Itongadol/Agencia AJN.- Organizaciones judías de Europa anunciaron la creación de un nuevo centro de formación y certificación médica para mohalim (personas autorizadas para realizar circuncisiones rituales judías), en respuesta a los intentos registrados en distintos países europeos de restringir o incluso prohibir esta práctica religiosa.
La iniciativa fue presentada por la European Jewish Association (EJA) y el Rabbinical Centre of Europe (RCE), que informaron que el nuevo organismo tendrá sede en Bruselas y ofrecerá capacitación médica complementaria, evaluaciones prácticas y certificación profesional bajo un marco supervisado.
Según los organizadores, el Centro de Excelencia para la Circuncisión Religiosa (CERM) será el primer programa integral de este tipo fuera de Israel. Su objetivo es complementar la formación religiosa y profesional que ya poseen los mohalim certificados mediante instrucción médica formal, protocolos de seguridad, simulaciones de emergencia y acreditaciones reconocidas.
El proyecto surge en un contexto de debates políticos y judiciales sobre la circuncisión ritual en varios países europeos, especialmente en Bélgica, donde en los últimos años se discutió el estatus legal de los mohalim que no son médicos. Situaciones similares también se registraron en otros países del continente.
Las organizaciones impulsoras señalaron que, además de defender la libertad religiosa, las comunidades judías deben contar con un marco profesional que refuerce los estándares médicos y la seguridad de los niños.
El programa incluirá formación sobre evaluación médica de recién nacidos, higiene y prevención de infecciones, control de hemorragias, identificación de complicaciones, respuesta ante emergencias, reanimación infantil y seguimiento posterior al procedimiento.
Los participantes también deberán aprobar exámenes prácticos y escenarios clínicos simulados. Uno de los ejes centrales será aprender a reconocer situaciones en las que la circuncisión deba posponerse y cuándo corresponde derivar al niño a un profesional médico.
El centro funcionará bajo la supervisión de una red internacional de urólogos, pediatras, médicos e investigadores. Un consejo médico y científico revisará los protocolos clínicos y los estándares de certificación para actualizarlos conforme a los avances de la medicina.
Entre los especialistas involucrados se encuentran el urólogo belga Dr. Ses Bar-Moshe, el médico y mohel británico Dr. Joseph Spitzer, y el director de Pediatría del Hospital Laniado de Israel, Dr. Michael Ben Akoun, quien además integra el comité interministerial israelí encargado de supervisar y certificar a los mohalim.
El modelo de seguridad del centro estará basado en cuatro principios: Reconocer, Prevenir, Detener y Derivar, con el objetivo de que los profesionales puedan identificar señales de riesgo, minimizar complicaciones y actuar dentro de los límites de su formación.
El comisario europeo de Salud y Bienestar Animal, Olivér Várhelyi, afirmó que las tradiciones religiosas judías forman parte integral de Europa y sostuvo que es posible preservar prácticas ancestrales respetando al mismo tiempo los más altos estándares de bienestar infantil y seguridad médica.
Por su parte, el presidente de la European Jewish Association y del Rabbinical Centre of Europe, rabino Menachem Margolin, destacó que la circuncisión “ha estado en el corazón de la vida judía durante miles de años”.
“Cuando se trata del bienestar y la seguridad de un niño, nuestra aspiración nunca puede limitarse a cumplir con un estándar mínimo. Aspiramos a la excelencia, y queremos que esa excelencia sea transparente, documentada y demostrable mediante evaluaciones independientes”, expresó.
Los impulsores del proyecto señalaron que CERM aspira a convertirse en un centro europeo de referencia para la circuncisión religiosa, promoviendo estándares médicos basados en evidencia científica y fomentando la cooperación entre mohalim, profesionales de la salud, comunidades judías y autoridades públicas.
“Con demasiada frecuencia en Europa se presenta este debate como si hubiera que elegir entre la libertad religiosa y el bienestar del niño”, concluyó Margolin. “Nosotros rechazamos esa premisa. No existe contradicción entre ambas cosas”.

