tzedaká (beneficencia): la IA optimiza la distribución caritativa.
• Shmirat haguf (cuidado del cuerpo): la detección de caídas mediante la IA protege a las personas mayores.
• Bal tashjit (derroche): La vigilancia ambiental mediante la IA evita una destrucción innecesaria.
Estas no son abstracciones para mí.

En el Zoológico de Detroit, la IA ayuda a proteger a las especies en peligro de extinción: bal tashjit y tzáar baalei jaim (sufrimiento de seres vivos) en tiempo real. Como asesor en ciberseguridad, utilizo la IA para ayudar a las ONG judías a salvaguardar datos sensibles (gneivat dáat y shmirat haguf). En Friendship Circle, las herramientas de comunicación basadas en la IA ayudan a las familias a afrontar la discapacidad con dignidad.
La Halajá no se ve amenazada por la IA, se expresa a través de ella.
Los lectores llevan vidas ocupadas y complejas. La IA ya apoya la práctica judía de maneras que parecen naturales:
• Un padre que se prepara para Shabat recibe resúmenes de la parashá adaptados a cada niño.
• Un báal tefilá (oficiante) genera pistas de práctica para las melodías de las Altas Fiestas (Rosh Hashaná y Iom Kipur, Año Nuevo y Día del Perdón).
• Un director de ONG utiliza la IA para distribuir la tzedaká de manera más efectiva.
• Un anciano judío que vive solo descansa en recordatorios de medicación con IA, cumpliendo así con el precepto de shmirat haguf.
Nada de esto reemplaza la conexión humana, la fortalece.
Nos encontramos en un momento trascendental de la historia judía. Por generaciones, nuestro pueblo ha adoptado todas las herramientas que permitieron que la Torá floreciera: el pergamino y la pluma, la imprenta, los shiurim (clases) por radio, los archivos digitales y las redes globales de javruta (estudio compartido). Cada innovación amplió el alcance de la Torá sin disminuir su santidad.
La inteligencia artificial es simplemente el instrumento más reciente en esa cadena sagrada.
Pero las herramientas no le dan forma al futuro, lo hacemos nosotros.
Rabinos, educadores y líderes laicos reflexivos: este momento les pertenece.
¿Cómo debería la Halajá guiar a la IA? ¿Cómo puede la IA fortalecer el aprendizaje de la Torá en vuestra comunidad? ¿Qué cuestiones éticas le preocupan? ¿Qué oportunidades lo entusiasman?
Únase a la conversación. Desafíela. Dele forma.
La imprenta no reemplazó a los escribas. Los archivos digitales no reemplazaron a los rabinos. La IA no reemplazará al aprendizaje humano.
Pero con vuestra guía, puede elevarlo.
Adentrémonos en este nuevo capítulo con confianza, creatividad y fe, y mostrémosle al mundo que la Torá no le teme a la innovación, la ilumina.
* Profesional de la alta tecnología, educador comunitario y líder voluntario jubilado de Michigan. Escribe sobre Torá, responsabilidad cívica y la intersección entre la vida judía, la ética y los desafíos comunitarios modernos.

