Inicio Hadassah Entrevista a una médica de Cemic que viajó junto a Hadassah para asistir a los refugiados ucranianos

Entrevista a una médica de Cemic que viajó junto a Hadassah para asistir a los refugiados ucranianos

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Este fin de semana concluyó la misión organizada por Hadassah en la que un grupo de médicos argentinos de Cemic viajó a Polonia para brindar ayuda humanitaria a los refugiados ucranianos afectados por la invasión rusa. ItonGadol dialogó con Jimena Juarez, especialista en medicina familiar residente de Cemic, que contó cómo fue esta experiencia tanto desde lo personal como desde lo profesional.

El viaje se realizó en el marco del convenio amplio de cooperación académica, científica y tecnológica suscripto entre Hadassah Internacional y Cemic. La delegación llegó a Polonia el 1° de junio y el último día fue el domingo 12.

Además de Juarez, la comitiva estuvo integrada por Hugo Magonza, director general de Cemic, quien viajó por 48 horas; Mercedes Heinermann, también médica de familia; Dana Tatín, médica pediatra; Pablo Rozic, jefe del Departamento de Psiquiatría de Cemic y jefe de la delegación; y Fanny Ribak, coordinadora de Desarrollo de Hadassah.

-¿Cómo se relacionaron Hadassah y Cemic, y en correlación, Israel y Argentina, en este proyecto de ayuda a los refugiados ucranianos?
-Hay un convenio firmado entre Hadassah y Cemic para intercambio académico entre médicos de ambas instituciones. Este proyecto lo creó Hadassah y a partir de esta relación con Cemic se llegó a un acuerdo para participar en su misión en Polonia.

-¿Qué significa en lo personal y en lo profesional participar de esta experiencia?
-En lo personal, para mí fue una experiencia un poco difícil de describir. Pero sin dudas, inolvidable. Fue un poco fuerte desde lo emocional. Desde lo médico, no fue más complejo que lo que solemos enfrentarnos en nuestro hospital. Pero desde lo emocional, sin dudas fue muy diferente a las situaciones que he atravesado a lo largo de mi vida y de mi profesión. Soy residente de medicina familiar de segundo año. Por eso, no tengo tanta experiencia en la medicina, solo tres años de recibida y dos años de residencia. Es algo que nunca esperé que me pasara tan pronto, pero sin dudas es el camino que estoy buscando para mi profesión.

-¿Qué te aportó trabajar con un equipo como el de Hadassah?
-El trabajo en equipo fue sin dudas increíble. Coordinamos muy bien entre todos, sin conocernos, sin hablar el mismo idioma. Pudimos realmente trabajar en equipo y eso creo que fue realmente muy importante. Todos estuvimos ahí con el mismo objetivo y eso sirvió un montón.

-¿Cuáles fueron la situaciones más emotivas que vivieron?
-Las situaciones emotivas fueron muchas. El pensar que la gente está dejando su vida, su casa, su familia, sus amigos, y que llevan todo en una valija, que no es demasiado grande para poder moverse de un lado para otro, y después migrar hacia un país, a dónde quizás no saben bien a dónde van, solo quieren escapar… es muy emotivo. Es muy triste. Pero nunca falta la cuota de esperanza de que todo siempre es para mejor. Fue muy emotivo ver a adultos mayores solos o a abuelas con sus nietos o madres con sus hijos y tal vez sus maridos o hijos mayores habían quedado en Ucrania. Cuando se desarman familias, cuando se desarman núcleos familiares, es muy emotivo.

-¿Qué expectativas tienen a futuro?
-Son expectativas de seguir haciendo cosas similares a estas. Este es un comienzo para de acá en adelante no parar de pensar en hacer cosas como estas.

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