Inicio MEDIO ORIENTE «Operación nuevo orden»: Así liquidó Israel al líder de Hezbollah, Hasan Nasrallah

«Operación nuevo orden»: Así liquidó Israel al líder de Hezbollah, Hasan Nasrallah

Por Iton Gadol
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El jefe de la Sección de Operaciones del ejército israelí devela a EL MUNDO detalles del ataque hace dos años contra el poderoso dirigente de Hizbulá en su búnker en Beirut.

Por Sal Emergui

«Tras un análisis profundo basado en mucha información de Inteligencia sobre la presencia del líder de Hizbulá, Hasan Nasrala y el resto de terroristas en su búnker, ordenamos el ataque con decenas de municiones anti búnkers», revela el teniente coronel israelí D. recordando una de las acciones más significativas en la guerra en varios frentes iniciada tras el ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023.

Este oficial, al frente de la Sección de Operaciones del ejército, siguió el bombardeo desde el centro de mando subterráneo situado en el cuartel general en Tel Aviv. El mismo lugar desde donde concede una entrevista exclusiva a EL MUNDO con motivo del segundo aniversario de la llamada ‘Operación Nuevo Orden’ en la que Israel acabó con uno de sus enemigos más temidos y poderosos en las últimas décadas marcando así un punto de inflexión para el grupo chií (Partido de Dios), Líbano, Israel, Irán y el resto de la región.

Ocurrió el 27 de septiembre del 2024. A las 18.21 de la tarde, cazas F-15I lanzaron 83 bombas para destruir el búnker secreto de Hizbulá situado debajo de un edificio residencial en Dahiya, en el sur de Beirut. En ese momento, Nasrala estaba reunido con el comandante en el sur de Líbano, Ali Karaki y un alto mando de la Guardia Revolucionaria iraní, el general Abbas Nilforushan. Los tres murieron en el ataque que incluyó bombas GBU-31 contra aperturas del centro subterráneo construido con la ayuda de Irán.

Las personas inspeccionan entre los edificios arrasados el 27 de septiembre por ataques israelíes.
Edificios arrasados el 27 de septiembre de 2024 por el ataque israelí contra Nasrala en Beirut.HAITHAM MOUSSAWIAFP

«Desde que recibimos la información de oro de que estaban en el búnker hasta que las bombas salieron de los aviones, pasaron escasos minutos. Cuando vimos columnas de humo en las pantallas, entendimos que logramos lo que habíamos planeado», cuenta explicando la «sensación de satisfacción» en la sala: «Entendimos que el ataque fue letal al lograr neutralizar decenas de efectivos de Hizbulá, entre ellos Nasrala, que siempre se puso como objetivo que el pueblo y el Estado de Israel no existan. Fue el responsable de numerosas acciones que mataron a muchos civiles y soldados israelíes así como del secuestro de soldados. Influyó mucho en la violencia y terror en la región y estaba preparando nuevos atentados contra israelíes en Israel y en el extranjero».

La función de este oficial es sincronizar las acciones del ejército, el Mosad y Shabak (servicio de seguridad interna) en operaciones que pueden ser especiales o rutinarias tanto cerca como lejos de su país. La de Nasrala estuvo a punto de concretarse el 11 de octubre del 2023. Tres días antes, Hizbulá se sumó a la escalada al atacar el norte de Israel como apoyo a Hamas y Gaza. El ministro de Defensa, Yoav Gallant y la cúpula militar recomendaron al primer ministro Benjamin Netanyahu un ataque sorpresa contra Nasrala y todo el liderazgo militar del grupo proiraní. Estados Unidos aconsejó lo contrario al temer una guerra entre Hizbulá e Israel y la expansión regional del conflicto. Con los cazas esperando en el aire, Netanyahu decidió no llevar a cabo la operación.

No fue una mala noticia para el jefe del Mosad, David Barnea, ya que en ese momento no había logrado vender suficientes beepers con explosivos a Hizbulá. La explosión de buscapersonas y walkie talkies tuvo lugar el 17 y 18 de septiembre del 2024 cuando el grupo tenía 10 veces más beepers. Nasrala quedó en shock y depresión sin saber lo que le esperaba 10 días después. No sospechó entre otros motivos porque ese viernes Netanyahu estaba en Nueva York para su discurso en la Asamblea General de la ONU. El israelí no quiso avisar de antemano a EEUU por temor a su oposición o filtración.

«Nasrala sabía que estaba en nuestro punto de mira pero creía que no sería atacado en su búnker difícil de penetrar y en un entorno civil. Le atacamos de forma precisa», nos dice el teniente coronel revelando el incremento de recopilación de información sobre Nastrala tras el 8 de octubre del 2023. «En el momento que intervino en la guerra, entendimos que era cuestión de tiempo hasta alcanzarlo. Nosotros le seguimos y esperamos. Y cuando confirmamos su localización, estábamos allí. Hay que tener paciencia. Atacar a tu enemigo en el lugar en el que cree estar más seguro«.

Minutos antes de que los cazas surcaran los cielos del feudo de Hizbulá en la capital libanesa, varios agentes del Mosad se infiltraron en el edificio donde, varios metros bajo tierra, se encontraba Nasrala. Su misión-colocar dispositivos para guiar las bombas de forma precisa-conllevaba el riesgo de ser alcanzados por disparos de los vigilantes o las bombas israelíes. Preguntamos al oficial al respecto. «Tu puedes imaginar todo tipo de cosas. Yo solo puedo decirte, multiplica todo lo que imaginas y es más o menos lo que pasó», contesta y añade: «Si uno quiere llevar a cabo una operación de calidad, debe pensar fuera de lo convencional y encontrar soluciones muy creativas. En este caso, fue lo que hicimos para que el ataque fuera muy preciso».

Según Israel, más de 20 operativos de Hizbulá murieron en el bombardeo. El balance total de muertos, según las autoridades libanesas, superó los 30. «En la planificación del ataque buscamos maximizar el daño a los terroristas en el búnker y minimizar el número posible de daños colaterales (muerte de civiles)», comenta el oficial.

Hizbulá anunció que su admirado líder se unió «a sus compañeros mártires» y prometió «continuar la guerra santa contra el enemigo y en apoyo a Palestina». Nasrala era la figura más decisiva del eje encabezado por la República Islámica de Irán solo por detrás del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Desde 1992, el clérigo chií llevó las riendas del grupo al que convirtió en partido influyente en Líbano y en milicia con un arsenal superior al de numerosos ejércitos.

«Su neutralización sacudió Hizbulá y su toma de decisiones, le dio a entender que es penetrable e hizo que días después nuestra incursión terrestre en el sur del Líbano fuera menos difícil. Nasrala entendió que se había equivocado al atacarnos tras el 7-0», concluye el oficial en el búnker israelí en Tel Aviv desde donde se dirigió el ataque contra el búnker en Beirut.

Fuente: elmundo.es

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