Itongadol.- Martín Maslo, presidente de la Comunidad Bet El, mantuvo una entrevista con ItonGadol sobre cómo se realizará este año la celebración de los Iamim Noraim, en el marco de la pandemia del coronavirus: “La modalidad de trabajo fue y será por ahora difundida a través de las formas virtuales”.
Además, envió su mensaje para estas Altas Fiestas: “Nuestra labor y compromiso requiere de amor, humildad, paciencia y empatía. Acompañado de estos sentimientos estamos seguros que vamos a poder atravesar este tiempo de turbulencia”.
-¿Cómo llega la institución a los Iamim Noraim?
-En términos institucionales Bet El es una comunidad sólida, arraigada en un fuerte compromiso hacia:
a) La Torá, o sea con el crecimiento educativo, la transmisión de valores y su continuidad.
b) La Avodá: todo aquello que a través del culto y el ritual embellece nuestra existencia y nos vincula con lo Trascendente.
c) Gmilut Jasadim: la acción que constituye nuestra responsabilidad hacia la justicia social en los tiempos que nos tocan vivir.
En ese sentido experimentamos los Iamim Noraim como una oportunidad más en la que traducimos estos principios.

Martín Maslo
-¿Cuál será la modalidad de las actividades?
-La modalidad de trabajo fue y será por ahora difundida a través de las formas virtuales, tanto en el Instituto Bet El, protagonizada por alumnos, padres y nuestros comprometidos docentes coordinadores y dirección; en el plano comunitario a través de las clases, las conferencias y los artículos publicados por nuestros rabinos en los diversos medios, ya sean comunitarios o de difusión masiva; y nuestras campañas de entrega de alimentos a comedores populares.
Todo esto hace que la misión y el mensaje puedan llegar a cada integrante de la familia congregacional.
-¿Cuál es su mensaje, luego de pasar varios meses de pandemia, mirando al futuro, en este año que se inicia?
-Nací y me crié en Bet El. Bet El representa para mí y para muchos uno de los lugares más cálidos en el universo que nos rodea. Hoy con el orgullo y la responsabilidad en el ejercicio de la presidencia, percibo que nuestra labor y compromiso (al igual que todo Consejo Directivo) requiere de amor, humildad, paciencia y empatía. Acompañado de estos sentimientos estamos seguros que vamos a poder atravesar este tiempo de turbulencia. Nuestro sentido religioso y de fe nos respalda en cada jornada.