Inicio COMUNIDAD EN ACCION El presidente de la Universidad Ben Gurion se refirió a los desafíos académicos y científicos a partir de la pandemia

El presidente de la Universidad Ben Gurion se refirió a los desafíos académicos y científicos a partir de la pandemia

Por Iton Gadol
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Itongadol.- El Prof. Daniel Chamovitz, presidente de la Universidad Ben Gurion del Neguev (BGU), se dirigió a los representantes de la institución en Latinoamérica (Chile, México, Argentina y Panamá) a través de una charla por zoom para dialogar sobre los desafíos que dejó la pandemia del coronavirus y la importancia del desarrollo científico en Israel. Entre los presentes, estuvo la presidenta de la Asociación Argentina de Amigos de la Universidad Ben Gurion, Nava Rubenzadeh.

Durante el encuentro el Prof. Chamovitz mostró su preocupación por el futuro de Israel, del cual depende el futuro de los jóvenes y su conocimiento. “La crisis económica derivada de la pandemia provocada por el virus Covid 19 está repercutiendo notablemente en la continuidad de los estudios de grado y posgrado de un gran número de alumnos que han perdido su trabajo con el que sustentan sus carreras. Muchos de ellos trabajan en la industria gastronómica, la cual como en casi todos los países, está muy afectada por no poder reabrir sus puertas o por haber tenido que despedir empleados ante la caída de las ventas. Otros estudiantes que encontraron su trabajo en el turismo, rubro paralizado en esta crisis, también perdieron sus ingresos. Son los servicios de este tipo los que les permite estudiar y trabajar a nuestros jóvenes alumnos”.

“La BGU se encuentra ante el desafío de impedir que los estudiantes abandonen sus estudios intentando sostener su matrícula a pesar de lo difícil que esto resulta. Si estos jóvenes no pueden seguir preparándose para enfrentar los nuevos desafíos estaremos en problemas. Todo esto puede llegar a tener consecuencias insuperables no solamente en la sociedad israelí, sino también en el mundo. Con total responsabilidad se asume este inconveniente, para lo cual se están difundiendo distintos programas”, expresó Chamovitz.

Además, con genuino orgullo, informó que los cargos de primera y segunda línea en el Ministerio de Salud son personas graduadas en la BGU y que el Director Científico de la empresa Boston, que quizá haya desarrollado la primera vacuna contra el coronavirus, también se graduó en la BGU.

Al referirse a otros progresos en las investigaciones, el Prof. Chamovitz presentó un dispositivo desarrollado por el Prof. Gaby Sarussi junto a alumnos de la Facultad de Ingeniería conjuntamente con profesores y estudiantes de ciencias de la salud. Este consiste en una especie de “pendrive” con forma de lápiz labial, en cuyo extremo una persona sopla y luego se conecta en el puerto drive de una computadora: en 2 minutos se puede saber si es portadora del virus Covid 19. Esto abarataría el costo de los testeos y acelera notablemente sus resultados. “Conviene tener presente que, hasta que tengamos una vacuna, la combinación de testeos con aislamiento es la única defensa efectiva con que contamos para enfrentar esta pandemia”, destacó.

También se refirió al Polo Tecnológico ubicado en Beer Sheva: “En el año 2003, hubo un momento histórico para resaltar: el Ministro Avishai Braverman y el alcalde de Beer Sheva, Yaakov Turner, se reunieron en el borde del desierto al límite del campus y dijeron: ‘Vamos a construir un centro cibernético de alta tecnología en Beer Sheva’ y todos se rieron de ellos. Incluso el CEO de la Universidad, quien pensó que era la mayor pérdida de dinero del mundo. Sin embargo, pese a los escépticos, hoy en día se ubica allí el Centro de ciberseguridad de Israel. Es el hogar de diversas industrias militares y de empresas multinacionales que emplean acerca de 3000 personas, de las cuales el 70 por ciento son graduados universitarios. En su gran mayoría viven en el centro de la ciudad en un complejo de apartamentos construidos para tal fin. Es realmente un desarrollo increíble que confirma la visión de futuro de la decisión tomada hace menos de dos décadas”. Por otro lado, el ejército está construyendo allí el parque tecnológico de las Fuerzas de Defensa de Israel, por lo que este centro ahora tiene cuatro edificios.

Luego, la actividad se completó con un intercambio de preguntas que realizaron los participantes del zoom. Una de las preguntas fue realizada por el profesor Oscar Ozslak. La misma tenía que ver con el esfuerzo que el Estado de Israel realiza en la investigación y aplicación de la ciencia y tecnología. El distinguido catedrático argentino hizo referencia a que en Argentina el esfuerzo en ciencia y tecnología se ha incrementado en los últimos 20 años, pero aún es insuficiente. Sostuvo que “de cada 1000 personas económicamente activas, el 2.9% aplica tecnología en Argentina. En España alrededor del 5%, en EEUU 8%, en Corea del Sur cerca del 12 % y en Israel alcanzan al 14%”. Lo que se deseaba conocer es cuál era el impulso, el motor que desde la universidad y el Estado habían utilizado para lograr esta tremenda diferencia en el campo de la ciencia y la tecnología aplicada en Israel.

Para responder a esto, el Prof. Chamovitz hizo un repaso histórico: “En el año 1958, el país tenía solo 10 años y se encontraba saliendo de una morbosa dependencia, del Holocausto y tenía que absorber e integrar una inmigración masiva. Teníamos El Instituto de Investigaciones del Neguev (que luego se convertiría en la Universidad Ben Gurion) y la población de Beer Sheva en ese momento era de sólo 20.000 personas. Entonces el primer ministro David Ben Gurion se dirigió a los investigadores y científicos allí presentes y les dijo: ‘Israel debe aprender a convivir con el desierto si quiere sobrevivir como nación. Para eso tenemos que descubrir cómo hacer energía del sol, cómo hacer agua a partir del aire y cómo hacer crecer plantas en un suelo salinizado’. De modo que, en un país tan joven, consideraron que solo el esfuerzo en la investigación era lo que podría proyectarnos al futuro. Al conocimiento científico se le agregó la forma de pensar y el compromiso judío. Si durante un tiempo tuvimos diamantes, pero los perdimos, lo único que tenemos ahora es la tecnología aplicada”.

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